31 Jan 2012 - 10:30 p. m.

Madrid: recorrido por la ciudad de los Austrias

Las calles de la capital española y su centro histórico (Madrid de los Austrias) alojan no sólo siglos de historia, sino una notable riqueza cultural y gastronómica que no pierde vigencia ante los ojos del mundo.

Héctor Sandoval Duarte / Madrid (España)

Aunque se siente frío y los árboles ya perdieron las hojas cobrizas que tenían en el otoño, la vida en Madrid no se detiene, y tampoco sus mujeres. La capital española tiene la capacidad de sorprender al turista en cada rincón, como sus plazas y mercados, en su Madrid de los Austrias —cuna de la actual ciudad— y en callejones que parecen haberse detenido en el tiempo al no haber sufrido los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial.

Todavía perduran en el centro histórico edificios que llevan en pie más de 300 años. Cuando cae la tarde de finales de otoño, entre la Plaza de Oriente y la Puerta del Sol se puede ir a “serpentear” entre las calles del Madrid de los Austrias, llenas de turistas o de amigos que sólo buscan ir a beber una cerveza en medio de tiempos de crisis económica. La Plaza Mayor, construida en 1617 y con una inmensa estatua de Felipe III en el medio, es el centro fundacional de la capital y sobrevive gracias a las remodelaciones en sus antiguas fachadas.

A este espacio común, donde los reyes veían las corridas de toros desde su balcón, se accede por arcos de gran altura, como el Arco de Cuchilleros, ubicado en un costado de la plaza. En sus rincones se conservan viejos almacenes, como sombrererías, y algunos restaurantes que alojan los principios más tradicionales de la gastronomía ibérica.

Al salir de la plaza se encuentra el mercado de San Miguel, construido en 1916. En este lugar convergen amigos, jubilados y turistas para comprar buen jamón ibérico de bellota y panes, o simplemente beber una cerveza y degustar con absoluta calma de la buena comida española.

Unas calles más abajo del mercado comienzan a develarse las fachadas del Madrid de los Austrias, de la mano de Isabel, guía turística de la ciudad. Se encuentran por ejemplo, el Palacio Santa Cruz (construcción del siglo XVII), la iglesia de San Nicolás de los Servitas (que es la edificación más antigua) y la Plaza de la Villa, donde quedaba el ayuntamiento al interior de la Torre de los Lujanes (erigida en 1471). Antes de llegar a ésta, se atraviesa la Calle del Codo, la cual se va angostando hasta desembocar en La Villa.

Al seguir caminando por calles donde convergen sin conflicto numerosos estilos arquitectónicos con notable influencia árabe, se encuentra la catedral de La Almudena, construida en los siglos XIX y XX. Esta imponente estructura de 73 metros de altura se encuentra en frente del Palacio Real, enorme construcción donde habitan los reyes de España y se hacen ceremonias de Estado. Uno de sus principales atractivos son los jardines del palacio, con su gran fuente en cuya cima hay una estatua del rey Felipe IV a caballo.

Otro sitio cercano para destacar es la Plaza de Santa Ana, lugar de antiguas cervecerías y cafés que conservan sus fachadas originales y donde también se halla la estatua del poeta Federico García Lorca, fusilado por no comulgar con las ideas del régimen durante la Guerra Civil española. Sin embargo, allí también resalta lo nuevo.

Muestra de ello es el restaurante DisTinto, que ofrece al turista una propuesta alterna de gastronomía española. Allí, las tradicionales tapas, como patatas en alioli, jamón ibérico de bellota, rabo de toro y tortilla, se mezclan con elementos de la cocina oriental, peruana y mexicana.

En contraste, una muestra de la gastronomía clásica se encuentra en el Café Chinitas, donde se escucha y se ve cómo se baila el buen flamenco en un show que tiene lugar todos los viernes. La cena incluye clásicas tapas, como croquetas y anillos de calamar apanados. Estos platos anteceden a una tradicional paella con abundantes mariscos, que se acompaña con una jarra de sangría.

Otro lugar para recorrer con calma e ir de compras es la Gran Vía, avenida que atraviesa el centro de Madrid y que sobresale por conservar edificios que fueron símbolo del poder durante el siglo XX. También, lugares emblemáticos como la Puerta de Alcalá, la fuente de Cibeles y la fuente de Neptuno, no pueden quedarse por fuera del recorrido histórico de la ciudad. Adicionalmente, visitar el estadio Santiago Bernabéu, y más en temporada de campeonato, es un plan que no se puede dejar de lado.

En materia de arte, es imprescindible visitar el Museo Nacional del Prado, localizado en el paseo que lleva su nombre. Allí reposan las grandes obras de pintores como Velásquez, Tiziano, Goya, El Greco, Rubens y Rembrandt.

* Este viaje fue posible gracias a la Oficina Española de Turismo en Miami y a la aerolínea Iberia.

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