18 Feb 2020 - 1:50 p. m.

LA ESTRUCTURA GÓTICA MÁS GRANDE DEL MUNDO

Una joya arquitectónica, cargada de historia y leyendas. La Casa Palacio de Lebrija y Las Setas, otros imperdibles de esta ciudad del sur de España.

El Espectador

Si su destino es España y además de las infaltables Madrid y Barcelona quiere visitar otra ciudad, no lo dude: elija a Sevilla, una verdadera joya en el sur del país.

Capital de la región de Andalucía, es la cuarta ciudad más poblada de España, después de Madrid, Barcelona y Valencia.

Su reseña histórica en múltiples páginas dirá que es famosa por su danza flamenco y que sus principales sitios para visitar son el complejo de castillos adornados del Alcázar, construido durante el imperio almohade morisco; la plaza de toros de la Maestranza, del siglo XVIII, así como la Casa Palacio de Lebrija y Las Setas, la estructura de madera más grande del mundo. Su nombre se debe a la forma característica de hongos.

Y aunque sí, son bellísimos y únicos en el mundo, usted quedará literalmente boquiabierto cuando llegue a la catedral de Sevilla —antigua mezquita— donde está la tumba de Cristóbal Colón. Se trata nada más ni nada menos que del templo gótico más grande del mundo.

Construida desde 1401, la estructura se edificó en el solar que quedó tras la demolición de la antigua mezquita. La Giralda y el patio de los Naranjos se conservan desde entonces.

La catedral de Sevilla tiene varias puertas. Tres con salida a la avenida de la Constitución; otra es la puerta de la Asunción; otras dos, las del Bautismo y del Nacimiento, las más antiguas. En la plaza Virgen de los Reyes hay otras dos salidas, la de Campanillas y la de Palos; en los alrededores del patio de los Naranjos están la puerta del Lagarto, la de la Concepción y la del Sagrario; en la calle de los Alemanes, la del Perdón. Sin embargo, la más transitada es la puerta del Príncipe, que da a la plaza del Triunfo. Ahora se entiende por qué es la catedral más grande del mundo.

Y ni qué decir de la grandeza cuando se ingresa a la catedral (sin importar la puerta por donde lo haga). Es absolutamente espectacular, como sumergirse en un mundo mágico de capillas y altares, todos de diferentes épocas, con estilos arquitectónicos propios y, claro, cargados de historias y leyendas.

El retablo mayor de la catedral y el coro son tan solo dos de las joyas que se pueden apreciar en su interior. El primero preside el presbiterio de la capilla que está en la nave central, ocupando el tramo más solemne. El coro, en el centro del templo, tiene 117 sitiales tallados en madera en estilo gótico.

Patrimonio de la Humanidad

En el año de 1987, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad, al tiempo con el Real Alcázar y el Archivo de Indias, y en 2010, Bien de Valor Universal Excepcional.

Como si fuera poco, la catedral de Sevilla tiene uno de los más ricos tesoros artísticos conservados en ámbitos eclesiásticos, con más de 600 obras de incalculable valor cultural.

“A través de las naves y capillas de la catedral se puede recorrer una auténtica via pulchritudinis, donde lucen maravillosas obras como reflejo visible de lo divino invisible y, a través de los ojos, llegar al alma. Estas obras hablan al corazón de la humanidad, tocan la sensibilidad personal y colectiva, y suscitan sueños y esperanza en un auténtico encuentro con Dios. Una verdadera catequesis que hace accesible el mensaje de Cristo en su labor misionera y que permite mantener viva nuestra fe a través de los muros que la sustentan, gracias a su contenido simbólico. Si nuestro amor a Dios sigue vivo, toda esta herencia artística nunca morirá”, cuentan los historiadores.

Otras joyas arquitectónicas

Sevilla, que tiene un clima promedio de 22 grados, es una de las ciudades con más monumentos catalogados en Europa. Su patrimonio histórico y cultural la convierte en una de los sitios más visitados por los turistas internacionales.

El palacio de la Condesa de Lebrija tiene en sus bellas instalaciones, las cuales se pueden visitar, una colección de mosaicos romanos. Por esto ha sido catalogada como la casa palacio mejor pavimentada de Europa. Ni qué decir del hotel Alfonso XIII, un símbolo de Sevilla y de la Exposición Iberoamericana de 1929, junto con su restaurante San Fernando, otras dos joyas arquitectónicas, que más bien parecen un museo, como lo es Sevilla.

* Invitación Consejería de Turismo de España, Turespaña. www.sevillaturismo.com

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