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Cuando se habla de viajes, Estados Unidos suele aparecer, casi de forma automática, entre los destinos favoritos del mundo. Las encuestas lo confirman año tras año y, con el Mundial de Fútbol de 2026 en el horizonte, todo apuntaba a que esa tendencia se fortalecería aún más.
La expectativa era clara: estadios llenos, ciudades brillando con la pasión futbolera y millones de viajeros planeando su visita. Sin embargo, hay un dato que rompe ese pronóstico optimista y plantea una pregunta inesperada: ¿cómo es posible que, incluso con un evento de esta magnitud, el turismo hacia Estados Unidos esté mostrando señales de caída?
¿Qué es lo que está pasando con el turismo en EE.UU?
Aunque el Mundial de Fútbol de 2026 aparece como un gran imán para los viajeros, el panorama turístico de Estados Unidos es más complejo de lo que parece. Las proyecciones, según un estudio de Tourism Economics, una empresa de Oxford Economics, indican que el evento atraerá a unos 1,2 millones de visitantes internacionales, con un pico marcado en junio, cuando el país acogerá la mayoría de los partidos.
Se espera incluso un repunte en la ocupación hotelera y estancias más largas en las ciudades sede, impulsadas por aficionados que se moverán entre varios destinos. Sin embargo, este impulso puntual no logra ocultar una tendencia más amplia de desaceleración del turismo internacional en el país.
Y es que la paradoja es clara: Estados Unidos sigue siendo el país donde el turismo más aporta a la economía, pero lo hace, sobre todo, gracias a sus propios ciudadanos. Cerca del 85 % de los viajes y del gasto turístico proviene del mercado interno, una proporción muy superior a la de otros grandes destinos como Francia o España, donde el equilibrio entre turismo local y extranjero es mucho más parejo.
El impacto económico ya se siente. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo advirtió que el año pasado el gasto de visitantes internacionales en EE. UU. cayó de forma significativa, con una reducción cercana a los USD 19.000 millones frente a 2024, una señal que preocupa al sector.
¿Por qué está cayendo el turismo hacia Estados Unidos? Una parte clave de la respuesta está en la menor llegada de viajeros desde mercados estratégicos como Canadá y Europa, que han optado por otros destinos. A este cambio contribuye el contexto político: el endurecimiento del discurso migratorio, las amenazas de aranceles y ciertas decisiones de la administración de Donald Trump han afectado la percepción del país como un destino fácil y atractivo para viajar.
Según Ángela Garzón, directora de Turismo Bogotá, esta caída, además, tiene otros factores que hoy pesan más que antes en la elección de destino, como el fortalecimiento del dólar y el aumento general de los costos de viaje, pero también elementos administrativos como procesos de visado complejos, largos tiempos de espera y controles más estrictos generan incertidumbre y desincentivan al viajero internacional.
De hecho, esto lo ha advertido Tourism Economics, que señala que el costo, el tiempo y las dificultades para obtener una visa podrían frenar incluso a los aficionados interesados en asistir al Mundial de 2026. Aunque Estados Unidos anunció la creación de un FIFA PASS para agilizar visados a quienes tengan entradas a los partidos, persiste la preocupación por nuevas exigencias que podrían complicar aún más el proceso de ingreso al país.
Entre ellas, la propuesta de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) contempla solicitar a viajeros de decenas de países —incluidos varios de Europa y Asia— un amplio historial de datos personales. Esto incluiría hasta cinco años de actividad en redes sociales, números de teléfono, correos electrónicos, direcciones IP, metadatos de fotografías, datos biométricos y detalles de familiares.
Medidas como estas refuerzan la sensación de barreras y explican por qué, más allá de grandes eventos, Estados Unidos está perdiendo atractivo frente a otros destinos.
Eso sí, en el caso concreto del Mundial, las proyecciones siguen siendo optimistas. Según Tourism Economics, la asistencia a los estadios en Estados Unidos rondaría el 90 % de ocupación, con más de cinco millones de espectadores en total. Cerca del 40 % serían visitantes internacionales, muchos de ellos con planes de asistir a más de un partido y de viajar acompañados, lo que ampliaría su recorrido por distintas ciudades sede.
No obstante, se advierte que no todos los viajes que se harán por el evento significan más turismo del habitual. En muchos casos, las personas que viajarán para asistir al Mundial simplemente cambiarán otros viajes que ya tenían planeados por este, en lugar de sumar uno nuevo. Es decir, no viajarán más, sino que viajarán distinto, lo que reduce el impacto real del evento en el total de turistas.
¿Hay oportunidad para la región de aumentar su turismo?
Todo apunta a que sí. En un contexto marcado por políticas migratorias más restrictivas en Estados Unidos, el turismo internacional no se detiene, sino que se reconfigura. Así lo explica Ángela Garzón, directora de Turismo Bogotá, en diálogo con El Espectador.
“Las personas no han dejado de viajar; lo que ha cambiado es la forma de planear los viajes y los criterios para elegir destino. Hoy los viajeros buscan ciudades abiertas, accesibles y acogedoras, donde el viaje fluya sin barreras”, dijo la directora.
Menciona que para América Latina, este escenario abre una puerta clara a la redistribución del turismo global. Y Bogotá aparece bien posicionada para aprovecharla. La ciudad registra cifras históricas: más de dos millones de turistas extranjeros, 14,8 millones de visitantes en total, ingresos superiores a 14 billones de pesos y una generación promedio de más de 117.000 empleos mensuales ligados al sector, según el Observatorio de Turismo. “Estos resultados no son casualidad, reflejan un trabajo sostenido y una oferta cada vez más sólida”, señala Garzón.
Esa preparación, señala, es clave en un escenario de competencia cada vez más intensa entre destinos. “Hoy las ciudades que se presentan como confiables, competitivas y alineadas con estándares internacionales parten con ventaja”, afirma. En este nuevo mapa del turismo, donde la facilidad para viajar pesa tanto como la oferta cultural o gastronómica, se abre una oportunidad clara para los destinos que han trabajado con visión de largo plazo y han entendido cómo adaptarse a un viajero más exigente.
En este contexto global, los destinos que más se benefician suelen ser las grandes ciudades urbanas, bien conectadas y con una identidad definida. Los viajeros buscan lugares donde puedan concentrar múltiples experiencias en un solo viaje: cultura, gastronomía, entretenimiento, eventos, naturaleza cercana y opciones para negocios. La posibilidad de moverse con facilidad y encontrar una oferta diversa se ha vuelto un factor decisivo al momento de elegir destino.
América Latina aparece bien posicionada dentro de esta reconfiguración del turismo internacional, afirma la directora. Y es que varias de sus ciudades cumplen con estos atributos y ofrecen propuestas auténticas y competitivas frente a otros mercados tradicionales.
Además, el creciente interés por destinos urbanos con carácter local, experiencias culturales profundas y una relación más cercana con el entorno juega a favor de la región.
Sin embargo, puntualiza que, aunque no todos los destinos avanzan al mismo ritmo, aquellos que combinan infraestructura, conectividad, identidad cultural y una estrategia turística clara tienen una ventaja evidente.
“Las cifras, los cambios en las preferencias del viajero y el contexto global sugieren que la región está lista para ganar mayor protagonismo y ocupar un espacio más relevante en el turismo internacional”, afirmó.
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