20 May 2013 - 7:26 a. m.

Un campo lleno de playas

El río más ancho del mundo (el de la Plata) y el segundo océano más extenso del planeta (Atlántico) son sus límites naturales más sobresalientes.

Redacción Buen Viaje

Es un terreno de 176.000 kilómetros cuadrados carente de grandes montañas en donde abundan las llanuras que forman un hermoso campo, fuente principal de economía y orgullo turístico. Uruguay es natural.

El balneario más famoso del Cono Sur (Costa del Este) es su primera carta de presentación frente al turismo mundial. Esta península llena de hermosas playas, elegantes restaurantes, acogedores cafés y una amplia vida nocturna es lugar preferido para el jet set internacional que encuentra en José Ignacio, La Barra, Punta Ballena, Solana y Portezuelo, escenarios de sol, arena y playa de imponente belleza.

Un recorrido por la Avenida Gorlero, principal calle del balneario; una visita a Casa Pueblo, obra del pintor y escultor uruguayo Carlos Páez Vilaró, considerada ícono de la península por su singular diseño arquitectónico; un viaje hasta Isla Gorriti para disfrutar de las playas Puerto Jardín y Playa Honda, además de practicar un gran número de deportes acuáticos, y un paseo a la Isla de Lobos, hogar de un importante grupo de lobos marinos que habitan una superficie rocosa de por lo menos 40 hectáreas, son cuatro planes que no se pueden obviar en Punta del Este.

Muy cerca al afamado balneario se encuentra Piriápolis, una ciudad costera donde la abundancia de playas y su agitada vida nocturna es la principal razón del merecido crecimiento en el número de visitantes que no se pierden paradisiacos lugares como Solís, Bella Vista, Las Flores, San Francisco, Punta Fría, Playa Verde, entre otros.

El turismo de agua dulce sobre los ríos de La Plata y Uruguay también se impone en el país del sur. Allí sobresale la llamada Costa de Oro, un conjunto de 30 balnearios donde se presentan las más diversas playas que, dada su tranquilidad, resultan ideales para disfrutar en familia, practicar deportes, pescar y, sobre todo, descansar. Nombres como Costa Azul, La Floresta, Atlántida y Santa Lucía son algunos que no se pueden perder en una visita.

Y para complementar la impresionante oferta turística que provee el agua dulce y salada en Uruguay, están las termales, ubicadas en los departamentos de Paysandú y Salto, al noroeste del país, donde existen seis centros para disfrutar de estos manantiales.

Turismo rural y en ciudades

Montevideo, la capital de Uruguay, donde se concentra la gran parte de la población del país (casi 40%), es un importante centro de convenciones y turismo. Allí, recorrer La Rambla, con la vista constante del río de La Plata llegando al océano Atlántico, mientras se disfruta de una buena carne uruguaya (de las mejores del mundo), un café o un trago, y de playas como Positos, Punta Carretas y Plaza Ramírez se convierten en el primer plan para realizar en esta ciudad, en donde también se puede visitar el Estadio Centenario (escenario del primer Mundial de Fútbol), el Mercado del Puerto y un número destacado de museos como el Nacional de Artes Visuales, Blanes (famoso pintor uruguayo) y del Gaucho.

Muy cerca de todos los centros urbanos los turistas pueden ser partícipes del trabajo del gaucho, realizar avistamiento de aves y encontrarse con diversas áreas protegidas.

Esa es la Uruguay natural que hoy se muestra con fuerza ante el mundo.

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