29 Jan 2014 - 2:49 a. m.

Fin de semana en Riga

La capital de Letonia, un país cuyo territorio se disputaron durante siglos los suecos y los rusos, será este año el centro de atención del turismo en el Viejo Continente.

Redacción Buen Viaje

 Después de su designación como Capital Europea de la Cultura, dirigentes y pobladores prepararon la ciudad para que la visita de las más de dos millones de personas que se calcula irán a lo largo de 2014 sea inolvidable.

Además del encanto de las calles empedradas, estrechas y coloridas del centro histórico, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, Riga cautiva con sus tres torres (la de San Pedro, la de la catedral y la de San Jacobo), la extensa red de tranvías y las huellas de la arquitectura alemana estilo art nouveau que logró mantenerse intacta a pesar de los embates de la Segunda Guerra Mundial.

Un fin de semana en esta urbe de estilo medieval es suficiente para captar su esencia, disfrutar de la calidez de sus habitantes, admirar el río Daugava que la divide en dos y puede recorrerse en una hora para observar las cúpulas más altas, y fotografiarse en la plaza Ratslaukums, la más emblemática y querida.

Uno de los lugares imperdibles es la nueva Biblioteca Nacional, diseñada hace 25 años pero construida justo a tiempo para su inauguración en 2014. Con la intención de vincular a la comunidad y hacerla sentir parte de este año cultural, cientos de voluntarios participaron en el trasteo de los libros a su nuevo hogar, bautizado la Casa de la Luz debido a la magnífica iluminación gracias a las paredes y techos de vidrio.

La vida nocturna de Riga es romántica y tranquila. En el centro abundan los locales con música en vivo; la mayoría cobran la entrada. El plan de hacer compras también vale la pena, especialmente joyería de ámbar, la especialidad de los artesanos de la región. Y no hay que irse sin conocer las construcciones más emblemática como la casa de las Cabezas Negras, la catedral, la ópera y el palacio de Mezotne.

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