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Atacar al SITP y a Transmilenio solo afecta a los más vulnerables

El alcalde encargado de Bogotá, Alejandro Gómez, comunicó que se trabaja para recuperar las estaciones y buses vandalizados. Algunos sectores cuestionan el protagonismo que se le ha dado al vandalismo.

Diego Ojeda
18 de mayo de 2021 – 09:00 p. m.
La reparación total tardaría aproximadamente seis meses.
La reparación total tardaría aproximadamente seis meses.
Foto: Jose Vargas Esguerra; El… - Jose Vargas Esguerra

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Los actos vandálicos contra Transmilenio, según cifras de la empresa, han afectado a más de dos millones de usuarios, quienes en medio de la pandemia continúan usando el sistema para movilizarse a sus trabajos y demás diligencias. Siendo más específicos, 500.000 personas registran un grado de afectación mayor, pues se han visto obligadas a buscar alternativas de transporte o emprender largas caminatas para llegar a sus destinos.

El último balance muestra que son 53 las estaciones que están fuera de servicio, mientras que ocho lo hacen de forma parcial. De los 2.357 buses rojos, 660 han sido vandalizados y diez se encuentran destruidos. Además, de los 6.200 buses que tiene el SITP, 407 han sido vandalizados, mientras que 26 no están en condiciones para prestar un servicio a la ciudadanía. Según el alcalde encargado de Bogotá, Alejandro Gómez, se necesitan $18.523 millones para reparar los daños, de estos casi $12.000 millones serían para estaciones, $3.900 para taquillas, $317 millones para equipos, $340 millones para buses del servicio troncal y $1.896 para buses del servicio zonal.

Se espera que 20 de las estaciones más afectadas sean recuperadas en las próximas dos semanas (en un proceso de intervención que inicia este 19 de mayo). No obstante, la recuperación total del sistema no se vería sino hasta en seis meses, debido a la gravedad en los daños que se han registrado en estaciones como Tintal, Sabana, Hospital, San Victorino, San Mateo, Terreros y Tigua.

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“Empezaremos reparaciones, porque sabemos que es un servicio que requiere la gente y es nuestra responsabilidad garantizar el acceso”, aseguró Gómez, al recalcar la importancia que tiene que la ciudadanía apoye esta inversión, pues de nada servirían los esfuerzos si al cabo de unos cuantos días se vuelve a afectar el sistema.

“Entre todos podremos proteger Transmilenio. Hay que entender que es un sistema de todos, y que la protesta, que respetamos, no puede convertirse en algo de destrucción”, detalló el alcalde encargado, para quien no tiene sentido que se atente en contra de una infraestructura presta para la movilidad de la población más vulnerable.

En esta última premisa lo acompañó la secretaria de la Mujer, Diana Rodríguez, quien aseguró que son las mujeres las que se están viendo más afectadas, en especial las cuidadoras y las jefes de hogar. Entre ellas están las enfermeras, quienes han tenido que doblar sus turnos de trabajo (llegando a las 24 horas de labor) ante la imposibilidad que tienen sus compañeras de llegar a sus puestos de trabajo.

Gómez también hizo un llamado a la calma, pues asegura que el vandalismo les está costando a las finanzas de la ciudad. “Esto no lo pierde Transmilenio, tampoco los funcionarios o las empresas que trabajan con este sistema. Esto lo pierde Bogotá, y esta es plata que tiene que salir de nuestros bolsillos, o que tendrá que destinarse de otros programas tan necesarios, como los programas sociales”.

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En entrevista con El Espectador, el gerente de Transmilenio, Felipe Ramírez, también explicó que el déficit del sistema, no solo el vandalismo sino en una mayor medida la pandemia (se estima en $2 billones), es dinero que saldrá de los impuestos y, probablemente, de recortes que haga la Secretaría de Hacienda a otros programas. Por lo pronto, se ha entregado material para apoyar las investigaciones que permitan dar con los responsables. Desde el Distrito creen que estos ataques fueron planeados.

La otra mirada

Aunque estos hechos generan preocupación, otra es la mirada que tienen diversos sectores ciudadanos, los cuales consideran que, en el marco del paro nacional, desde el Gobierno (Nacional y Distrital) y medios de comunicación tradicionales se le ha dado más protagonismo al vandalismo que a otros temas que giran alrededor del mismo, como los abusos policiales, las agresiones sexuales y demás violaciones de derechos humanos.

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“Las organizaciones sociales seguimos considerando que es un desacierto poner en la discusión los daños materiales, cuando el Estado ha gastado un montón de plata en armamento, munición y demás elementos en el marco de las manifestaciones. El centro de la discusión debería ser otro”, dice Sebastián Quiroga, vocero de Ciudad en Movimiento, que, como lo describe en su cuenta de Twitter, es una organización de ciudades que trabaja por el derecho a la ciudad, la paz y la vida digna en Colombia.

Quiroga asegura que desde las organizaciones no se están promoviendo actos vandálicos en contra de estas infraestructuras, pues son conscientes de que el daño es mayoritario para los sectores más populares de la ciudad. Su lectura es que los mismos han sido protagonizados por ciudadanos que han venido acumulando descontentos con el sistema con el paso de los años.

Desde su posición como artista plástica, Íngrid Salcedo asegura que expresiones como el grafiti en las estaciones de Transmilenio son medios en los que los jóvenes expresan sus pensamientos en una sociedad que no los reconoce. “Si las personas no se ven representadas y lo que les queda son las paredes o las estaciones, pues recurren a esa realidad”. Sin embargo, rechaza actos como los robos en las estaciones, pues la diferencia es que estas personas actúan bajo un interés personal.

Más allá del debate, de si existen o no motivos para atacar el sistema de transporte en una manifestación, lo cierto es que hacerlo no afecta a quienes deben aplacar el descontento detrás del paro nacional, sino a los ciudadanos de a pie que, pese a compartir los motivos de las manifestaciones, sufren para poderse movilizar.

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