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Hojas de moringa: para qué sirven, beneficios y usos más comunes

La moringa se convirtió en una de esas plantas de las que todo el mundo habla. Pero ¿sabía que sus hojas pueden llegar de la huerta directamente a la cocina y que el árbol tiene muchos más usos de los que imagina?

Leidy Barbosa Ramírez
Descubre los beneficios de esta planta y cómo consumirla.
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Foto: Pixabay

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Todos hemos escuchado hablar de la moringa, una planta que hace algunos años se volvió protagonista de conversaciones sobre alimentación y bienestar, especialmente durante el confinamiento. Sin embargo, su historia no termina ahí: esta planta tiene mucho más para ofrecer de lo que probablemente imagina.

Además de conocer sus características y las ventajas de tenerla en la huerta, la moringa —especialmente sus hojas— también puede convertirse en un ingrediente para llevar directamente del jardín a la cocina.

¿De qué planta vienen las hojas de moringa?

Antes de hablar de sus propiedades y usos en la cocina, vale la pena conocer de dónde vienen las hojas de moringa. La Moringa oleifera, conocida simplemente como moringa, ben o malungáy, es un árbol originario del norte de la India que actualmente se cultiva en diferentes regiones tropicales y subtropicales del mundo.

Es una planta de crecimiento rápido que puede alcanzar entre 10 y 12 metros de altura en condiciones favorables. Su tronco tiene una corteza grisácea y de sus ramas nacen sus características hojas compuestas de color verde claro.

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De acuerdo con Agronet, plataforma administrada por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) del Ministerio de Agricultura, la moringa también produce flores blancas o crema, de aroma fragante, y frutos alargados parecidos a vainas que, al madurar, contienen varias semillas.

Aunque todavía no es una planta tan común en los jardines colombianos, en el país sí se cultiva la moringa y su producción está presente en diferentes departamentos. Se desarrolla principalmente en climas tropicales y cálidos, incluso desde el nivel del mar y hasta unos 800 metros de altura. También puede cultivarse a mayores alturas, aunque las condiciones pueden influir en su calidad y desarrollo.

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¿Para qué sirven las hojas de moringa?

Todos hemos escuchado hablar de la moringa, una planta que hace algunos años se volvió protagonista de conversaciones sobre alimentación y bienestar, especialmente durante el confinamiento. Sin embargo, su historia no termina ahí: esta planta tiene mucho más para ofrecer de lo que probablemente imagina.

Además de conocer sus características y las ventajas de tenerla en la huerta, la moringa —especialmente sus hojas— también puede convertirse en un ingrediente para llevar directamente del jardín a la cocina.

¿De qué planta vienen las hojas de moringa?

Antes de hablar de sus propiedades y usos en la cocina, vale la pena conocer de dónde vienen las hojas de moringa. La Moringa oleifera, conocida simplemente como moringa, ben o malungáy, es un árbol originario del norte de la India que actualmente se cultiva en diferentes regiones tropicales y subtropicales del mundo.

Es una planta de crecimiento rápido que puede alcanzar entre 10 y 12 metros de altura en condiciones favorables. Su tronco tiene una corteza grisácea y de sus ramas nacen sus características hojas compuestas de color verde claro.

De acuerdo con Agronet, plataforma administrada por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) del Ministerio de Agricultura, la moringa también produce flores blancas o crema, de aroma fragante, y frutos alargados parecidos a vainas que, al madurar, contienen varias semillas.

Aunque todavía no es una planta tan común en los jardines colombianos, en el país sí se cultiva la moringa y su producción está presente en diferentes departamentos. Se desarrolla principalmente en climas tropicales y cálidos, incluso desde el nivel del mar y hasta unos 800 metros de altura. También puede cultivarse a mayores alturas, aunque las condiciones pueden influir en su calidad y desarrollo.

¿Para qué sirve?

Una de las particularidades de la moringa es que prácticamente toda la planta puede aprovecharse. De acuerdo con CARE Hospitals, una de las principales redes de atención médica multiespecializadas de la India, pueden consumirse frescas, secas o convertidas en polvo, y cada presentación ofrece distintas posibilidades en la cocina.

Por ejemplo, las hojas frescas pueden incorporarse a ensaladas, sopas, guisos, arroces o salteados, de una manera similar a otras hojas verdes. Tienen un sabor herbáceo, ligeramente terroso y con un toque picante, además de aportar textura a las preparaciones. Además, cuando estas hojas se secan, pueden desmenuzarse y utilizarse como una hierba o condimento que puede añadirse a sopas, salsas, guisos o arroces.

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Otra de las presentaciones más comunes es el polvo de moringa, que puede mezclarse con batidos, jugos, sopas, salsas, yogures o incluso masas. Su sabor es más intenso, terroso y ligeramente amargo, por lo que suele utilizarse en pequeñas cantidades. Además, al incorporarlo a una preparación, le da un característico tono verde.

Las semillas también pueden aprovecharse, aunque tienen un sabor más intenso y picante y requieren un procesamiento previo para su consumo. De ellas, además, se obtiene el aceite de moringa, utilizado tanto en preparaciones culinarias como en productos cosméticos.

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Estos usos no solo están relacionados con el sabor que aporta a las comidas. De acuerdo con la doctora Claudia Angarita, docente de la Escuela de Medicina de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, las hojas de moringa contienen proteínas, fibra, minerales como calcio, hierro y potasio, y vitaminas A y C, además de compuestos antioxidantes.

“La moringa puede formar parte de una alimentación saludable, particularmente como una planta más dentro de una dieta rica en verduras, frutas, leguminosas, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteína”, señala la experta.

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Eso sí, Angarita enfatiza que la prioridad debe estar en mantener una alimentación variada y equilibrada, acompañada de buenos hábitos de vida, y que no existen alimentos milagrosos.

De hecho, la moringa también ha tomado popularidad en investigaciones, por ejemplo, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos recogen estudios sobre los compuestos presentes en esta planta, entre ellos flavonoides, ácidos fenólicos, carotenoides, glucosinolatos e isotiocianatos. Estos trabajos han explorado principalmente sus posibles efectos antioxidantes, antiinflamatorios y protectores.

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Entre los resultados estudiados se encuentran una posible actividad gastroprotectora, además de compuestos cuyo potencial se ha relacionado con la salud cardiovascular y con efectos sobre el dolor y la fiebre.

Eso sí, el doctor Esteban Guerrero Castiblanco, médico especialista y director médico del Grupo Médico de Especialistas Sunem, señala que, aunque contiene diferentes nutrientes, su aprovechamiento por parte del organismo puede verse limitado y su aporte depende, entre otros factores, de la cantidad consumida y de la presentación del producto.

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Entre las diferentes formas de consumo, el especialista destaca la moringa en polvo, ya que permite incorporar una mayor cantidad de producto y, por tanto, concentrar su aporte nutricional. Esta puede mezclarse con otros alimentos o, como ocurre con mayor frecuencia, añadirse a bebidas.

“Sin embargo, no existe una dosis universalmente establecida para obtener beneficios generales y, además, factores como el procesamiento, el almacenamiento y la conservación pueden influir en la calidad del producto”, afirmó Guerrero.

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Por último, advierte que la moringa tampoco debe utilizarse como sustituto de los tratamientos médicos convencionales, cuya suspensión podría resultar perjudicial. Por ello, es recomendable consultar con un médico de cabecera para tomar decisiones informadas y adecuadas a cada etapa de la vida y condición de salud”.

Eso sí, la moringa también puede tener usos en la agricultura y la jardinería. Según Agronet, en algunos sistemas productivos, sus hojas se aprovechan como alimento complementario para el ganado y otros animales, debido a su contenido nutricional. También puede utilizarse como planta de interés para sistemas agroforestales por su resistencia a la sequía.

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Sin embargo, una advertencia importante, y es que si está pensando en cultivar moringa en su casa, finca o huerta, primero es importante consultar si su introducción es adecuada para la zona. Lo recomendable es acudir a un jardín botánico, autoridad ambiental o experto en especies vegetales que pueda orientarlo sobre las plantas permitidas en su territorio.

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Leidy Barbosa Ramírez

Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales. leidyramirezb lbarbosa@elespectador.com

 

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