19 Aug 2015 - 3:20 a. m.

Monte Inthanon de Tailadia, más cerca del cielo

Además de sus paradisiacas playas, uno de los lugares más llamativos de este país asiático es el parque Doi Inthanon, en el que se encuentra el monte Inthanon, que con sus 2.565 metros es el más alto del país.

Redacción Buen Viaje

Tailandia se ha convertido en uno de los destinos predilectos para los turistas que buscan aventura y adrenalina. Aunque este país asiático es conocido por sus playas paradisiacas, en los últimos años se ha destacado por las excursiones al interior de las selvas de sus parques naturales. Y no es para menos, en este territorio hay por lo menos 102 lugares para disfrutar de la naturaleza.

Todos están muy bien cuidados, pero sobre todo bien dotados con alojamientos, restaurantes, servicios de información y la posibilidad de divertirse con todo tipo de actividades, desde bañarse en cascadas hasta hacer recorridos para ver elefantes, cocodrilos y exóticas aves.

Lo más impresionante es que cada parque tiene una particularidad y sobresale por su oferta turística o paisajes. Es el caso del Parque Doi Inthanon, al norte de Tailandia, en el que se encuentra el monte Inthanon, que con sus 2.565 metros es el más alto del país. Su nombre significa “Gran Montaña del Baño de Cuervos” y dice la leyenda que alguna vez esta enorme montaña tuvo un gran embalse, donde los cuervos iban a beber agua.

Para llegar es preferible hacerlo en carro, incluso, si se quiere subir hasta el pico más alto y admirar un paisaje que parece sacado de un cuento de los Hermanos Grimm. Allí sobresalen dos impresionantes pagodas, que son edificaciones por niveles muy comunes en Asia, construidas como templos del budismo.

Están rodeadas de coloridos jardines y vale la pena subir hasta el último piso para deleitarse con las montañas y llanuras de toda la región. Una vista que, probablemente, no se olvidará jamás. Estas pagodas, llamadas Nobhamethanidol y Nabhapolbhumisiri, fueron construidas para homenajear a la realeza. Una en 1987 por el cumpleaños del rey Bhumibol y la otra en 1992, por el de la reina Sirikit. En su interior se guardan reliquias de Buda.

En el parque también se encuentran las famosas cascadas de Wachirathan y Mae Klang. La primera más alta y abundante que la segunda. Es preferible maravillarse con la vista de Wachirathan y bañarse en Mae Klang, bajo un chorro que cae con menos fuerza y otorga la posibilidad de conocer más de la cultura tailandesa, ya que los bañistas más frecuentes son los habitantes de la zona.

Otra de las atracciones del parque es la cueva de Borichinda, un misterioso espacio de piedra caliza con estalactitas y estalagmitas, a la que sólo le cae un rayo de sol, gracias a un pequeño hoyo, ubicado a un costado de la cueva. Debido a esta característica, se ha convertido en la favorita de los visitantes, quienes aprovechan el efecto de la luz para fotografiarse.

Lo que no hay que olvidar es que este es un destino ideal para hacer trekking o senderismo por rutas antiguas que usaron las tribus de la montaña y para el avistamiento de aves. Pasear por la selva húmeda mientras se escucha el sonido de los animales, dormir en un campamento y visitar zonas declaradas patrimonio son las actividades con las que los viajeros quedarán satisfechos, pues les permiten recorrer todos los rincones del parque más visitado en Tailandia.

Antes de partir no olvide ir al mercado de los Hmong, repleto de artesanías, frutas, flores y verduras frescas. Para acceder a todos estos planes, la recomendación es consultar los detalles en los centros de información y atención del parque. Finalmente, recuerde vestirse con ropa cómoda y abrigada, en las montañas, donde está la mejor vista, hace frío. También vaya preparado para los mosquitos y utilice un buen bloqueador para las largas caminatas, que le permitirán estar unos metros más cerca del cielo.

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