16 Nov 2010 - 7:59 p. m.

Viajando en navidad y año nuevo...

Esta época de fiesta es el emblema del viaje y de las incomodidades, por eso es preciso tener definidos varios aspectos del viaje.

Héctor Mora

Primero. Saber exactamente adónde se quiere ir, eso permite planear unas buenas vacaciones, unas reservas a tiempo y con mejores tarifas.

Segundo. Hacer la maleta: El acierto de su equipaje, se inicia con la selección de la maleta. La ideal es una maleta fuerte y liviana, con seguros “seguros” y fácil de transportar, ojalá con ruedas y brazo para halarla y aunque ya no es un axioma que “por la maleta se saca el pasajero”, sí es más presentable una tula que una caja de cartón o una maleta metida entre un costal.

Haga su maleta por lo menos con tres días de anticipación al viaje, para que salga el aire acumulado entre las ropas y baje de peso. Además al acomodarse la ropa, aumenta la capacidad de volumen de la maleta. Seguro.

Es muy importante que las señoras definan un color básico para su ropa porque si lleva trajes de cinco colores, llevará cinco carteras y cinco pares de zapatos y hay mucha diferencia entre un viaje y un trasteo. Sea prudente, que una maleta demasiado llena arruga la ropa.

Utilice las bolsas plásticas del hotel ofrecidos para el lavado de ropa, para acomodar los regalos y la ropa sucia para no contaminar la ropa limpia,

Nunca guarde en la maleta el pasaporte, la identificación, el dinero, los certificados de vacunas, los tiquetes, las medicinas o cualquier papel de primera necesidad, porque cuando los necesite tendrá que perder tiempo al abrir la maleta y volverla a cerrar y lo más probable es que sea en el aeropuerto y ante todos los viajeros.

Es muy importante marcar las maletas con nombre y dirección, porque eso le asegura la identificación en caso de pérdida. Tan pronto como constate en la cinta de entrega que su equipaje no apareció, diríjase al funcionario del terminal y presente la queja. Y sea exigente.

Tercero, los documentos: Cuide al extremo sus documentos. Sin pasaporte, usted no existe fuera de su país, en toda nacionalidad el hombre moderno a nivel internacional es un pasaporte y en cuanto al dinero sea celoso con la tarjeta de crédito y dé cumplimiento al presupuesto de viaje.

No muestre todo su dinero en la caja de cambio porque atrae atracadores y estafadores. Recuerde que la cajilla de seguridad es un servicio obligatorio y gratuito en los hoteles serios.

Evite los clásicos bolsos que se llevan colgados del hombro porque los rapan en las aglomeraciones, les cortan las correas con cuchillas o los abren por debajo. El canguro a la cintura es una cartera muy segura.

La salud. Un viaje puede alterar la salud y hay que estar preparado para afrontarlo. Esa es la importancia de los seguros médicos.

Cuide su salud, que no hay peor situación anímica que la de un viajero enfermo, que se convierte en obstáculo para todos.

No se bañe tan pronto llegue al hotel después de un largo viaje transoceánico, porque la sangre se oxigena en la cabina presurizada y ese inofensivo aseo puede ocasionar molestias cardíacas.

Otros. No lleve electrodomésticos que ahora sobran en los hoteles, como el secador de pelo, el electrón para calentar agua o la plancha.

En todas partes las autoridades y los empleados oficiales sufren de complejo de superioridad.

No abra la puerta de la habitación del hotel o motel sin verificar primero quién es la persona que llama.

Lleve consigo fotocopia de sus tiquetes, documentos de identificación, licencia de conducción y tarjetas de crédito, pero nunca las mezcle con los originales.

Al regresar al hotel a altas horas de la noche, use siempre la entrada principal.

Dude de las informaciones de ventas por internet, confirme siempre la distancia, las adiciones y el servicio del hotel barato. Confíe en las agencias de viajes.

Y no olvide que adonde quiera que fueres, haz lo que vieres.

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