11 Sep 2009 - 4:44 a. m.

Hoteles muy boutique

Así viven su estadía los huéspedes que buscan, más que un espacio cinco estrellas, un lugar para descansar, disfrutar y sentirse como en casa.

El Espectador

Privacidad, elegancia y confort. Recorrido por Cartagena.

Cartagena es magia, es encanto, es brisa y es descanso. Es sinónimo de siestas, de pausa, de relajación. Es, además de esto, una capital llena de leyenda, de distracción, de clima tropical caribeño. Es, entre otras ciudades de Colombia, el vestigio de la historia adornado con las bellezas de la modernidad y por este cúmulo de cualidades es que Cartagena también es sinónimo de hotelería boutique.

Es una reciente tendencia venida de Europa, donde los castillos del viejo continente eran adecuados para que grandes magnates deseosos de estar en lugares reservados y distintos a los tradicionales hoteles, pasaran sus vacaciones. Hoy, varias décadas después, la Ciudad Antigua de Cartagena es el espacio donde las construcciones del siglo XVII sirven de escenario para acondicionar este perfil hotelero que, más allá de ser simplemente un espacio con las típicas comodidades de un hotel de alto perfil, ofrece la comodidad de un servicio personalizado, lleno de glamour, estética y buen gusto.

“Nuestro hotel cuenta con ocho habitaciones y en su comienzo los huéspedes podían comprar toda la decoración, había quienes llegaban y se llevaban la mesa que estaba en el lobby porque les gustaba su diseño, siempre distinto.

Las habitaciones cuentan con todos los servicios tradicionales de un cinco estrellas y lo que les ofrecemos a nuestro visitantes es tranquilidad, el poder entrar a la piscina sin que mucha gente los esté observando, el poder leer un libro y deleitarse con la arquitectura renovada del hotel y siempre con una sensación total de seguridad”, detalla Boris Sanín, del Hotel Boutique La Merced.

Hay otros quienes también le han apostado a este modelo comercial cargado de lujo y buena atención con algunos valores agregados únicos en la ciudad amurallada. “Hemos tratado de hacer un hotel antiguo, no hemos transformado la casa, dejamos los muros como son, restauramos puertas y ventanas y rescatamos las pinturas”, relata Liliana Acosta, gerente de La Passion Hotel. Una casa que durante el siglo XIX fue colonial y en el siglo XX adquirió un estilo Republicano. Actualmente está equipada con un mobiliario traído de Marruecos, México y de los anticuarios de Bogotá, con lo que se logra una mezcla equilibrada entre lo moderno y antiguo. Y como uno de sus principales atractivos está la posibilidad de disfrutar de una decoración exclusiva en cada una de las habitaciones.

Espacios en los que, de acuerdo con los empresarios que le apuestan a esta interesante propuesta turística, comenzaron con una tendencia de ocupación de 90% turistas nacionales y 10% extranjeros. Hoy las cifras están en 40% nacionales y 60% extranjeros, que vienen de Inglaterra, México y Francia en su mayoría.

Y El Marqués, otro de estos hoteles boutique, aún conserva esa infraestructura colonial de las casas españolas de la época, en sus pisos, paredes, columnas, escaleras, balcones y puertas. Entre sus atractivos está un antiguo aljibe construido para almacenar agua en los tiempos de la Colonia y que hoy se muestra como un lugar mágico donde el huésped podrá disfrutar de la amplia selección de vinos procedentes de las mejores regiones vinícolas del mundo, acompañados de exquisitas y variadas tapas. Lugares creados con un encanto único que se puede vivir en Cartagena, un destino atractivo para vivir y disfrutar desde el interior de una de sus construcciones, esas que hacen parte de uno de los más atractivos patrimonios de la humanidad.

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