26 Aug 2015 - 3:42 a. m.

Una noche para recordar en Uruguay

No hay fiesta que convoque al baile a tantas personas como la del 24 de agosto, en la que las voces de antaño suenan hasta el amanecer. Más de 500 eventos hacen que el país viaje a través del tiempo.

Redacción Buen Viaje

Uruguay tiene un día en el calendario destinado a recordar. En la noche de cada 24 de agosto y la madrugada del 25 —cuando se conmemora la independencia del país—, las calles, bares y discotecas parecen retroceder varios años en el tiempo.

Los sonidos de los años 60, 70, 80 y 90 inundan el ambiente y la gente baila al ritmo de la música y las luces que marcaron cada época. En los karaokes y pistas no faltan nunca el piano de Queen, el rock de The Beatles, los pasos de Elvis Presley, las pegajosas canciones de los Bee Gees y los movimientos de John Travolta, en compañía de los temas de las bandas más emblemáticas del rock nacional y, en general, del Cono Sur.

Fue la radio la que impuso esta tradición, conocida como la Noche de la Nostalgia, que tiene la fama de convocar a la mayor cantidad de personas durante todo el año y que ha ido adquiriendo un valor tan representativo en las tierras charrúas como la Navidad o el Año Nuevo. La historia cuenta que en 1978, Pablo Lecueder, quien era propietario de la emisora CX-32 Radiomundo, organizó una fiesta amenizada por los clásicos de siempre, bastante parecida a la emisión de su programa Old Hits.

Han pasado 37 años desde entonces y esta celebración ha tenido tanta transcendencia entre los uruguayos que cobró relevancia para el gobierno y desde 2004, a través de la Ley 17.825, el Ministerio de Turismo la promociona como un atractivo imperdible entre los visitantes extranjeros. Y no es para menos: en la Noche de la Nostalgia coexisten más de 500 fiestas, solo en Montevideo la gente tiene más de 400 opciones de lugares para ir a bailar.

La escena no puede dejar por fuera uno de sus elementos más llamativos. Los personajes más famosos de las décadas pasadas se pasean encarnados por alegres ciudadanos disfrazados. Es así como los vestuarios estilo Pin Up, los afros, los pantalones con bota de campana y las representaciones de Supermán o la Mujer Maravilla son los reyes de la noche y se iluminan con las luces que reflejan las bolas de las discotecas.

Adicionalmente, esta celebración se ha convertido en un aliciente para la economía uruguaya, debido a que aumenta la ocupación hotelera y la contratación de empresas de eventos y seguridad. Los visitantes tienen de dónde escoger. Los hoteles ofrecen planes que incluyen cena, música en vivo y, por supuesto, horas sobre la pista para bailar bajo un llamativo suelo de colores.

Además del ambiente musical, esta noche es una oportunidad para deleitarse con la cocina uruguaya. En los lugares donde transcurre la fiesta los menús son diversos y se puede encontrar paté con hierbas, pollo relleno de jamón, queso y tomates confitados; las famosas parrilladas, el chivito, el choripán, las milanesas, las empanadas, sus variedades de queso, pizzas y hasta los alfajores.

En este país del sur corre un mito que, como dice su prensa, se acepta a regañadientes: a los uruguayos les gusta mirar para atrás, y este festejo, en el que se recuerdan los tiempos de antaño, parece confirmarlo. Como lo plasmó el escritor español Jorge Manrique en sus coplas, “cualquiera tiempo pasado, fue mejor”.

 

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