23 Sep 2009 - 1:30 a. m.

Los Ángeles, una ciudad para soñar y disfrutar

Es una metrópoli donde lo cotidiano no es lo común, donde los visitantes se deslumbran con el arte, el cine, el vino, las compras desbordadas y el placer.

Jairo Chacón González / Los Ángeles

Cuando hablamos de Los Ángeles nos transportamos a la segunda ciudad más poblada de los Estados Unidos, la metrópoli de las ilusiones, que se hacen realidad en Hollywood, la ciudad que abrió la magia para millones de niños y adultos que deliraron con la creación de Disneyland y la ciudad cosmopolita que alberga a millones de personas de todas partes del mundo.

Eso es Los Ángeles. Una ciudad multicultural que fue fundada por el gobernador español Felipe de Neve como El Pueblo de Nuestra Señora La Reina de Los Ángeles, que a través de la historia ha cambiado de dueños. En 1921, tras su independencia de España, fue parte de México y después de la intervención estadounidense pasó a ser miembro de Estados Unidos.

Pero Los Ángeles no es sólo eso, es una metrópoli delineada por armónicas y modernas estructuras arquitectónicas que se elevan para brindar de cerca con el sol. Son edificios multicolores y posmodernistas en donde el poder de los sectores industriales, energéticos, petroleros, financieros y tecnológico se hace presente con su arquitectura.

La desbordada ingeniería se percibe en la serpenteante red de autopistas que se entretejen para permitir la conectividad a través de valles y cañones que deleitan a los viajeros con suaves murmullos de las olas a lo largo de la zona costera.

Pero no todo son estrellas, tecnología y concreto. El buen gusto por el arte, la comida y el vino se combinan para brindarle al turista lugares maravillosos alejados de la urbe, donde se puede disfrutar de una copa y una buena cena.

En las afueras de la ciudad, en jurisdicción de Malibú, encontramos Saddlerock Ranch, un viñedo donde se cultivan cientos de hectáreas de uva para garantizar una de las mayores producciones del vino californiano a través de Malibú Family Wines.

Este lugar no sólo es un viñedo, sino un zoológico al que pueden acceder los amantes del campo y de la vendimia que quieran disfrutar de un día distinto. En esta propiedad de Ronnie Semler también hay una maravillosa casa que es alquilada a las grandes personalidades de California para bodas y fiestas importantes.

Por una carretera destapada y en una limusina los turistas recorren el rancho y disfrutan del negocio del vino en medio de un clima ardiente que permite que los taninos embriaguen la pasión y se olviden de las elevadas temperaturas.

Es casual que en este tipo de visitas encontremos al propietario del rancho y del negocio vinícola, con quien se puede compartir los secretos y algunas buenas copas.

Luego de una tarde de relax, qué mejor que un buen restaurante, y para llegar a él los turistas pueden abandonar el transporte tradicional para abordar un tranvía que recorre la ciudad por la zona costera de Santa Mónica.

En este lugar los comensales pueden disfrutar del mejor pescado o del mejor vino californiano. Allí la cena se hace muy temprano con el fin de dar espacio a los amantes de la fiesta, quienes no desaprovechan ni un segundo para conocer cada uno de los establecimientos que se encuentran a lo largo de este bulevar, y si el cansancio ya está demás, bien viene un postre y un puesto en el tranvía para regresar al hotel. Pero si hay más osados parranderos, y la música los llama, el servicio se extiende por unas horas más.

Luego de una noche de parranda, el Four Seasons Hotel de Westlake se convierte en una fortaleza donde los ejecutivos y turistas pueden recobrar energías. Pero no se trata de un hotel común de alta gama, sino que cuenta con un instituto de salud, donde el huésped es sometido a una serie de chequeos que terminan con un relajante masaje y otros servicios de spa en la zona húmeda, lo que permita recargar las baterías para salir a la temporada de compras en los Camerillo Premium Outlets, donde el turista podrá encontrar las más importantes marcas.

Es una propiedad que se replica en gran parte de los Estados Unidos, donde los viajeros pueden encontrar los productos para todos los gustos. Es el lugar preferido de los compradores compulsivos, donde se sale cargado de paquetes y más paquetes.

Pero si su decisión es hacer compras más exclusivas hay que detenerse en Rodeo Drive, en Beverly Hills, donde encontramos galerías de arte, tiendas de alta costura y boutiques.

Recuerde que no se puede ir de Los Ángeles sin sentirse protagonista de una película, una serie de televisión o de ser, por un día, una de las estrellas del lugar. Por eso, llegar hasta los estudios cinematográficos de Hollywood —la meca del cine—, el parque Disneyland en Anaheim o las montañas rusas en Six Flags, en otro sector del valle, es un buen plan.

Y no podemos dejar de visitar Villa Getty, un destino clásico en el que se encuentra el Museo J. Paul Getty, que es el hogar de una extensa colección de antigüedades griegas, romanas y etruscas, una de las colecciones más importantes del arte antiguo. Getty adquirió el terreno en Malibú en 1945 y 10 años más tarde abrió el museo para exhibir su colección privada.

Recorriendo sus galerías y sus imponentes jardines, nos despedimos de Los Ángeles, una ciudad más para soñar, disfrutar y compartir en familia.

Embajadora colombiana del arte

En medio de esta gran meprópoli encontramos a una colombiana que desde hace varios años está radicada en Los Ángeles y que quiere que la riqueza cultural y natural de Colombia se conozca cada día más. Se trata de Samara Yépez, una diseñadora bogotana quien utiliza las semillas nativas para la elaboración de piezas de arte que sirven como accesorios personales. La idea de usar materiales orgánicos para la fabricación de las joyas naturales ha sido totalmente innovadora y acogida en la cultura norteamericana. Con Samara’s Design se busca mostrar otra cara de los colombianos en L. A.

Temas relacionados

Estados UnidosTurismo
Comparte: