15 Nov 2011 - 8:03 p. m.

Por la Patagonia chilena

Un recorrido que se adentra en el vasto territorio del Parque Nacional Torres del Paine y sus soberbios glaciares, mientras que la ciudad, Puerto Natales, se transforma para la llegada de turistas.

Lorena Machado Fiorillo

Al principio, un barco. Grande, lo suficiente para albergar dos buses y cientos de turistas que se agolpaban en la entrada como bestias huyendo de la temperatura, casi 5 grados. Un recorrido de aproximadamente tres horas por el estrecho de Magallanes y en el que, por supuesto, sólo se veía el océano. Y un torino, parecido al delfín, saltando de modo solitario, dueño del mundo.

Una vez se llega a Porvenir, la capital de Tierra del Fuego, se experimenta un aislamiento fortuito. El paisaje, pintado de grises, ofrece un entorno apartado para la lectura o, en este caso, una visita rápida en la que el frío atraviesa el cuerpo en unos segundos y se queda ahí para siempre. La parada infaltable es el museo de la ciudad, recientemente inaugurado, para obtener un recuento de las costumbres de ese lado del planeta, tan ajeno para algunos.

En contraste, apenas se pisa Puerto Natales, unas tres horas en bus más tarde, los guías turísticos se apresuran a informar que es la ciudad más desarrollada de la región. Es cierto. Varios hoteles en remodelación y otros en proceso de ser construidos son el abrebocas de un turismo marcado por un destino fijo: el Parque Nacional Torres del Paine.

Este lugar, al que se accede por una ruta de 154 kilómetros, es quizá el que nos envolvió en una estela de aventura y encanto. Quien quiera caminar largas horas, irse de camping, perderse entre los árboles grisáceos y secos o asombrarse con los glaciares tendrá que escoger un día, de pronto más si es un aficionado al trekking o se hospeda en uno de los hoteles del sitio, para suspenderse con sus lagunas, todas distintas.

La primera que quedó retratada en las cámaras fotográficas de nuestros acompañantes fue la Laguna Amarga, de un color verdoso que cambiaba con los rayos del sol fulminante de ese entonces. El camino estaba bordeado de guanacos, especies de llamas típicas del territorio, que transitan a su antojo y se mezclan con las ovejas.

Otro de los puntos para situar la mirada es el Macizo del Paine, la imagen más reproducida del parque y, si uno tiene suerte, puede ver los cerros de Paine Grande, los Cuernos del Paine, el Almirante Nieto, el Paine Chico y las Torres del Paine despejados completamente, en una sola toma que se convierte en telón de fondo al dirigirse al Lago Grey.

Cuando se va al Parque Nacional Torres del Paine, más allá de la naturaleza que emerge de cualquier recoveco y de los tintes propios del sur, uno quiere que su viaje esté muy cerca de los glaciares. El Lago Grey concede el deseo rápidamente. No se necesita emprender un breve crucero por sus aguas. Está justo ahí para ser contemplado.

Los témpanos, que se desprenden del glaciar Grey, viajan a la playa de piedras azules para satisfacción de los visitantes, quienes por el gran tamaño de los hielos se ven reducidos a puntos insignificantes del panorama.

A pie se llega también al Salto Grande, una cascada que suelta vientos fríos y que brinda una de las mejores vistas del parque.

Si bien adentrarse en Puerto Natales es equivalente a una expedición obligatoria —corta o larga— por el parque, la ciudad se está modificando para recibir a muchos más de los turistas que deciden visitarlos. Un pueblo artesanal en el que se encuentran diferentes trabajos en lana, como bufandas o sacos, variedad de restaurantes en los que no se dejará de servir cordero asado ni vino ni pisco sour, bares, casinos, planes para ver ballenas jorobadas, ir de pesca y practicar esquí, además de hoteles ecológicos con energía renovable, son algunas de las apuestas de una Patagonia que, como la argentina, quiere ser señalada en el mapa como opción para unas vacaciones.

Pingüineras

El Monumento Natural Los Pingüinos está compuesto por la Isla Magdalena y la Isla Marta, ubicadas a 35 km de Punta Arenas. A ellas acuden cientos de visitantes para rodearse de estos animales, en una excursión que sobrepasa los US$500.

Allí, los turistas pueden toparse con aproximadamente 150.000 pingüinos de la especie magallánica y a la vez ver lobos marinos, cormoranes, escúas y gaviotines australes.

Hay que tener en cuenta que la temporada de reproducción va desde septiembre hasta abril.

Cifras

600.000 visitantes anuales llegan a la Región de Magallanes, 60% de los cuales son extranjeros, en su mayoría provenientes de Europa y Norteamérica.

158.657 habitantes tiene la Región de Magallanes, que está compuesta por cuatro provincias: Última Esperanza, Tierra del Fuego, Antártica Chilena y Magallanes.

242.242 hectáreas tiene el Parque Nacional Torres del Paine, uno de los principales atractivos turísticos de la Patagonia chilena.

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