3 Feb 2010 - 12:58 a. m.

Tumaco: lugar para seducir

Recorrido por la isla de Bocagrande.

Gabriel Hernández / Enviado especial, Tumaco

Cuando a las 6 de la mañana me despertó el sonido de las olas y el susurro de la brisa del mar, contrario al intenso calor que esperaba, me di cuenta de que había acertado en la búsqueda de un lugar ideal para descansar.

Tumaco, conocido por muchos como la Perla del Pacífico, es sin duda una de esas poblaciones que acaban con cualquier prejuicio tan pronto como el visitante empieza a ver las maravillas de las cuales muy pocos hablan.

En el segundo puerto del Pacífico colombiano hay muchos secretos por revelar que están a la espera de quienes les gusta mezclar la aventura con el placer, toda vez que Tumaco no sólo es un lugar propicio para la distracción a la orilla del mar, sino ideal para explorar territorios casi vírgenes en medio de una frondosa selva.

Esa combinación perfecta se dio justamente cuando decidimos ir a la “conquista” de la isla Bocagrande montados en una rápida lancha que, tras 10 raudos minutos sobre el mar, empezó a disminuir el sonido de su motor a medida que se adentraba en esteros en donde ya los rayos del sol eran casi impenetrables como consecuencia de ese túnel de vegetación que obligaba a levantar la mirada para su justa admiración.

Instantes más tarde los árboles empezaron a desentrelazarse en sus copas, la luz del sol embistió la tripulación y otra vez el mar abierto dio la bienvenida. Unos metros antes de entrar en contacto con el océano Pacífico, una vez más, un muelle de madera obligó el atraco.

Atrás quedaron los manglares, y una arena oscura, pero increíblemente limpia, nos dio la bienvenida. Sólo estando allí pude entender la letra del bolero de los años 50 Noches de Bocagrande. Fue la sensación de haber encontrado el paraíso en medio de la jungla.

Algunos nativos del lugar son los encargados de mantener en perfectas condiciones las áreas para los turistas, quienes además de disfrutar de la selva y el mar en un mismo lugar, tienen a su disposición áreas de recreación, cabañas en madera, si desean pasar la noche, y una nueva gastronomía para degustar.

Un encocado de raya o de pescado, unos camarones apanados o una cazuela de mariscos son solo algunos de los platos que se pueden reposar en una de las hamacas, dispuestas bajo la sombra de imponentes palmeras, antes de emprender el viaje de regreso a Tumaco.

Quienes no quieren desaprovechar la oportunidad para pasar una noche alegre, las playas del Morro son las ideales para ir de rumba. En los diferentes quioscos ubicados a lo largo del malecón se puede elegir fácilmente en cuál entrar de acuerdo con la preferencia musical. Lo que sí es seguro es que sea cuál sea el lugar elegido, en algún momento sonarán esas melodías que sólo la marimba, el cunuro y la guazá tumaqueña pueden hacer sonar.

Tierra de inolvidables futbolistas

Cuando al minuto 83 del juego Colombia vs. Túnez en Francia 98 Léider Calimenio Preciado anotó el único tanto de la selección nacional en ese Mundial, Tumaco se inmortalizó en la historia de la máxima competición del balompié, pues un hijo de esa tierra fue el autor del trascendental gol.

Si bien es cierto que de esa misma población salió quizás el mejor jugador en la historia del fútbol colombiano, Willington Ortiz, la anotación de Preciado en Montpellier disparó la visita de cazatalentos en la región.

Desde entonces en Tumaco es prácticamente imposible encontrar una cancha de fútbol desocupada. Son cientos los menores que se reúnen diariamente a patear un balón en los distintos e improvisados escenarios deportivos, donde la única consigna es ser el mejor para soñar con ir a un Mundial.

Incesante desarrollo

La selva, el cielo, la gastronomía, la cultura y el mar de Tumaco serán siempre deleites para la retina y el gusto del visitante. El sitio, donde dicen que se encontró una enorme perla, hace que los turistas sean presa fácil para seducir o enamorar.

Y ahora esas bellezas naturales se encuentran blindadas gracias a la presencia de las Fuerzas Militares, que no sólo dan seguridad y tranquilidad a la zona, sino que además han hecho de ese municipio de Nariño uno de los puntos fuertes de la región.

La infraestructura hotelera no para y en la Gobernación ya se inició el proyecto para la construcción de un muelle turístico con el cual esperan que las visitas, al igual que sucedió por tierra y aire, se incrementen por el mar.

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