19 Sep 2018 - 3:56 p. m.

Reseña de Providencia: todo lo que necesita saber para viajar a la isla

Dos días en el departamento más grande de Colombia. ¿Cómo llegar? ¿Qué planes hacer? ¿Dónde dormir? Su recuerdo es imborrable.

Marcela Díaz Sandoval*

A un lado la poesía, en las siguientes líneas lo que van a encontrar es la realidad de este maravilloso destino desde la experiencia personal. A Providencia usted llega mareado o sin plata. Mareado si elige viajar desde San Andrés en catamarán por un costo de $210.000 por persona en un trayecto de tres horas, o sin plata si prefiere un recorrido de 30 minutos volando con la aerolínea Satena por un costo aproximado de $300.000 por trayecto. Cualquiera de las dos opciones va a valer la pena una vez pise este territorio. 

Nosotros elegimos la aventura en altamar y lo hicimos con la compañía Conocemos Navegando en su catamarán El Splendor. No se trata de una lancha ni de un bote, se trata de una embarcación con capacidad para 70 personas que cuenta con aire acondicionado, bodega para las maletas, cómodas sillas con cinturones de seguridad, baños y televisión. Zarpamos desde el muelle Toninos en San Andrés y la conclusión es que un par de pastillas y seguir las recomendaciones pueden hacer la diferencia.

Consejos para quienes elijan esta opción: No beber alcohol la noche anterior, evitar la ingesta de alimentos pesados antes de subir al catamarán, tomarse un par de pastillas para el mareo una hora antes de iniciar el recorrido; esto les puede sonar curioso, pero a mí me funcionó: comer unas aceitunas antes y durante el trayecto porque absorben el exceso de saliva, así como unos sorbos de agua con limón. Algunos dirán que las olas se sienten igual en toda la embarcación, pero yo preferí hacerme en la parte de atrás y no hubo mareo ni de ida ni de regreso.

Tres horas más tarde lo que viene es una tranquilidad y un descanso que se siente en el aire, al igual que las altas temperaturas. Si realmente llegó con el estómago revuelto la sugerencia de los locales es tomarse una sopa de pescado y santo remedio. Si por el contrario llegó perfecto, inicie por buscar el hospedaje. Providencia cuenta actualmente con 15 hoteles y 72 posadas raizales. Mi recomendado es la posada Miss Elma que existe desde 1963; la noche cuesta $150.000 e incluye el desayuno. Las habitaciones son cómodas, preparan muy buena comida y está ubicada frente al mar.

No espere encontrar servicios resorts todo incluido porque aquí no está permitida su construcción. En palabras de Esmeralda Rodríguez, secretaria de turismo de Providencia: “La comunidad prefiere que los turistas salgan a conocer la isla, a explorar. Este es un destino donde la naturaleza impera, les ofrecemos a los turistas lo que tenemos y por eso debemos cuidarlo. Tenemos capacidad para recibir a 150 mil visitantes, pero preferimos menos personas con más calidad”.

En Providencia no le preguntan cuándo llegó sino cuándo se va, y no porque sean hostiles sino porque el propósito de sus habitantes es seguir manteniendo el recurso natural en el que viven y el cual los mantiene. Se estima que el 31% de la población está vinculado con el turismo en la isla. Y es que las cifras del sector en este territorio han subido sin respiro. Hace ocho años, Providencia recibió 13.884 turistas y en 2017 fueron más de 31.000.

¿Qué ha hecho el departamento más grande de Colombia para conquistar a tantos viajeros? Aquí hay tanto y tan poco por hacer como la persona decida ajustar su itinerario. Hay quienes vienen por tres días y hay quienes se quedan hasta siete. Uno de los planes imperdibles en este destino es visitar el Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon; son 1.800 hectáreas de área protegida del Sistema de Parques Nacionales Naturales ubicada en el Caribe colombiano, el cual además protege parte de la tercera barrera de coral más larga del mundo.

Allí se llega por medio de una lancha en un recorrido que no tarda más de media hora. Los turistas pueden subir hasta el mirador que tiene 24 metros de altura y ofrece las mejores panorámicas de la isla: los siete colores del mar que varían según su profundidad, el verde intenso de las palmeras y la brisa que, además de aliviar el fuerte sol, transmite paz y calma. Abajo, la cálida temperatura del mar es el complemento ideal para pasar un día entero si lo prefiere. Hay un quiosco donde venden empanadas de cangrejo, piña colada, entre otras opciones.

Después de 20 minutos en lancha se encuentra con Playa Manzanillo, quizá la playa más linda de Providencia, tiene aproximadamente 300 metros de longitud y agua cristalina que con dificultad se encuentra en otro destino. Aquí hay un único restaurante llamado El bar de Rolando, donde el reggae de fondo y la comida de mar lo hacen perfecto para entrar en ambiente. Dicen los locales que en las noches se celebran las mejores fiestas de la isla.

De regreso a Providencia, otro plan recomendado es visitar el Cotton Tree Spa, ubicado en el sector de South West Bay. Un refugio de descanso y bienestar que ofrece una propuesta basada en el equilibrio entre la tradición y el confort. Sus rituales, terapias y tratamientos combinan la sabiduría raizal con diversas técnicas milenarias para relajar, sanar, limpiar y re-energizar el alma. La iniciativa liderada por Fontur y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, busca promover a la isla como un importante destino de bienestar y salud.

Entre los servicios que ofrecen se destaca el de masajes, jacuzzi bajo el árbol de ceiba, sauna, zonas de terapias y tratamientos faciales; además de un salón de eventos con capacidad para 40 personas. Adicional a esto, el restaurante ofrece una carta gourmet balanceada con una deliciosa gastronomía fusión y cocina de autor. Allí pueden ir con la pareja, los amigos o la familia.

Una vez en Providencia no puede dejar de pasar por Santa Catalina o la isla de los tesoros, está separada por el Puente de los Enamorados que se recorre caminando. Tiene una vía única que va de punta a punta, un kilómetro cuadrado y 178 habitantes, para ser exactos. El plan consiste en hacer una caminata hacia el fuerte Morgan, donde se observan las ruinas desde donde el pirata defendió sus tesoros con cañones que aún se conservan. Y por supuesto no puede dejar de hacer un recorrido en lancha para observar lo que se conoce como la Cabeza de Morgan, una inmensa roca que se asemeja a un perfil humano.

Providencia y Santa Catalina son el destino perfecto para limpiar los oídos del ruido de la ciudad y los ojos de tanto cemento. Son como un volver a empezar, como un descubrir en medio de la calma y el silencio. Es la vida misma sin afanes y sin pretensiones. Es, para mí, un destino al que vale la pena volver una vez y otra más.

Aquí para leer: San Andrés, con ojos de extranjero. (Primera entrega)

 

*Invitación de Cotelco.

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