19 Jun 2012 - 10:52 p. m.

La fiesta del bambuco

Orquestas, comparsas, muestras de diferentes bailes de las regiones del país, comida tradicional y el reinado hacen parte de la celebración de San Pedro.

María Fernanda Salazar*

La emoción se apodera del escenario. Las más de 30 participantes esperan ansiosas el veredicto del jurado. Todas dieron durante 15 días lo mejor en las tablas para demostrar que eran las más diestras en el arte del bambuco. Sin embargo, sólo habrá una ganadora, la encargada de poner en alto al tradicional baile huilense.

Esta escena recrea la coronación del Reinado Internacional del Bambuco, que se realiza cada año en Neiva y forma parte de las fiestas de San Pedro y San Juan, que vienen de las tradicionales celebraciones españolas realizadas en Córdoba, Sevilla y Andalucía.

Cuando las festividades llegaron a Colombia, durante la Conquista, se hacían pequeñas celebraciones en familia. Comenzaban con la alborada: en la madrugada salían las bandas a las calles a tocar música típica; el bambuco y los pasillos eran las piezas que despertaban a los lugareños y les anunciaban el inicio de las fiestas.

A las bandas se unían los grupos de rajaleña, hombres que cantaban coplas de puerta en puerta. Las melodías, por lo general, tenían letras divertidas, con tono picante, y trataban de la identidad huilense y de cómo se vivía en esa región. Cuando los rajaleñeros llegaban los dueños de la casa les ofrecían mistela, bebida típica hecha a base de almíbar, mejorana y naranja, con bizcochuelos.

Durante el día, el plan era el paseo de olla. Las familias se reunían y dedicaban una jornada entera a disfrutar de una fiesta a orillas del río Magdalena. En esta celebración participaban también grupos de rajaleñas que amenizaban el ambiente.

El San Pedro actual

En 1981 empezó a consolidarse la fiesta y se celebró el primer Reinado Nacional del Bambuco, en el que intervinieron departamentos como Caquetá y Tolima, entre otros. Ese año se eligió la primera Reina Nacional del Bambuco, una figura que le rendía homenaje al baile típico de la región.

El bambuco, al igual que otras tradiciones sufrieron algunos cambios. Sin embargo, la alborada y las bandas que tocan en las calles aún se conservan tal como al principio. El reinado, que antes se llevaba a cabo en un pequeño escenario de Neiva conocido como la Concha Acústica, pasó al Coliseo.

El desfile folclórico de las reinas también comenzó en 1981. A este evento asisten bandas, grupos de danza y carrozas decoradas con motivos y elementos insignia de la región, como el río Magdalena, los mitos y leyendas, la flora y la fauna.

Las fiestas arrancan en mayo, con las rondas para elegir a la reina. Cada uno de los barrios de los municipios huilenses tiene su representante. La seleccionada va a participar en el certamen nacional, que comienza el 15 de junio y culmina a principios de julio, con la elección de la señorita Neiva.

Otras actividades de San Pedro son el encuentro de rajaleña y la Calle del Festival, un lugar donde todas las noches tocan orquestas y es posible divertirse, bailar y apreciar las muestras culturales de los departamentos y las presentaciones internacionales del folclor de países como Ecuador, Venezuela y México, que a veces son convocados para participar.

La gastronomía es otro de los atractivos del festival. El asado de San Pedro es el plato principal, compuesto por carne de cerdo adobada y asada en horno de barro, acompañada por el insulso, una arepa de maíz blanca muy delgada. También se sirve con plátano maduro cocido, papa salada, yuca, ají de aguacate y envuelto asado. Entre la variedad de postres y bebidas están el bizcocho de achira, el masato endulzado con panela, el alfandoque y las mistelas.

Aunque el festival principal se realiza en Neiva, cada municipio del departamento celebra las fiestas con algunas diferencias. Por ejemplo, en Garzón se lleva a cabo el Reinado de la Alegría, y Pitalito también tiene su propio certamen de coronación. Lo cierto es que sea cual sea el nombre, el objetivo es el mismo: promover y dar a conocer el folclor y las tradiciones de la región huilense.

Las otras celebraciones

Tolima también se engalana con el Festival Folclórico. La gente se toma las plazas y los parques para convertirlos en escenarios musicales donde se baila al son de sanjuaneros, bambucos y pasillos.

Villavicencio celebra el Torneo Internacional del Joropo, a donde llegan los más destacados intérpretes, compositores y bailadores de la música llanera.

Calarcá disfruta del tradicional Reinado del Café, donde las candidatas, además de exhibir su belleza, demuestran su conocimiento sobre el grano.

*Señorita Neiva al Reinado Departamental del Bambuco 1990.

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