9 Nov 2010 - 10:44 p. m.

República Dominicana, histórica y exuberante

Un destino en el Caribe que combina verdes paisajes, historia, atención, alegría y las mejores playas.

Andrea Forero / República Dominicana

Un merengue de Juan Luis Guerra suena por los rincones de República Dominicana. Casi todos los turistas conocen las letras de sus canciones, pero es todo un privilegio escucharlas en la tierra del artista, Seijas, por la que se atraviesa en el recorrido de tres horas de Punta Cana a Santo Domingo.

Gente amable y alegre recibe a turistas de todo el mundo que buscan las mejores playas para descansar y también algo de historia y cultura. Sin duda, uno de los principales atractivos históricos de República Dominicana es el imponente Alcázar de Don Diego Colón, construido por orden del hijo de Cristóbal Colón, quien llegó al país en 1509.

El Alcázar es un pequeño castillo cuidadosamente conservado por fuera y por dentro. Al entrar es posible apreciar y tomar fotos de la decoración de la época reflejada en cada silla, comedor, vela, cuadro de padre e hijo, jarrón o incluso tela que pese al paso del tiempo mantiene el color y la textura original. Desde lo alto del Alcázar se ve una moderna ciudad costera ahora rodeada de edificios, avenidas y barcos de carga.

Las hermosas calles del centro histórico conducen a la que fue una iglesia en devoción a San Ignacio, cuya construcción comenzó en 1714 y que en 1958 se convirtió en Panteón Nacional, donde reposan los restos mortales de los personajes más representativos de la isla La Española.

El recorrido religioso se complementa con la visita a la Catedral de Santo Domingo, la primera del Nuevo Mundo, construida en 1514 y que mantiene intacta no sólo su arquitectura sino algunas de sus reglas. Por ejemplo, las mujeres no pueden entrar al templo mostrando ciertas partes de su cuerpo, como las piernas. Claro que para las turistas que llegan en ropa “inapropiada”, a la entrada hay personas que ofrecen pareos para que las viajeras se cubran hasta los tobillos.

Por fuera del centro histórico se encuentra el Faro de Colón, el cual, cuentan, alberga parte de los restos mortales del descubridor de América. El Faro es un monumento que desde lo alto tiene forma de cruz, con 230 metros de largo por 70 de ancho y otros 70 más de altura.

De regreso a Punta Cana se aprecian increíbles paisajes verdes con ríos que por su belleza tropical y exuberante fueron escogidos para el rodaje de recordadas producciones como Jurassic Park y Depredador.

A lo lejos el mar que cambia de azules a verdes anuncia la llegada a Punta Cana, una de las playas más bellas del mundo, con arena tan fina y delicada que parece casi un puñado de harina. Pese a sus 27 grados de temperatura, el calor nunca llega a ser desesperante pues, dicen, su ubicación geográfica en límites entre el mar Caribe y el océano Atlántico permite el arribo de una permanente e intensa brisa que mantiene inclinadas las abundantes palmeras que bordean las zonas hoteleras.

El servicio en los hoteles de Punta Cana es el mejor. Lo disfrutan desde los recién casados hasta las familias numerosas. No hace falta moverse de las piscinas o las playas para beber o comer lo que se plazca, siempre habrá personas atentas a cada necesidad. Al final del viaje, con el bronceado perfecto y la mente despejada, la mayoría de sus visitantes coinciden en que algún día volverán y en que es un destino recomendadísimo.

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