7 Feb 2012 - 9:00 p. m.

Un puerto para pasar la primavera

Descanso, compras, diversión, paseos en barco y hermosos paisajes es lo que puede encontrar en la Venecia americana. Uno de los destinos preferidos por los estadounidenses para pasar los primeros días de calor.

Alejandra Vanegas Cabrera / Fort Lauderdale

Desde el avión se podía ver el fondo del océano; parecía una tupida alfombra de color turquesa. Las aguas estaban inmóviles. A medida que la aeronave continuaba avanzando empezaban a aparecer pequeñas islas de arena blanca con enormes casas y en el mar unas diminutas embarcaciones rompían la quietud dejando una estela blanca a su paso.

De pronto, la tierra se asomó por el lado izquierdo. Esta gran planicie, repleta de mansiones de colores y edificios, no era continua, el agua la penetraba entre cientos de canales. En medio de este panorama el capitán anunció la llegada a Fort Lauderdale.

De esta ciudad, que está muy cerca de Miami —30 millas aproximadamente— y que se considera parte de ella desde 1789, en realidad se oye poco. Tal vez porque su vecina, con la que guarda un gran parecido en sus construcciones caribeñas, grandes centros comerciales y bellas playas, se roba toda la atención al ser más cosmopolita.

La Venecia americana, como también se la conoce por sus canales, tiene el privilegio de ser una de las puntas del enigmático Triángulo de las Bermudas, del que también hacen parte las islas que llevan el mismo nombre y Puerto Rico.

La historia más famosa del misterioso lugar, donde han desaparecido sin dejar rastro embarcaciones y aeronaves, ocurrió precisamente en Fort Lauderdale el 5 de diciembre de 1945, pocos meses después de que acabara la Segunda Guerra Mundial, cuando éste puerto sirvió como base de entrenamiento de los pilotos del ejército estadounidense. Cinco aviones torpedo partieron del aeropuerto militar rumbo a la Gran Bahama. En el recorrido debían seguir una ruta similar a la del Triángulo de las Bermudas, pero durante el vuelo se perdió la comunicación con ellos y desaparecieron. A los pocos días se envió un avión de rescate, y también se esfumó. Nada se volvió a saber de esas aeronaves.

Aunque el inexplicable relato la hizo famosa, hoy su principal atractivo no es otro que el descanso. Fort Lauderdale es el destino ideal para escapar en busca de tranquilidad: caminar, comprar y disfrutar de buenos restaurantes, sin el ajetreo de una ciudad turística.

Entre sus encantos están los más de 37 kilómetros de playas anchas bañadas por aguas azules, preferidas por los estudiantes para pasar el spring break o vacaciones de primavera, y el hermoso barrio costero, ubicado sobre el Pasaje Intercostal, rodeado de coloridas mansiones con ostentosos yates anclados en las orillas de ríos, bahías y canales navegables.

En el centro de la ciudad se encuentra el exclusivo distrito comercial y artístico, que se extiende a lo largo del bulevar Las Olas. En este lujoso sitio están las joyerías, boutiques y casas de modas de las marcas más reconocidas del mundo, así como galerías de arte, tiendas de decoración, restaurantes que ofrecen una amplia variedad gastronómica y clubes nocturnos para divertirse en grande. En esta zona se ubican también el museo de arte de Fort Lauderdale y el Centro Broward de Artes Escénicas.

Los amantes de la aventura y de las apuestas pueden encontrar en el Puerto Everglades, el tercero con mayor tráfico en el mundo, embarcaciones de transporte, pequeños y grandes cruceros, y botes pesqueros de alquiler que ofrecen excursiones por un día entre los canales, planes para jugar en los casinos de los barcos, o viajes cortos a las Bahamas (en invierno y primavera). También es posible tomar embarcaciones de larga estadía a países de Centroamérica, Sudamérica y las islas del Caribe (en otoño o a principios de verano) o al Mediterráneo (en primavera).

Con esta extensa gama de actividades y bellos paisajes, el puerto no tiene nada que envidiarle a Miami. De hecho, cuenta con una gran ventaja y es que los precios de los hoteles son más accesibles que los de la prestigiosa South Beach. Así mismo, los restaurantes, almacenes y estacionamientos son más económicos, y al haber menos gente y ser una ciudad más calmada se convierte en un lugar ideal para las vacaciones familiares con niños pequeños. Los turistas que buscan ofertas para sus días de descanso podrán encontrarlas también en esta ciudad.

Buenos planes

La Venecia americana tiene el privilegio de ser una de las puntas del enigmático lugar conocido como el Triángulo de las Bermudas.

Todas las tardes de los martes y los jueves hay en Riverwalk clases de yoga y ejercicios cardiovasculares abiertos al público.

Un buen restaurante para tomar el almuerzo es Zona Fresca, donde se sirve comida mexicana preparada con ingredientes naturales.

Para quienes disfrutan de la vida nocturna está Fat Cats, uno de los bares más populares de la ciudad, en donde se sirven cocteles enormes y hay música en vivo.

Entre los museos y sitios de interés en Fort Lauderdale también están el Centro Broward de Artes Escénicas, el Museo de Ciencia y Descubrimiento y la Gran Ópera.

Si viaja con sus amigos visite America’s Backyard, un bar que simula un jardín tradicional estadounidense con piscinas y toboganes. Siempre tiene un DJ tocando en vivo.

El centro histórico de Fort Lauderdale es un complejo de casas convertidas en museo que conservan la decoración y los objetos de los siglos XIX y XX.

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