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Mucho antes de que existieran las farmacias, los hospitales y los laboratorios farmacéuticos, los seres humanos resolvían sus malestares con lo que la naturaleza les ofrecía. Las plantas, principalmente, han sido un aliado en la salud de las personas, quienes desde siglos atrás han aprendido a identificar sus beneficios, riesgos y modos de uso.
El ajo, por ejemplo, tiene uno de los registros históricos más extensos entre las plantas de uso medicinal y alimentario. Uno de los documentos médicos más antiguos del mundo, el papiro de Ebers, fechado hacia 1550 a.C., menciona esta planta en 22 recetas diferentes. Desde entonces, diferentes figuras reconocidas como Hipócrates, considerado el padre de la medicina occidental, o Louis Pasteur, han confirmado sus propiedades.
Ese conocimiento ha quedado especialmente en pueblos indígenas, comunidades campesinas, abuelas y abuelas, y en los conocidos yerbateros, quienes “han sido los principales guardianes y transmisores de estos saberes”, como los describe Juan Francisco García, especialista de restauración de WWF Colombia.
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Sin embargo, poco a poco ese conocimiento se ha ido perdiendo, y con esto una parte fundamental de nuestra memoria colectiva y de nuestra relación con la naturaleza.
“Estos conocimientos no solo contienen información sobre los usos tradicionales de las plantas para el bienestar, sino también formas de cuidado, observación y convivencia con el entorno que han sido construidas durante siglos por comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Cuando ese saber desaparece, también se debilita nuestra capacidad de valorar la biodiversidad y de entender los vínculos culturales que tenemos con ella”, agrega García.
Por eso, hace unas semanas, WWF construyó una cartilla que recopila información proveniente de estas personas y comunidades, para construir un “botiquín urbano”, una guía con información educativa sobre plantas y saberes tradicionales. La guía no es un manual médico, ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud, simplemente resalta el conocimiento y sabiduría que, sobre todo las mujeres, han cultivado y compartido generación a generación.
“Históricamente se ha visto el conocimiento científico como independiente o superior a otras formas de conocimiento. Sin embargo, iniciativas como el Biotiquín Urbano muestran que ambos pueden dialogar y complementarse”, menciona García.
Muchas de las plantas utilizadas por las comunidades durante cientos o miles de años contienen compuestos que posteriormente han sido estudiados y respaldados por la ciencia. WWF eligió 15 plantas ampliamente conocidas, que probablemente las personas tienen en casa, o las pueden conseguir fácilmente, y que normalmente se usan en la cocina, para entender que sus usos van más allá. Es importante precisar, sin embargo, que esto no significa que consumirlas en casa vaya a producir automáticamente los mismos efectos que se han observado en estudios científicos: la evidencia puede corresponder a un compuesto específico, a un extracto, a una determinada dosis o a una forma particular de preparación.
Así que, que una planta tenga propiedades estudiadas por la ciencia no significa que preparar una infusión, comerla o usarla de cualquier manera en casa vaya a producir esos mismos efectos.
Ají frío/ Rocoto (Capsicum pubescens)
Es la especie de ají más antigua en cultivo continuo en los Andes. Es la única especie del género Capsium adaptada a los climas fríos andinos por encima de los 2.000 metros de altitud.
En la tradición andina colombiana se valora por su uso en la cocina y por sus propiedades de bienestar tópico. En el saber popular se usa en macerados en aceite aplicados externamente para acompañar el malestar muscular y articular. Su calor característico se asocia popularmente con la activación de la circulación.
¿Qué dice la ciencia?
La capsaicina (capsaicina tópica) —compuesto activo de todos los ajíes— tiene amplia evidencia clínica como agente tópico para el alivio de dolor muscular y articular. Las cremas con capsaicina están aprobadas en varios países para este uso. El efecto está bien documentado aunque puede producir ardor inicial en la piel.

Ajo (Allium sativum)
El ajo tiene uno de los registros históricos más ricos de cualquier planta medicinal. Se usa como refuerzo del sistema inmune y aliado del bienestar cardiovascular. También se asocia en el saber popular con el alivio de la congestión respiratoria y el cuidado de la presión.
¿Qué dice la ciencia?
Es una de las plantas con mayor evidencia científica acumulada. Múltiples metaanálisis documentan su efecto positivo sobre la presión arterial y los niveles de colesterol. Su compuesto principal, la alicina —que se libera al triturar o picar el diente crudo— tiene propiedades antimicrobianas ampliamente documentadas.
Anamú (Petiveria alliacea)
En la tradición de algunas zonas cálidas de Colombia, se ha valorado culturalmente por su asociación con el bienestar articular y el cuidado de las defensas del organismo. Tradicionalmente se consume en infusión y se le atribuye un posible papel en el alivio de molestias articulares y procesos inflamatorios. Sin embargo, estas son asociaciones de la medicina tradicional y no deben interpretarse como una recomendación para tratar la inflamación, fortalecer el sistema inmunitario o sustituir la atención médica.
El Invima incluye esta especie en su listado de plantas medicinales con uso tradicional reconocido en Colombia, lo que la convierte en una de las pocas plantas nativas con ese respaldo institucional.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en laboratorio documentan propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas en sus compuestos azufrados. Los estudios clínicos en humanos son aún muy limitados. Su uso tradicional en muchas culturas americanas es consistente con los hallazgos de laboratorio, pero se requiere más investigación formal.

Albahaca (Ocimum basilicum)
En la tradición popular se ha valorado por su asociación con el bienestar digestivo y el alivio de molestias estomacales leves. También es común su consumo después de comidas abundantes, como parte de las prácticas tradicionales para favorecer el confort digestivo. Se le atribuye además un efecto calmante suave en momentos de tensión.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en laboratorio han identificado propiedades antiespasmódicas y antisépticas en sus compuestos principales —linalool y eugenol— pero la investigación clínica en humanos es todavía limitada. Sus usos digestivos cuentan con más respaldo etnobotánico que clínico formal.
Caléndula (Calendula officinalis)
En Colombia es una de las plantas más asociadas al cuidado de la piel. Tradicionalmente se ha utilizado para acompañar molestias e irritaciones cutáneas leves, así como pequeñas heridas. En uso interno, algunas preparaciones a base de manzanilla, como las infusiones, también se han estudiado por sus posibles efectos sobre la inflamación, el bienestar digestivo y el confort de la boca y la garganta.
¿Qué dice la ciencia?
Los estudios clínicos muestran resultados positivos en el uso tópico de preparaciones de caléndula para irritación de piel y cuidado de mucosas. Sus flavonoides y triterpenoides tienen propiedades antiinflamatorias documentadas en laboratorio.
Cilantro cimarrón (Eryngium foetidum)
Es uno de los grandes patrimonios gastronómicos y medicinales del trópico americano. En la tradición costeña y amazónica se ha valorado culturalmente por su asociación con el bienestar digestivo y el alivio de las náuseas. Tradicionalmente se consume en infusión para acompañar molestias estomacales, sensación de náusea y malestar después de comidas pesadas. También forma parte del saber popular de algunas regiones como preparación utilizada ante episodios de fiebre leve.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en laboratorio identifican compuestos con propiedades antimicrobianas y carminativas — el dodecanal es su principal componente activo. La investigación clínica formal es todavía muy limitada, aunque su extenso uso como condimento, documenta una alta seguridad en su consumo.
Coca (Erythroxylum coca -Erythroxylum novogranatense)
Es quizás la planta con la historia más compleja, malentendida y políticamente cargada de América. La hoja de coca era — y sigue siendo — un alimento, medicamento, símbolo espiritual y un hilo de comunicación entre los pueblos andinos y amazónicos con sus territorios y ancestros.
En la tradición andina y amazónica colombiana la hoja de coca está culturalmente asociada a la resistencia física, la claridad mental, el bienestar digestivo en altitudes y el fortalecimiento espiritual. El té de coca —infusión de hoja entera— es de uso cotidiano en comunidades andinas de Colombia, Perú y Bolivia para acompañar el malestar del soroche (mal de altura), la fatiga y el malestar digestivo
¿Qué dice la ciencia?
Los estudios sobre la hoja entera documentan un perfil nutricional significativo: contiene calcio, hierro, fósforo, vitaminas del complejo B y vitamina C en cantidades relevantes. Investigaciones preliminares también registran un efecto energizante y de bienestar en altitudes elevadas, coherente con su uso tradicional andino. La hoja entera como alimento y como infusión es un campo que la ciencia formal apenas está comenzando a explorar con la profundidad que merece.

Cúrcuma (Curcuma longa)
Lleva miles de años formando parte de la medicina ayurvédica de la India, donde ha tenido un importante valor cultural y espiritual y se ha utilizado tradicionalmente en distintas preparaciones. En Colombia también es apreciada por su asociación con el bienestar articular y digestivo. La tradición la vincula con el acompañamiento de molestias relacionadas con la inflamación y con el cuidado del hígado.
¿Qué dice la ciencia?
Su compuesto principal, la curcumina, muestra propiedades antiinflamatorias y antioxidantes en estudios clínicos. Un reto documentado es su baja biodisponibilidad: combinarla con pimienta negra (piperina) ayuda aumentar su absorción hasta 20 veces, según estudios. Se siguen adelantando investigaciones sobre sus aplicaciones de manera activa.
Hierbabuena (Mentha spicata)
Culturalmente ha sido valorada como aliada de la digestión, el alivio de la congestión nasal y el bienestar en momentos de tensión o fatiga. En la tradición colombiana se usa en infusión caliente para acompañar malestares estomacales y en vapores para la congestión. En el saber popular también se ha asociado con el alivio de dolores de cabeza leves.
¿Qué dice la ciencia?
El mentol, su compuesto principal, tiene propiedades antiespasmódicas y descongestionantes documentadas en estudios clínicos. Hay evidencia de su uso digestivo y para el alivio de congestión nasal por inhalación.
Jengibre (Zingiber officinale)
Es una de las especies más antiguas en el comercio global. En Colombia está profundamente integrada a la medicina casera, además de usarse fresco en aguas, jugos y preparaciones de bienestar cotidiano.
Culturalmente está asociado al alivio de náuseas, el bienestar digestivo y el confort en momentos de resfriado. En Colombia se usa caliente con limón y miel/panela para acompañar gripes, y en preparaciones frías para la digestión. Su uso tradicional también se extiende a los viajes, donde se consume para acompañar las molestias asociadas al mareo.
¿Qué dice la ciencia?
Es una de las plantas medicinales con mayor respaldo clínico para el manejo de náuseas — incluyendo las asociadas al embarazo, quimioterapia y mareo por movimiento. Se han encontrado algunos buenos efectos como antiinflamatorio, y fortaleciendo el sistema inmunológico, aunque los estudios al respecto se siguen realizando.
Manzanilla (Matricaria chamomilla)
En Colombia es una de las plantas tradicionalmente asociadas con el descanso, el confort digestivo y la calma. Se ha utilizado de forma tradicional para acompañar molestias estomacales leves, momentos de nerviosismo y dificultades ocasionales para conciliar el sueño. En uso tópico, algunas personas emplean la infusión fría en compresas para refrescar y aliviar la sensación de cansancio o incomodidad alrededor de los ojos.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en humanos sugieren que sus compuestos principales —apigenina y alfa-bisabolol— tienen efecto antiinflamatorio y calmante leve. Los resultados más consistentes corresponden a su uso para malestar digestivo y ansiedad leve.
Mastranto (Hyptis suaveolens)
Es valorado por su asociación con el bienestar digestivo y el confort intestinal. Tradicionalmente se ha utilizado para acompañar molestias como la flatulencia, los cólicos leves y la indigestión. Sus semillas gelificadas también se incorporan a bebidas, como parte de preparaciones tradicionales asociadas con la digestión y el bienestar general.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en laboratorio documentan propiedades antimicrobianas y antiespasmódicas en sus aceites esenciales —linalool, cariofileno y eucaliptol. La investigación clínica en humanos es aún incipiente, aunque coincide con los usos tradicionales que se han documentado.
Orégano (Plectranthus amboinicus)
Se valora culturalmente por su asociación con el bienestar respiratorio. Tradicionalmente se ha utilizado para acompañar molestias como la tos y la congestión durante cuadros respiratorios. En Colombia forma parte de preparaciones caseras, como infusiones calientes con panela y limón, y también se emplea en vapores asociados al alivio de la sensación de congestión nasal.
¿Qué dice la ciencia?
Estudios en laboratorio identifican propiedades antimicrobianas y expectorantes en sus aceites esenciales, particularmente carvacrol y timol. La investigación clínica en humanos es aún limitada, pero los resultados en laboratorio coinciden con su uso tradicional en las afecciones respiratorias.
Prontoalivio (Lippia alba)
Pueblos indígenas colombianos y venezolanos la han utilizado tradicionalmente como calmante y para el bienestar en momentos de fiebre y nerviosismo, y ese saber fue transmitido de generación en generación hasta integrarse plenamente a la medicina tradicional campesina de las zonas cálidas colombianas.Se le atribuyen usos relacionados con el descanso, el nerviosismo y las molestias leves de cabeza. En algunas prácticas tradicionales, las hojas frescas ligeramente machacadas se colocan sobre la frente como forma de acompañar el malestar asociado al dolor de cabeza. También se usa en aplicación tópica: hojas frescas ligeramente machacadas sobre la frente para el alivio de la cefalea.
¿Qué dice la ciencia?
Algunos estudios clínicos documentan propiedades ansiolíticas y antiespasmódicas. Sus compuestos principales —linalool y citral— tienen efectos calmantes documentados en modelos de investigación. Es una de las plantas medicinales nativas con mayor respaldo científico disponible.
Sábila (Aloe vera)
Tiene más de 3.500 años de historia documentada cómo planta de cuidado. Los cristales (gel) de la sábila son culturalmente valorados como un aliado del cuidado de la piel. Tradicionalmente se han aplicado sobre la piel para acompañar molestias como quemaduras solares leves e irritaciones, y también forman parte de algunas prácticas populares para el cuidado del cabello. También se usa popularmente en preparaciones para el cabello. Su uso interno —en jugos y licuados— está asociado en el saber popular con el bienestar digestivo, la tos y el confort intestinal.
¿Qué dice la ciencia?
Múltiples ensayos clínicos respaldan el uso del gel o cristales (uso tópico) de Aloe vera en quemaduras de primer grado e irritaciones cutáneas leves. Su compuesto principal, el acemanano, tiene propiedades hidratantes y antiinflamatorias documentadas. El uso interno tiene evidencia más limitada y se recomienda mayor precaución.