26 Dec 2010 - 1:52 a. m.

La filtración de Wikileaks

Decidí denunciar al soldado Bradley Manning, fuente de la página web, porque pensé que filtrar esa información pondría muchas vidas en peligro.

Adrian Lamos* / Especial para El Espectador

Ojalá haya un después. Espero que esto no sea lo único en mi vida, estoy cansado de contestar las mismas preguntas tantas veces. Decidí hablar con los medios para comunicar la verdad y para que puedan formar su propia opinión sobre Bradley Manning —el soldado que filtró el sistema de información del Departamento de Defensa de EE.UU.—, sobre Wikileaks, sobre todo esto... Mi versión no es importante, lo que ocurrió sí. Esto es lo que yo puedo contar.

Bradley Manning decidió un día cualquiera mandarme un mensaje. Inicialmente no le hice caso, me parecía sólo una persona más tratando de llamar la atención. Le contesté algunas cosas, pero no quise chatear con él hasta cuando empezó a decirme que tenía acceso a información secreta.

De primerazo me habló del video llamado murder, ese del helicóptero disparándoles a unos iraquíes, ¿se acuerdan? Me llamó la atención porque no se sabía quién lo había filtrado. Me dijo que fue él quien se lo dio a Wikileaks. No le creí del todo hasta que un día me dio el código de una operación secreta. Confirmé lo que decía con un amigo de inteligencia, luego me confesó que tenía mucha información “delicada” en sus manos y me asusté porque muchas vidas estaban en peligro.

En ese momento decidí revelar el nombre de Bradley Manning a las autoridades. Pero no crean que fue fácil. Cuando yo tenía su edad —22 años— fui detenido por las autoridades por haber accedido durante más de tres años a redes de sistemas comerciales y privadas. Ese es el mundo de los hackers y yo lo conozco, sé que existe un código de honor y yo lo rompí denunciando al soldado ante las autoridades: Manning era la fuente de Wikileaks. A través de un individuo en Boston, Manning hizo llegar varios cds a la página web.

¿Por que creerme? Porque todo lo que dije fue confirmado con discos duros que entregué al Departamento de Defensa. Me hubiera gustado haber hablado con Manning antes de que todo el caso de Wikileaks explotara, pero no lo hice. No he tenido contacto ni con su familia ni con nadie. ¿Para qué? ¿Qué les diría?

El mundo de los hackers no es tan distinto al del periodismo. Uno tiene sus fuentes y son secretas. De la misma manera, los hackers hablamos sobre a cuáles sistemas hemos accedido, cómo lo hemos hecho, cómo se puede hacer mejor. El pago de este trabajo es información y se vive de la curiosidad. Yo investigo la seguridad de sistemas informáticos de compañías y también doy discursos sobre la seguridad.

Un hacker sirve para encontrar cuáles son los problemas de seguridad de una compañía. Y los hay de varios tipos: de sombrero blanco, que son los buenos que ayudan a las compañías y que no acceden a los sistemas sin permiso; los de sombrero gris, que a veces entran a los sistemas sin autorización pero para ayudar; y los de sombrero negro, que acceden a los sistemas para conseguir dinero, para robar información e identidades. Yo no trato de pintarme como hacker ni con ningún sombrero en particular, por ahora lo que quiero es dejar atrás todo este capítulo de Wikileaks.

 * ‘Hacker’ que reveló la fuente de Wikileaks. Este texto se basa en una entrevista realizada por Vanessa de la Torre, corresponsal en Washington.

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