13 Jun 2011 - 5:25 p. m.

Viajando con César Augusto Londoño

Una de las cosas que más queremos las personas es viajar y hacerlo con la mayor eficiencia posible, comodidad, bajos costos, disfrute y seguridad.

El Espectador

Como periodista he tenido el privilegio de hacerlo por el mundo entero con la ventaja de que casi siempre la empresa donde trabajo paga los viajes. Mi primera salida fuera del país fue cuando tenía 16 años y terminé mis estudios de bachillerato en el Colegio Mayor de Nuestra Señora de Manizales. Trabajaba ayudándole a una tía en una tienda del Parque Caldas, “La Fama” y haciendo una revista en mimeógrafo para tenistas que se llamaba El Globito. Ese viaje parecía imposible por lo lejos y lo costoso, pero lo hice. Me fui a Europa donde otra tía que vivía en Madrid. Mi padre me regaló los pasajes, yo tenía algunos dólares ahorrados, recogí otros vendiendo dibujos, el permiso no fue difícil y arranqué con la esperanza de quedarme un mes.

Al llegar a España lo primero que hice fue ofrecerme como sparring de tenistas veteranos, luego serví de guía a manizaleños que llegaban de visita y por último me convertí en chofer de dos familias que recorrieron la península, recomendado por un amigo que confiaba en mí. La estadía en el Viejo Mundo se prolongó 60 días, conocí como nadie y me traje a Colombia más dinero del que me llevé.

A partir de allí los viajes me han apasionado: 7 Mundiales de fútbol, 7 juegos Olímpicos, 8 vueltas a España, 7 Tours de Francia, 3 Giros de Italia y muchos recovecos más por este planeta explotado pero no espulgado.

La primera vez que fui a una Vuelta a España me lleve una maleta dura y pesada; mi primera compra, antes de comenzar la carrera, fue un coche encargado por unos amigos que iban a tener bebé, ya pueden imaginar la tragedia. La maleta la veía cada dos días y el coche, después de cargarlo 22 días, se lo robaron en Madrid.

Casi tres décadas viajando detrás de deportistas, de jugadores de fútbol, de arte y buena vibra, me han enseñado cosas que quiero compartir:

Recomendaciones al viajar

1. Equipaje

 Siempre hay que viajar ligero de equipaje, mudas fáciles, livianas, prácticas y de manejo sencillo.

Cuando viaje en avión, lleve consigo solo lo necesario, evite objetos metálicos, zapatos difíciles de quitar, broches y ropa incómoda. Sacrifique la elegancia en vuelos largos.

No cargue lo que no va a necesitar, ceda ante las tentaciones.

2. Transporte

El transporte público en muchos países (metro, bus, tranvía) es más eficiente y económico, además muy fácil de utilizar.

3. Compras

No compre en tiendas para turistas, infórmese dónde se puede conseguir lo que va a comprar.

4. Medicamentos

Lleve medicamentos básicos que a veces son difíciles de conseguir afuera.

5. Eventos

Si quiere asistir a alguno puede adquirir las entradas por internet con anticipación y no tendrá que pagar más.

Haga reservas de pasajes y hoteles con anticipación, siempre serán más económicas.

La mejor manera de conocer un lugar es caminando.

Pregunte y hable con los lugareños, son los mejores guías.

Haga un plan de visitas para no desperdiciar el tiempo y duerma lo necesario, recuerde que es más barata la cama propia que la ajena cobrada en dólares.

Los primeros días coma alimentos conocidos. Evitará los comunes problemas estomacales por el cambio de hábitos.

Cuando salga de viaje, procure que sobre espacio en su maleta. Regresará llena.

Averigüe con anticipación el clima.

Si quiere hacer tours, consígalos en la ciudad donde llega pero con anticipación, ahorrará dinero.

Las llamadas, la lavandería, el internet (sobre todo en Europa) y los servicios adicionales, valen más en los hoteles.

Si se va a quedar varios días en algún sitio, ubique los lugares importantes a su alrededor. Uno nunca sabe lo que puede necesitar.

Hoy en los aviones cobran por las piezas de equipaje adicionales y el exceso por peso lo puede dejar sin un peso.

Recuerde que puede hacer check-in de vuelos, alquilar carros, reservar hoteles y buscar entradas a espectáculos por internet.

No confíe siempre cuando le dicen que se agotó lo que busca. Con perseverancia e insistencia, todo se puede lograr.

Sea muy observador para evitar pérdidas y extravíos, recuerde referencias, diseñe rutas en su cabeza y pregunte, pregunte.

Guarde el pasaporte en un lugar seguro, no es necesario salir a la calle con él.

En lo posible cuando salga al exterior hágalo con seguro médico. Esos servicios afuera son inalcanzables.

Póngale un buen candado a la maleta y no la forre en plástico que después será difícil de encontrar o de abrir si se lo piden en la aduana.

Marque su maleta con un elemento fácil de identificar. Recuerde que hay muchas iguales y casi todas son negras y parecidas.

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