8 Jan 2014 - 4:21 a. m.

Imperdibles en 2014

París, Trinidad, Ciudad del Cabo, Riga y Zúrich encabezan el listado. Su desarrollo urbano, innovación y riqueza cultural convirtieron a estas ciudades en destinos obligados para este año.

Redacción Buen Viaje

La renovación de París
Así como lo hizo Georges-Eugène Haussmann en el siglo XIX —cuando transformó más de la mitad de las edificaciones, construyó bulevares envueltos por árboles robustos y creó amplios jardines que constituyeron a París como una urbe ícono de la modernidad—, la Ciudad de la Luz hoy está renaciendo. El alto flujo vehicular que la convirtió en una de las capitales más congestionadas de Europa fue el motivo para que se cimentaran nuevas pasarelas y ciclovías en las orillas del Sena, Patrimonio Mundial de la Unesco. Los atascos, los altos niveles de contaminación y el caos en esa zona quedaron en el pasado. Ahora el mayor atractivo es el nuevo pasaje libre de vehículos de 2,5 kilómetros de largo en la margen del río Sena. Allí los visitantes pueden deslumbrarse con los encantos de los jardines flotantes (más de 1.800 metros cuadrados de islas artificiales). Y hay más: un tejado dorado cubre el patio interior de las salas de arte islámico del museo de Louvre, así como las nueve campanas que reproducen el carillón medieval original de Notre Dame.

Quinientos años de historia
Trinidad es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Cuba. Fue la tercera villa fundada por los españoles en la isla a principios de 1914 y desde hace 26 años es considerada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. En esta zona prosperó la industria azucarera desde mediados del siglo XIX y las casonas y los palacios que surgieron durante esta época dorada, evidencia del lujo y el derroche de entonces, se conservan casi intactos y hoy son motivo de orgullo de los cubanos. La vegetación montañosa y las plantaciones de café contrastan con las playas blancas y el apacible mar Caribe. Recorrer la ciudad y dejarse cautivar por sus construcciones en ladrillo, las calles empedradas y museos es una grata experiencia.

Joya de África
El corazón de Ciudad del Cabo se viste a diario de verde y azul. Playas, parques y un impresionante desarrollo urbano han hecho de este paraje un paraíso, que se puede sentir, saborear y disfrutar en cualquier mes del año. Catalogada como la Capital Mundial del Diseño 2014, esta urbe se reinventa para hacer de sus viviendas, rascacielos y sistemas de transporte espacios innovadores, capaces de transformar y unir a la sociedad. La Montaña de la Mesa, una formación rocosa y plana que tiene el título de maravilla del mundo, es el lugar ideal para ver la grandeza del sur y conocer los secretos de la reserva natural de Cape Point. Las playas que rodean la ciudad son escenarios para la aventura y la adrenalina. Entre las localidades costeras más populares se encuentra Muizemberg, un espectáculo para los ojos gracias a un infinito número de casetas de colores, y Simon´s Town, una colonia de pingüinos salvajes. Aunque los museos y los modernos estadios de fútbol hacen parte de los atractivos, la naturaleza es la verdadera joya de estas tierras lejanas, que llaman la atención del mundo por su riqueza histórica y cultural.

Riga, desde tierra, agua y aire
La capital de Letonia se descubre nadando, remando, pedaleando o volando. La travesía empieza a bordo del zorbing, una gigantesca bola inflable transparente, en la que el pasajero rueda por los campos del parque Ramkalni. Mientras tanto, el túnel de viento ‘Aerodium’ alza de un soplo a quienes desean volar. Como pájaros, los turistas se mantienen en el aire en Sigulda, ubicada a 30 kilómetros de Riga. En la playa, los amantes de los deportes acuáticos tienen a su disposición el centro de ocio Koklites, que ofrece alquiler de los equipos necesarios para practicar kiteboard, windsurf y wakeboard. Otra opción es navegar en canoas por el canal y visualizar desde el agua las atracciones culturales más llamativas, como el Mercado Central y el Monumento de la Libertad. En tierra se ofrecen rutas guiadas en bicicletas por la orilla del río y degustaciones gastronómicas.

A toda velocidad
El tercer domingo de abril, a las 6:00 p.m., las campanas de la iglesia central en Zúrich retumban anunciando que llegó la hora de despedir el invierno. Un desfile de comparsas se toma la avenida principal e invita a los espectadores a asistir a la quema del Böögg, un muñeco de nieve lleno de juegos pirotécnicos. La tradición, reconocida en el continente, da la bienvenida a las estaciones cálidas. Pero este año un evento adicional ha puesto los ojos del mundo en la ciudad suiza: el XXII Campeonato Europeo de Atletismo. En el mes de agosto la urbe se convertirá en la sede de los deportistas más veloces. La calidad de vida, así como las muestras culturales, también han sido reconocidas. En dos ocasiones Zúrich fue catalogada como la mejor ciudad para vivir en el mundo (2006 y 2008). En su arquitectura se destacan la catedral Grossmünster, construida por Carlomagno, y el palacio municipal Rathaus, de estilo barroco, un recorrido que puede hacerse en bicicleta. En el centro histórico es posible alquilar una de manera gratuita.

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