2 Jul 2014 - 2:51 a. m.

Vacaciones blancas

Comenzó la temporada para los amantes de la nieve. Hasta octubre, los centros de esquí de Chile y Argentina alojarán más de un millón de turistas que buscan divertirse en increíbles paisajes.

Redacción Buen Viaje

No es necesario saber esquiar para disfrutar de unas vacaciones de invierno. Aunque indiscutiblemente la emoción de descender a toda velocidad por las montañas es la principal motivación para animarse a descansar a temperaturas bajo cero, los centros de esquí de Chile y Argentina se han preocupado por innovar con actividades que diviertan a quienes no están dispuestos a volar sobre la nieve.

Caminatas en raquetas, cable sobre paisajes blancos, baños termales entre los bosques, paseos en telesilla para admirar las montañas, campeonatos de fútbol nocturno y polo, excursiones en trineo, trekking y recorridos a imponentes lagos y volcanes forman parte del menú de posibilidades. De hecho, la mayoría de turistas colombianos que deciden viajar al sur del continente por esta época prefieren estos planes, que combinan descanso, diversión y naturaleza, más que esquiar o hacer tabla sobre nieve.

Brasileños y peruanos son los que más visitan estos países durante la temporada de invierno. Los refugios de montaña, con sus acogedores restaurantes, piscinas climatizadas e increíbles panorámicas, les resultan irresistibles. Los precios oscilan desde los US$400 la noche por persona con todo incluido. Lo mejor es comprar un paquete de una semana y organizar un cronograma que permita gozarse el hotel, pero también conocer sus alrededores y aprovechar para pasear por destinos imperdibles como Santiago de Chile, la reserva de Huilo Huilo, la Parva, la ciudad de Mendoza o la Patagonia.

La gastronomía es otro de los atractivos. Además de los vinos que son reconocidos en el mundo por su buen cuerpo, textura y aroma, Chile y Argentina brillan por su cocina típica con recetas de carnes —además de las de res son populares las de avestruz y jabalí—, pescados y mariscos que se preparan en ollas enterradas, a la brasa o a la parrilla.

La posibilidad de contemplar la majestuosidad de la cordillera de los Andes sin alejarse de la vida urbana, es tal vez uno de los mayores encantos de Chile. Muy cerca de Santiago, la capital, enclavados en las montañas, se encuentran cuatro grandes complejos tanto para quienes sólo deseen pasar el día como para viajeros que opten por quedarse gran parte de la temporada.

Valle Nevado, el centro de invierno más grande del país, con 27 pistas, tres hoteles, centro comercial, varios restaurantes internacionales y gimnasio, es uno de los más concurridos. El Colorado, Farellones y la Parva complementan la oferta. El primero está sobre un cerro desde el que se admira una panorámica única de Santiago de Chile, el atractivo de Farellones es un gigantesco tobogán de 350 metros sobre la nieve y en la Parva las puestas de sol son inolvidables.

Argentina no se queda atrás. Son varios los paraísos para unas vacaciones blancas, sin embargo, sobresalen cerro Castor, en donde las montañas y el océano se funden en la ciudad más austral del mundo, Ushuaia; los parques de nieve que pasan por Mendoza y Malargüe, las desafiantes pendientes andinas y los bosques de lengas (una especie de robles característicos de la Patagonia) en el cerro Chapelco. Y qué decir de San Carlos de Bariloche, una encantadora ciudad gaucha rodeada de lagos y montañas, con llamativas construcciones en piedra y madera.

Cualquiera que sea el recorrido, la experiencia será memorable. Paisajes de ensueño, tradiciones que afloran de la mano de la cultura vitivinícola, coloridos centros urbanos, una amplia oferta de restaurantes, tiendas y un ambiente latino que recuerda a Europa hacen de los viajes al sur del continente una travesía cargada de sorpresas y emoción.

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