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No necesitamos un presidente, necesitamos un psiquiatra

Blanca Inés Durán
11 de septiembre de 2026 – 01:00 a. m.

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Durante años he repetido este chiste cruel sobre Colombia: estamos tan mal de salud mental que no necesitamos un presidente sino un psiquiatra. Lo decía cada vez que salían las mediciones anuales sobre nuestra incapacidad de confiar en el otro y sobre la violencia que nos acompaña como si fuera parte del clima. Era un chiste, pero tenía su cuota de realidad, como todo en este país del realismo mágico.

Lo que no decía es que el chiste se ríe de mí. Cargo con un diagnóstico de depresión crónica desde hace muchos años y, a pesar del privilegio de una atención especializada con psiquiatras y psicólogos privados, no he logrado estar completamente bien. Uso la enfermedad mental como metáfora del desorden del país mientras la enfermedad mental es, en mi vida, una cosa concreta que se toma en pastillas y se cuenta en días de incapacidad. De esa incomodidad quiero escribir.

Muchas ideas se agolpan en mi cabeza cuando pienso en la depresión, pero la que más vuelve es una pregunta: ¿qué pasaría si no pudiera pagar todo esto? ¿Si no pudiera comprar los medicamentos, internarme en una clínica, tomarme unos días?

Dicen que la depresión es cosa de ricos, que los pobres no tienen derecho a deprimirse porque si se deprimen no trabajan y si no trabajan no comen. No es cierto. Lo que pasa es que esa depresión no aparece en ningún registro. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental, apenas cuatro de cada diez personas con un diagnóstico de trastorno mental buscaron atención profesional durante el último año. Las otras seis no se curaron: aprendieron a ser funcionales. Van a trabajar, pagan sus cuentas y se anestesian con lo que encuentren —a veces alcohol, a veces otra cosa— o convierten la tristeza en irritabilidad, que es la única manera socialmente permitida de estar mal cuando uno no puede permitirse estarlo.

Mientras camino por los pasillos de esta clínica pienso en ellos, en los que no pudieron seguir más: cada año más de tres mil personas se quitan la vida en Colombia —3.066 en 2024, según Medicina Legal— y cerca de ocho de cada diez son hombres. Los demás aguantan una vida que no habrían elegido.

En esta clínica hay diez psiquiatras y varios internistas para unos 300 pacientes. Diez especialistas concentrados en un solo edificio de Bogotá, en un país que no llega a dos psiquiatras por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de cualquier estándar internacional. Es ridículo. Dirán que hay urgencias mayores: el hambre, la desigualdad, la violencia. Yo creo que son la misma urgencia.

Pero conviene decirlo en el orden correcto, porque el orden importa. No es que Colombia sea violenta porque está enferma. Es que estamos enfermos de la violencia. Décadas de crueldad continua dejan una huella en el inconsciente colectivo y esa huella tiene forma de ansiedad, de insomnio, de depresión, de la certeza aprendida de que el otro es una amenaza. Llamarle locura a eso resulta cómodo, porque a un loco no se le piden cuentas.

Ricardo Silva Romero escribió Historia de la locura en Colombia (Intermedio, 2019), donde repasa nuestros niveles de crueldad en la guerra y en el crimen organizado y se pregunta cómo calificar a un país capaz de exportar formas de tortura. La pregunta es buena. La respuesta, creo, no es la locura.

El 3 de septiembre el presidente Abelardo de la Espriella publicó un video de la Operación Azarías. Se le ve caminando entre cuerpos cubiertos con sábanas, con los fusiles incautados al fondo, mientras entrega el balance: 23 terroristas dados de baja. Eso no fue un brote. Fue una pieza de comunicación producida, editada y aprobada por alguien que calculó que las imágenes de muertos sumaban. Un delirio sería más fácil de perdonar. Esto fue una decisión.

Salgo de la clínica y el chiste ya no me hace gracia. Afuera no hay un manicomio: hay un país donde la salud mental depende de cuánto pueda pagar cada uno y un gobierno que aprendió a exhibir la muerte sin que le tiemble la voz. Yo sigo sin estar del todo bien, y eso que lo tengo todo a favor. Prefiero no imaginarme al resto.

Así que corrijo el chiste. No necesitamos un psiquiatra en la Casa de Nariño. Necesitamos psiquiatras en Quibdó, en Tumaco, en Arauca, en los barrios donde nadie tiene con qué pagarlos. Y necesitamos un presidente capaz de mirar a un muerto sin buscar la cámara.

Si usted o alguien cercano atraviesa una crisis emocional, la Línea 106 del Ministerio de Salud atiende de forma gratuita las 24 horas desde cualquier teléfono en Colombia.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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Comentarios
  • Carlos Eduardo(19865)Hace 2 horas
    No creo que al momento exista una sola sociedad sana mentalmente. Es más, creo que ahora todos los seres humanos sufrimos de patologías siquiátricas. Esto obedece a las presiones de la economía, al hacinamiento urbano, a la desinformación y a muchos otros factores. El caso de Colombia es especial. Aquí estamos locos de odio y nos lidera el peor y más violento orate.
  • José A(64187)Hace 16 horas
    Gracias Blanca Inés Durán por desnudar su espíritu para que sea ejemplo en un país que ha padecido la violencia y que ahora, tristemente empieza por esa misma senda que tantísimo dolor y estragos a causado en los últimos sesenta años …
  • Carlos Ariel(00643)Hace 16 horas
    Mujer valiente que invita a otros a mirarse y buscar apoyo. Y con una razón profunda! Todos estamos afectados desde hace muchos años y nos hemos acostumbrado a vivir con ese dolor. Y no nos queremos dar cuenta de las decisiones que tomamos.
  • Alberto(3788)Hace 18 horas
    Magnífica columna. Profunda reflexión. «Un delirio sería más fácil de perdonar. Esto fue una decisión», perfecta frase. Gracias, Blanca Inés Durán.
  • Ernesto Pavel(38649)Hace 19 horas
    Excelente columna, y felicitaciones por tener la valentía de exponer un caso tan delicado como es la salud mental. Y es cierto, este país sin duda necesita un psiquiatra para tratar ese síntoma de violencia e intolerancia que nos carcome hace décadas.
  • Adolfo Leon(32810)Hace 20 horas
    Desde arriba se impulsa la cultura de muerte. Es muy grave la conducta de desconocer el derecho internacional humanitario pisoteando cadaveres.
  • Mario(196)Hace 20 horas
    La crisis en salud mental se la debemos a la histeria colectiva que genera el aceptar mentiras sin cuestionarlas. En el pais muere mas gente en accidentes de transito que por violencia armada. Esos 23 muertos que le resuelven a un pais con 28% de pobreza y con 3-5 familias entre las mas ricas del mundo?.
  • diana carolina(85842)Hace 21 horas
    Los que quedaron de psiquiatra fueron los narcomamertos que creían que con el voto fusil y el voto contrato ya tenían las elecciones aseguradas para el cochino, vago, criminal, asesino y corrupto capo de las farc Cepeda, bien hecho que sufran y sigan consultando al psiquiatra
  • Luis eduardo(07417)Hace 21 horas
    Esta columna explica el porque gano el peor candidato en las elecciones de Colombia en el año 2026
  • ANA CELINA(11609)Hace 22 horas
    Gracias por su columna, señora Durán.
  • Pedro Juan(86870)Hace 22 horas
    Blanca Inés Duran yo soy del eje cafetero pero también soy philo-bogotano. No como este facho de Abelardo que odia Bogotá una ciudad mágica, bella y fría como dice su novelista J. G. Vásquez, que aporta el mayor PIB a Colombia, que mueve la cultura y representa a toda la Colombia variopinta con mucho apertura y fervor. Sus 11 millones de habitantes dan cuenta de que es una metrópoli gobernada por Galán un tipo sin cultura e imaginación, como se constata cada día
  • JUAN(18909)Hace 22 horas
    Los psiquiatras debieron ayudar a quienes eligieron al esperpento de presidente que hay ahora.
  • Pedro Juan(86870)Hace 23 horas
    Con Petro la economía iba bien: Inflación controlada y manejable, dólar por de debajo del punto de equilibrio (peso con buen valor), Agro creciendo y con mayor exportación, turismo en los niveles más altos de la historia, la guerra en bajos niveles de muertos, Medios sin ningún control del estado, vías férreas en avance. Ahora todo por debajo con estos fascistas en el poder. El turismo ha bajado en un 80%, la guerra se disparó: Colombia sólo tiene liderazgo con EU e Israel países parias
  • Edwin(4ml1v)Hace 23 horas
    Excelente columna, estamos enfermos, somos violentos, intolerantes y supremamente primarios en nuestras emociones. La intolerancia y grosería son el pan de cada día. La atención psiquiátrica a nivel salud es en su mayoría pésima, citas cada 3 o más meses, solo se salva el que tiene recursos y paga particular. Y de ñapa un enfermo, loco y payaso de presidente. Así o más jodidos?
  • Pedro Juan(86870)Hace 23 horas
    Con Petro la economía iba bien: Inflación controlada y manejable, dólar por de debajo del punto de equilibrio (peso con buen valor), Agro creciendo y con mayor exportación, turismo en los niveles más altos de la historia, la guerra en bajos niveles de muertos, Medios sin ningún control del estado, vías férreas en avance. Ahora todo por debajo con estos fascistas en el poder. El turismo ha bajado en un 80%, la guerra se disparó: Colombia sólo tiene liderazgo con EU e Israel países parias
  • Carlos(n339z)Hace 23 horas
    Nuestro nivel de locura es tal que nuestro comportamiento es peor que el de los animales. » La manada» decidió nuestro destino por los corrientes 4 años. Amar nos quedó grande por eso acumulamos ya más de » Cien años de Soledad». Deberíamos intentar al menos entender en qué consiste el Verdadero Amor hoy convertido en irresponsabilidad colectiva. Imposible que » la pulsión de muerte” ejerza dominio sobre » la pulsión de vida».
  • Piedad(81806)Hace 23 horas
    Y lo que nos espera con un paciente psiquiátrico dizque de presidente¡¡¡¡¡¡
  • CARLOS(lcggj)11 de septiembre de 2026 – 10:59
    La degradación ética y moral en Colombia es evidente y vergonzosa. El mal ejemplo viene en parte de sus máximos dirigentes políticos que, todo lo vuelven show mediático en beneficio de sus intereses particulares. ¡Imbéciles!
  • Mario(fvzc9)11 de septiembre de 2026 – 10:57
    Preocupante l gestion del Ilegal
  • JAIRO ALEJANDRO(39664)11 de septiembre de 2026 – 10:52
    Es una locura aceptar la invitación del gobierno a regresar al núcleo del ciclo de la violencia. Además, esta semana autorizó el porte de armas, con lo cual habrá más posibilidades de que la gente resuelva sus diferencias con plomo. El resultado de esta medida ya se conoce por las estadísticas en EE.UU.: más muertos por masacres y tiroteos. Sin embargo, hay al menos medio país que no quiere eso.
  • PEDRO(85266)11 de septiembre de 2026 – 10:38
    caimos en manos de un macabro bufon, con todas las filias y taras que puede tener un solo sujeto, un siniestro guason que se exhibe cuan modelo de colombiamoda repartiendo besos en medio de un sismo, balones en medio del hambre y se regodea con la muerte ajena.
  • angela(622)11 de septiembre de 2026 – 10:28
    Blanca: lo que los colombianos no necesitan un siquiatra,lo que Colombia necesita es un liberador como el culto,intrépido y noble caraqueño ,versión siglo XXI : Simón Bolívar,que nos libre de las garras de una ultraderecha,quien colocó al Estado a su servicio y usufructo y se aproxima a cumplir cien años(1930-2030)que le declararon la guerra al pueblo colombiano,cuando esté les empezó a cuestionar su conservadurismo feudal.Nada se gana mostrando al filibustero ciudadano norteamericano ADLE,
  • Ramón(23795)11 de septiembre de 2026 – 09:53
    Excelente columna, doctora Durán. Gracias
  • Contrapunteo(18670)11 de septiembre de 2026 – 09:48
    Ánimo. Todo lo que escribe es cierto. Lo que está pasando en nuestro país hace más de un mes, es muy grave. Usted pone el dedo en la llaga, porque lo está viviendo, cuántos hay todavía más enfermos y sin control ni medicación y andan sueltos por ahí. Ánimo. Su columna es agradable.
  • conrado(xybxp)11 de septiembre de 2026 – 09:25
    Unbpresidente a nivel de los peores criminales,eso no estar bien.
  • Juan Felipe(17942)11 de septiembre de 2026 – 09:24
    Y si el 54% de colombianos apoya a Abelardo pateando cadáveres, seguro que necesitamos el siquiatra.
  • Alfredo Enrique(67430)11 de septiembre de 2026 – 09:13
    El corroncho es un loco asesino con ínfulas de presidente. Peligrosa situación la de Colombia 2026-2030.
  • Lucila(60806)11 de septiembre de 2026 – 09:09
    El presidente tambiên estâ enfermo.
  • Jorge(0syiw)11 de septiembre de 2026 – 08:34
    La salud mental colectiva nunca ha sido prioridad o preocupacion explicita de ningun partido. El pacto historico ha dado un paso positivo al disminuir la pobreza absoluta. Pais de avivatos aun lejos de tener algun interes por una civilizacion superior.
  • jose ignacio(33220)11 de septiembre de 2026 – 08:29
    muchas gracias por hacer visible esta situación. también las gracias por decirnos lo de la línea 106 dios quiera que si contesten . porque si el funcionamiento es como la línea del municipio de Itagüí »»» cero pollito personal de indolentes . tanto que ni siquiera contestan las llamadas. me cansé y no lo volví a intentar.
  • Marco Aurelio(96110)11 de septiembre de 2026 – 08:20
    Por supuesto que somos un país enfermo mentalmente. No es sino ver la clase de presidente que hemos elegido, un desquiciado que anhela revivir el laureanismo.
  • Manuel jose(f4n5o)11 de septiembre de 2026 – 08:10
    Excelente artículo, muy humano, porqué somos un país violento,?
  • Gines de Pasamonte(86371)11 de septiembre de 2026 – 07:18
    “NO hay sino un problema filosófico realmente serio: EL SUICIDIO”. Con esta tremenda frase, abre su ensayo: “El mito de Sísifo”, Albert Camus en 1942. ¡Colombia es un país enfermo, Blanca, y los seis o, siendo generosos, siete millones de incautos que votaron por el Bucaram criollo, estarán abocados al suicidio en la medida que la debacle se siga enseñoreando sobre nuestro país. Recomiendo a tus lectores leer el mito de Faetón en “La metamorfosis” de Ovidio. ¡Se darán cuenta hacia dónde vamos!
  • Mar(60274)11 de septiembre de 2026 – 06:24
    Hermosísima columna, hace tiempos no leía una columna tan humana y tan sincera. Me conmovió hasta lo más profundo.
  • Jairo Humberto(24834)11 de septiembre de 2026 – 06:20
    Querida Bogotanologa muy bien por el servicio que disfrutas y que deseas para el resto de ciudadanos. Pero he sufrido depresión y no le tengo tanta fe al siquiatra, ka siquiatra menos a esa medicina siquitrica que casi siempre es experimental…..creo que solo es opción cuando la.muerte es la.otra. prefiero terapia cognitiva, deporte sana alimentación….suena simple pero te doy mi testimonio en positivo
  • Jose(91028)11 de septiembre de 2026 – 06:15
    Un sicologo gringo Aleander Loyd, tiene el mètodo curativo. Se llama asì:Metodo curativo. Es una serie de ademanes en orden. Enrique Villanueva explica toda la aplicaciòn en su video, Codigo curativo
  • DONALDO(67774)11 de septiembre de 2026 – 05:50
    Excelente tu columna, Blanca. Y a tiempo para actuar.
  • Atenas(06773)11 de septiembre de 2026 – 05:46
    Ya me lo suponía, a algo obedecen los descaches de tan panda opinadora, mas no por ello dejo de solidarizarme con lo q’ confiesa q’ padece, cierto desorden mental. Y si en carne propia siente los efectos de su padecimiento- no esta contando casos ajenos, sino el suyo- a más de lo q’ dice conocer, las deficiencias en le servicio de salud en B/ta, siendo ella tan bogotana, entonces ¿cómo diablos es petrista sí su política fue acabar con el sistema de salud? Ergo, si está mal de la testuz.Atenas
  • Antonio(88872)11 de septiembre de 2026 – 04:29
    Un poco floja la columna respladando las macabras actitudes del estafador y abogado de mafiosos De La Espriella quien necesita no solo un siquiatra sino ir a una clínica de reposo!!!
  • fernando(29690)11 de septiembre de 2026 – 04:09
    Excelente artículo, que valentía para reconocer lo que es, felicitaciones
  • Dionisio(cvtsc)11 de septiembre de 2026 – 02:32
    Doña Blanca, mucha salud, vitalidad y energía en ese camino. La versión mía del chiste es que no necesitamos ni presidente ni psiquiatra, sino más educadores humanistas como los profesores Bayona y De Zubiría. Es sorprendente la cantidad de personas que han aplaudido el numerito del paseo entre los cadáveres: ¿qué suciedad (o zoociedad como la llamaba Garzón) es esta? ¿Dónde los «educaron»? Me atrevo a decir que un mínimo de neurosis es una señal de decencia en este país. Un abrazo y adelante!

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