
El desabastecimiento de agua en Vélez, Santander, ha estado tan grave que se puso en riesgo la producción del bocadillo veleño. “Generalmente las sequías en Vélez son más para las fechas de diciembre o enero, pero empezaron desde agosto y eso es preocupante. Nos están echando agua cada 18 días, por lo que ha tocado comprar agua en carrotanques”, explica Julián Andrés Mateus, cuya familia se dedica a los bocadillos en el municipio.
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La situación ha estado crítica desde la segunda semana de agosto. Según ha explicado el alcalde Orlando Ariza, además de la sequía se han presentado problemas en las antiguas tuberías del acueducto local y en la línea que conduce a Pozo Verde, un lago en el municipio de Bolívar que sirve de abastecimiento. Y aunque las empresas del famoso bocadillo tienen dentro de sus planes de contingencia la compra de los carrotanques, la temporada seca también ha reducido la cosecha de guayaba, por lo que se ha puesto en riesgo la producción.
En medio de la ciénaga del Uvero, en Ponedera, Atlántico, la situación es similar. Este viernes se reunieron alrededor de 25 pescadores en una de las zonas más profundas para demostrar que el agua no supera los 50 centímetros. Hace unos días ya habían lanzado una alerta porque estaba sobre los 80 cm y esperan que para dentro de una semana llegue a los 30 cm.
Su preocupación es que de este reservorio de agua, uno de los más importantes del Atlántico, sobreviven al menos 300 familias que se dedican a la pesca, y el bajo nivel de la ciénaga ya ha causado una mortandad de peces que pone en riesgo su sustento inmediato, pero también el de los próximos meses.
En San Luis, Tolima, mientras siguen limpiando los estragos que hicieron las llamas en el último mes, preocupa cada vez más el abastecimiento de agua. “Las quebradas se nos secaron, varios de los afluentes nacen en la parte alta del cerro que se quemó y además la vegetación se perdió. Aun no llueve y la situación es crítica, porque hasta que no caiga agua esto no se empieza a componer”, advierte Roger Matoma, líder social y presidente de la Asociación de la Guadua en Tolima.
La alcaldía y la gobernación han llevado carrotanques al municipio para abastecer a los damnificados, pero sigue siendo insuficiente, porque la comunidad no tiene el agua necesaria para bañarse, por ejemplo. También se comenzaron a secar los aljibes, por lo que creen que se pierda ganado por la sed. Además, “muchos campesinos perdieron sus cosechas y se les quemaron palos que llevaban uno o dos años esperando a que dieran fruto. El impacto agrícola va a ser muy complejo”, añadió Matoma.
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Ejemplos como estos hay en diferentes zonas del país. La sequía ha puesto en alerta a gran parte de los departamentos por el descenso de los niveles de embalses y afluentes, así como ha profundizado problemas como el de Vélez y Barichara, que tienen precarios sistemas de acueducto. Esto ha llevado a que varias ciudades y departamentos hayan puesto en marcha planes de ahorro del agua, mientras que a la par tienen que atender las emergencias que ya se registran por la escasez del líquido en varios municipios.
Esta es la situación de Bolívar, donde se han reportado 40 municipios con desabastecimiento de los cuales 16 ya superaron su capacidad para atender la emergencia, por lo que desde la gobernación han enviado carrotanques. Tal ha sido la situación que se ha visto afectado el suministro de energía. Hay regiones donde los cortes superan las 15 horas, mientras que Afinia advierte que la demanda en el departamento ha aumentado un 10 %, lo que equivale al consumo de una ciudad intermedia.
Por ello, para promover el ahorro están dando beneficios en la tarifa a quienes ahorren y sanciones que incluyen aumentos hasta del 70 % en el cobro por kilowatio. A la par, desde la gobernación están promoviendo la campaña “Bolívar se prepara” para motivar al ahorro voluntario de agua en la ciudadanía de cara al fenómeno de El Niño que se espera a final de año. Igual no es suficiente, por lo que hicieron un llamado al Gobierno nacional para apoyar el suministro del líquido.
“Estamos actuando con prontitud ante esta situación por instrucción del gobernador Yamil Arana. Somos uno de los departamentos más afectados por las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño y necesitamos sumar esfuerzos para garantizar el acceso al agua de nuestras comunidades”, añadió Daniel Franco, director de la Oficina para la Prevención y Atención de Riesgos de Bolívar.
Ernesto Barros, secretario (e) de Agua Potable y Saneamiento Básico del departamento, señala que la capacidad del río Magdalena es suficiente para abastecer a los acueductos del departamento, pero señala que los problemas se concentran en las bocatomas de municipios como Campo de la Cruz. “Se gestionó maquinaria para el dragado del canal de abastecimiento: se dragaron cerca de 50 m2 de la zona de la barcaza, más un canal de acceso adicional de 5 metros de ancho por 100 metros de largo, para mantener el flujo normal del río en ese punto”.
En los casos de Bogotá y Cali, que tienen varias fuentes de abastecimiento, se han descartado racionamientos de agua. Específicamente en esta última ciudad se presentan bajos niveles en el cauce del río Meléndez, pero Emcali asegura que se ha logrado reponer el faltante desde el río Cauca, que mantiene sus altos caudales. “Contamos con una red interconectada sólida, capacidad técnica y operativa, y un monitoreo permanente las 24 horas. Esto nos permite compensar el suministro cuando una fuente presenta condiciones más exigentes y responder oportunamente ante cualquier eventualidad”, explicó el gerente de Acueducto y Alcantarillado de Emcali, Diego Carabalí.
En el caso de Medellín, la tensión se mantiene porque, pese a que se levantó el racionamiento que se había propuesto en cinco comunas, las metas de los dos primeros días del ahorro voluntario que se implementó no se cumplieron. El lunes se evaluarán nuevas medidas entre las que se contemplan cortes de agua en más partes de la ciudad y el área metropolitana.
Por último, está Boyacá. Según datos de la Gobernación, 86 de los 123 municipios tienen amenaza de escasez de agua, por lo que han estado llevando carrotanques a zonas críticas como Otanche, San Pablo de Borbur, Puerto Boyacá y Tibasosa. Algunos alcaldes ya han decretado racionamientos, mientras que el gobernador Carlos Amaya hizo un llamado al gobierno nacional para apoyar con el suministro de agua.
Aquí, como en varios departamentos del país, las autoridades llaman la atención sobre los acueductos rurales y aquellos que dependen de microcuencas y nacimientos de agua de menor escala, porque son los que primero resultan afectados en épocas de sequía. En general el llamado a la ciudadanía está en priorizar el ahorro del agua, mientras se atienden las emergencias que desde ya ponen en alerta al país previo a la llegada del fenómeno de El Niño.