28 Mar 2012 - 11:49 a. m.

Las calles son el escenario perfecto

Pamplona, Villa de Leyva y Sáchica cierran sus vías para escenificar en ellas los principales acontecimientos de la muerte de Jesús. Visitar estos municipios en la Semana Mayor significa vivirla intensamente.

Alejandra Vanegas Cabrera

Cae la fría noche, en medio de un silencio absoluto y una luz tenue sale por la puerta de la catedral un ataúd de madera y vidrio cargado por 20 cirineos vestidos con túnicas y capas moradas que cubren sus caras. En ese momento muchos se ponen de rodillas, algunos sueltan un leve llanto y otros simplemente cierran los ojos y bajan la cabeza en señal de compasión. El féretro lleva una réplica del cuerpo de Jesús. Unos metros más atrás viene la escultura de María, que aunque está vestida de negro y con el rostro acongojado, desprende una belleza angelical.

Durante más de una hora estas imágenes, junto con las de Pedro y la cruz, recorrerán las calles aledañas a la catedral donde cientos de feligreses están reunidos para conmemorar la muerte del redentor y recordar sus últimos momentos de vida.

Esta es la imagen que se repite cada Viernes Santo y que hace de las calles de Pamplona un escenario único. El municipio nortesantandereano, ubicado a 74 kilómetros de Cúcuta, se ha convertido en uno de los centros religiosos más importantes del país para conmemorar la Semana Mayor, pues la solemnidad con la que se realizan las procesiones y la belleza de los coros del Festival de Música Sacra que se celebra por esta época logran cautivar a miles de visitantes, quienes llegan a disfrutar de estos programas, del agradable clima y de los museos cargados de historia política y religiosa.

En Pamplona la Semana Santa es todo un acontecimiento para sus habitantes, por eso desde meses atrás se comienza a preparar con esmero cada rincón de los lugares de interés turístico y, en especial, de los templos y las esculturas de los santos que por estos días participan de los desfiles y cuyos ornamentos son tan reales que parecen darles vida.

Para conocer la ciudad se debe comenzar por las iglesias, que están entre sus principales atractivos debido a su arquitectura y bellos espacios, en su mayoría de tipo colonial. El Santuario del Humilladero, en donde está la imagen del Santo Cristo, es uno de los lugares más visitados por los feligreses para pedir por sus necesidades y admirar esta obra renacentista europea, que data de la primera mitad del siglo XVI. También están las esculturas de los dos ladrones talladas en la ciudad en 1595 por el maestro Juan Bautista Guzmán.

No se puede dejar de entrar a la Catedral Metropolitana, que fue construida por doña Magdalena Velasco en 1584, la hija del fundador de la ciudad, Ortún Velasco de Velásquez. Esta es la iglesia más antigua de Pamplona y vieja sede del Convento de Santa Clara. Además, en ella hay un mausoleo donde yacen los restos de obispos, arzobispos y sacerdotes.

Asimismo se recomienda visitar la Parroquia Santo Domingo, el Santuario del Niño Huerfanito y el Palacio Arzobispal, que desde 1837 es posada de los miembros de la iglesia. Para culminar el recorrido hay que ir al Museo de Arte Religioso, donde se exhiben colecciones de hasta 1.400 piezas.

Además de las actividades religiosas se puede visitar el Museo Casa Colonial, que cuenta con diferentes exposiciones de historia, numismática, etnografía, arte y ciencias naturales; la Casa de las Cajas Reales, un lugar que guarda los recuerdos de la Pamplona antigua y que sirvió de residencia al gobernador del Departamento y el Museo de Arte Moderno, que alberga la obra del artista y escultor pamplonés Eduardo Ramírez Villamizar y donde se pueden admirar obras de Negret, Rayo y Roda, entre otros.

Un espacio colonial

Desde que se llega a Villa de Leyva se puede sentir que se retrocede en el tiempo, las calles en piedra, las casas de fachada blanca y puertas de madera logran transportar a los visitantes a la época colonial, durante la cual la religión era un parte muy importante en la vida de esta comunidad, cuya devoción hizo que se construyeran varios conventos e iglesias.

Hoy esta población boyacense es uno de los centros religiosos más visitados de Colombia, especialmente durante la Semana Santa, cuando el pueblo entero se engalana para recordar la pasión y muerte de Jesús en el vía crucis, las eucaristías, las horas de reflexión, las procesiones y los sermones con mucho recogimiento. Las mismas calles del pueblo, que parecen adornadas a propósito, sirven de escenario para estos eventos.

Entre las iglesias más significativas para vivir la Semana Mayor están la de San Agustín, fundada en 1850 y ubicada en la plaza de Ricaurte; la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, construida en 1850 como el cruce auténtico de dos capillas, una pequeña dedicada a la Virgen del Carmen y la más grande, conocida popularmente como Iglesia de Mamá Linda.

Por estos días se puede disfrutar de una variada programación cultural de jazz, música folclórica y religiosa, coros, exposiciones de arte y una extensa presentación de obras teatrales de diferentes temas que se llevan a cabo en las principales plazas del pueblo.

Obras en vivo

Si hay algo verdaderamente diferente en la pintoresca población de Sáchica es la forma en la que celebran y viven la Semana Santa. Representaciones teatrales de la historia de la muerte de Jesús se llevan a cabo en el plaza del templo principal, una iglesia del siglo XVII de una sola nave.

Las obras en vivo se iniciaron en 1955 con actores que llegaban de Bogotá, pero con el pasar del tiempo las personas del pueblo se apropiaron de los papeles y se puede decir que la gran mayoría participa activamente en ellas.

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