22 May 2012 - 8:43 p. m.

Travesía por Kosovo

Sus edificaciones aún en pie, a pesar de los embates de la guerra sufrida en el pasado, sorprenden, al igual que la hospitalidad de su gente y la riqueza de sus tradiciones culturales.

Jaime Jaramillo Ramírez*

Kosovo es un país montañoso localizado sobre los Alpes albaneses, en donde predomina la agricultura, el cultivo del arroz y en algunas zonas la minería, con la extracción de plomo y zinc. Hace tan sólo cuatro años se independizó de Serbia y fue declarado como nación. Sin embargo, únicamente 86 de los 192 estados que integran la ONU lo reconocen como tal.

La mayoría de habitantes de su capital, Pristina, una ciudad que llama la atención por su ambiente musulmán, provienen de Albania, Serbia y Montenegro. Aquí se destacan algunas mezquitas, como la Bajrakli, construida en el siglo XV, y varios templos ortodoxos, entre los cuales sobresale el monasterio Patrijarsija, muy atractivo por sus cúpulas. Sorprendentemente, muchas de estas edificaciones han logrado conservarse a través del tiempo, a pesar de los embates de la guerra sufrida entre 1999 y 2004.

Comunicarse puede llegar a convertirse en una tarea difícil, pues el idioma que predomina es el albanés y algunas lenguas serbias. Afortunadamente, Kosovo se caracteriza por la hospitalidad hacia los turistas, así que cuando los mapas no son suficientes, siempre hay alguien amable a quién recurrir.

Por esta época, en la que ya comienza a entrar el verano, el clima es bastante caluroso, pero agradable. Mientras que a final de año, cuando llega el invierno, la temperatura oscila entre los cero y los -10 grados centígrados. Claro que hay una gran afluencia de turistas que aprovecha la geografía montañosa y la nieve para esquiar y disfrutar de actividades y deportes de invierno.

Fuera de la capital hay otras poblaciones que vale la pena conocer. Por ejemplo, Peja, un lugar que encanta con su atmósfera turca y paisajes naturales. También está la ciudad de Prizren (a sólo dos horas por tierra desde Pristina; los buses salen cada 15 minutos y el trayecto cuesta cerca de cuatro euros), que fue la capital medieval de la antigua Serbia. Actualmente tiene cerca de 165 mil habitantes, casi todos albaneses.

En esta ciudad se destacan la arquitectura, los baños turcos y la iglesia del Perpetuo Socorro, un templo católico levantado en 1870 y uno de los pocos de su tipo que hay en el país, en donde la mayoría de la población practica la religión musulmana o el cristianismo ortodoxo. Otro de los sitios que llaman la atención de Prizren es su centro, en el que sobresale una antigua fuente de agua que se encuentra protegida como si fuera un monumento cultural. Se dice que quienes beben de ella regresarán a visitar este lugar.

Uno de los planes imperdibles en Kosovo es el de explorar cavernas naturales, en cuyo interior se esconden historias y raras especies de animales e insectos. Las más famosas son las de Gadime, localizadas en la población de Lipjan, a 30 kilómetros de la capital.

Los ciudadanos extranjeros que quieran conocer el país no requieren visa. Para ingresar únicamente se necesita presentar el pasaporte, los tiquetes de ida y regreso y demostrar solvencia económica. Los turistas pueden permanecer hasta 90 días. Curiosamente, si se viaja a Serbia sí se requiere visa y el sello de entrada a Kosovo es anulado. Una clara muestra de que los serbios no reconocen a la nueva nación.

Lo cierto es que las particularidades políticas de este país y su pasado violento no han impedido que comience a captar la atención de los turistas que viajan a Europa y a despertar el interés de quienes desean descubrir el encanto de esta nación, muy rica en cultura y tradiciones.

Para tener en cuenta

Cómo llegar

Hay que tomar un vuelo a Europa. En Zúrich, Londres y Estambul están las mejores conexiones para llegar a Kosovo y se puede recurrir a aerolíneas locales como Air Pristina o Kosova Airlines.

Gastronomía

La mayoría de platos son una mezcla mediterránea, en la que se destacan los vegetales. También hay variedad de comida turca, con el cordero como plato principal, y vinos locales de buena calidad. Los mejores restaurantes: Ciao, Pjata y Komiteti.

Dónde hospedarse

Existen todas las opciones de alojamiento. Desde hostales económicos, hasta hoteles de lujo, entre los cuales se destacan el Begolli y el Parlament. Las tarifas van desde los 50 hasta los 90 euros.

Transporte

Los buses son bastante cómodos, el pasaje no es costoso y hay rutas para la mayoría de ciudades cercanas. Sin embargo, una de las mejores alternativas para recorrer el país es el tren Kosovo Express.

Atractivos imperdibles

No deje de conocer las montañas Rugova, el monasterio Visoki Decani, declarado Patrimonio de la Humanidad y ubicado a 90 minutos en carro de la capital de Kosovo, además de los monumentos medievales.


* Colaboración del lector.

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