
Para Sergio Díaz-Granados, presidente del banco de desarrollo CAF, el problema de fondo de la economía colombiana no es coyuntural: es estructural, y tiene nombre propio. La inversión privada cayó de 27 puntos del PIB a 16 (el nivel más bajo desde 2007, dice) y en su lugar, argumenta, el país ha intentado sostener el crecimiento con gasto público.
El bajo crecimiento general de la región es uno de los problemas endémicos de las economías latinoamericanas. Una tarea que pasa por asuntos gordos, como la informalidad laboral o las enormes burocracias.
En esta conversación, Díaz-Granados habla de estabilidad fiscal, el rol del sector privado en la reconstrucción y de por qué cree que Colombia tiene que “ver sus pares”, como Chile y Perú, en su propio camino de reformas.
¿Cómo se ve el panorama de inversión en la región y en Colombia?
Veo una gran oportunidad, sobre todo en el espacio andino. Esta es un área que casi va por 150 millones de personas, casi USD 1,3 o USD 1,5 trillones en PIB.
Y tenemos una gran oportunidad de fortalecer la integración andina, incluyendo Venezuela, que es un mercado central para el desarrollo en Colombia.
Pero hay que pasar a tomar decisiones rápidamente. Decisiones a través de la acumulación de origen de los productos, de reglamentos técnicos, de integración aérea.
Del 3 de enero para acá, el cambio en Venezuela es evidente. El número de licencias que se han otorgado para aumentar la producción petrolera en Venezuela nos indica que va a haber una inversión que va a permitir que el país recupere o llegue, por lo menos, al nivel que tuvo en 1996, casi 3 millones de barriles.
Eso es otra economía distinta. Es una economía que va a subir probablemente de USD 90.000 millones a USD 300.000 millones en los próximos cinco años. Entonces, la pregunta es: ¿cuál es el rol de Colombia en esa relación con Venezuela?
¿Cómo hacer que la región crezca más, económicamente?
El problema del bajo crecimiento de América Latina y el Caribe es secular, no es de un gobierno. La región cada vez está creciendo menos. En el caso de Colombia, yo diría que vemos en la caída de la inversión privada una razón central.
Tenemos el nivel más bajo de inversión privada desde 2007. Esa caída, de casi de 27 puntos del PIB a 16, explica ese desaliento económico de Colombia, como esta falta de tono en la economía, de bajo crecimiento. Y se ha tratado de llenar esa falta de crecimiento con gasto público, lo cual es absurdo y equivocado.
Hay que atraer más inversión privada al país. Y hay puntos en los que hay que trabajar: la informalidad laboral y empresarial, la permisología y densidad burocrática que dificultan la movilización de la inversión.
El tema fiscal es fundamental para Colombia. ¿Cómo lo está viendo para el resto de la región?
Sabemos que los desórdenes en la política fiscal terminan impactando la política monetaria, la inflación, el costo de vida. Y ya hemos visto estos ciclos viciosos en Latinoamérica.
Creo que hay un gran consenso en la región acerca de la importancia de la estabilidad macro, de preservar la independencia de los bancos centrales, de tener una flotación del tipo de cambio, de buscar una inflación controlada, una inflación objetivo, (puesto que la inflación) es al final del día el impuesto más regresivo para los pobres; de lograr tener unas políticas que permitan hacer bajar las tasas de interés y, de esa manera, generar unas dinámicas económicas mucho más sanas.
Gran parte del problema arranca en el desbordamiento del gasto público, que se vuelve el dinamizador de la economía y no la inversión privada. Ya tenemos suficiente evidencia en América Latina de los dos caminos y hemos visto en ambos lo que significa.
El descalce entre ingreso y gasto, que es deuda, se termina pagando tarde o temprano con los impuestos; lo termina pagando la economía colombiana. Entonces, ese es el mensaje: volver nuevamente a un sendero de estabilidad fiscal.
No es simplemente un tema de pureza doctrinaria, es una necesidad de crear las condiciones de clima y de negocios para que el país pueda crecer.
Pero vemos las discusiones en Chile, importantes en los últimos meses, de lograr llevar el déficit por debajo del 2 %. Vemos las discusiones en Perú, lo he hablado con el ministro de Finanzas del Perú, de irse por debajo del 3 % en déficit fiscal.
Perú está hoy preparando misiones para gasto público, para inversión pública, para ingreso, para recaudo, para renovar el compromiso del país en materia de estabilidad fiscal. Yo creo que Colombia tiene que ver a sus pares también, como el caso de Chile, como el caso de Perú, y seguir por el camino de reformas.
Creo que nos esperan reformas muy profundas para poder asegurar que podemos cerrar el déficit fiscal.
Los aranceles han pasado a segundo plano porque los mercados los han ido absorbiendo. ¿Cómo lee ese panorama hoy?
El desacople de China y Estados Unidos es evidente. Era algo de lo que se especulaba hace unos tres años atrás, pero hoy ya es una realidad. El primer lugar de origen de importaciones desde Estados Unidos se ha desplazado a México. Adicionalmente, los flujos de inversión se han corrido hacia México también.
Lo que vemos es una realidad en ese desacople: casi dos de cada tres dólares de ese desacople ha pasado a otros socios.
Y México, que es un país de la región, adquiere una posición de liderazgo frente a Estados Unidos.
Hay países, como Costa Rica, que están interpretando este movimiento, República Dominicana también. Y Centroamérica en general. Pero la región andina también tiene un gran potencial de atraer parte de esa inversión y de esos flujos de comercio.
Entonces, es simplemente encajar con una realidad: es un desacople que está pasando y hay una oportunidad en ese desvío comercial, producto de la geopolítica, en donde América Latina también tiene que saber jugar su carta, como lo está haciendo México, evidentemente.
Pero no hay mucho comercio entre los países de la región, que sigue dependiendo mucho de las potencias, EE.UU. y China…
Lo primero es que el comercio no se puede volver un rehén de la política, porque ese ha sido un gran problema. Esto dificulta que el sector privado pueda hacer su trabajo de conformar bien las cadenas de valor.
Y hay tareas por hacer, como una mejor acumulación de origen, revisar los reglamentos técnicos entre los países para facilitar el comercio, mejorar los pasos fronterizos, la velocidad con la que transita un camión dentro del área y generar condiciones de infraestructura que permitan bajar los costos de logística.
Ahora, ya internamente, cada país tiene costos de producción que hay que revisar. Colombia, por ejemplo, tiene que revisar sus costos de producción de energía y, por tanto, los del gas para el sector industrial.
¿Cómo puede Colombia conseguir los recursos para la reconstrucción del terremoto, que se estiman en COP 30 billones, más de lo que se necesitó para el Eje Cafetero en su momento?
Es importante trabajar todos los canales, el canal público, pero también el privado.
Atender las pequeñas y medianas empresas de esa zona a través del canal del crédito hipotecario, que eso ayuda a reconstruir viviendas, pero a generar patrimonio y también a mover el empleo.
Hay que pensar en muchos canales, no solamente en el público. Hay que tenerlo, obviamente, pero también pensar en actores locales, como las gobernaciones y las alcaldías.
Esto debe permitir volver más resiliente la región. Reconstruir un colegio, por ejemplo, pero no solamente hacerlo, sino que sea sismorresistente. Mejor diseño, mejores materiales. Ese creo que es el análisis que hay que hacer.
¿Qué papel tiene el sistema financiero en todo esto?
La respuesta que tenemos que dar es tener programas e instrumentos mucho más flexibles, de más largo plazo, de mejores tasas, al sector privado, a la pequeña y mediana empresa, para que se recuperen rápidamente y restablezcan la generación de empleo y, por supuesto, el funcionamiento de la economía regional.
Esos instrumentos pueden no llegar a todos por cómo funciona la informalidad en el país…
Sí, hay condiciones, anteriores al terremoto, de mala inclusión financiera en muchas zonas del país. Lo importante ahorita es impulsar para que pueda haber mejores plazos y tasas para las personas que necesitan estos productos. Y luego habrá que hacer una reflexión sobre cómo logramos, efectivamente, que ciertas restricciones que tenga el país puedan ser corregidas para permitirle a las comunidades más apartadas que puedan acceder a los canales formales de financiamiento.
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Pathos(78770)•Hace 16 horasBuen diagnóstico,! ilustra el nefasto legado q deja Petro que sustituyó la inversiones privad por el gasto publico para crear un falso sentido de bonanza y de esa manera,como buen mamerto, engañar con ilusiones y delirios en contra de los ricos a quien llamaba enemigos…
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Mario Giraldo(196)•Hace 19 horasEn Colombia, el sector financiero saco del pais 230billones (tercera parte del presupuesto nacional) de los fondos de pensiones y los tiene invertidos en paises fuera del alcance de las leyes colombianas. Petro los obligo a repatriar parte de esa plata. ABE cambio la orden y ya no tienen que invertir en el país.
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William(41808)•Hace 19 horasInversiónExtranjera 2002-10 paso de 2% a 3.5% del PIB. En 2022-26 el mero PIB turismo (transp, alojamiento y gastronomía: mayores irrigadore$ a todos los estratos) fue histórico: ~2,4% (U$11.100mlls/año), como históricos fueron: pago total deuda FMI (heredada), seguridad, medio ambiente, política social y economía en general: mayores empleo, cupos universitario, extradiciones, incautación cocaína, Ref Agraria y <#pobres e <inflación. Y no en ConfianzaInversionista, sino en "pesadilla" Petrista.
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José Luis(77991)•Hace 15 horasLa próxima vez que digas que Petro pagó la deuda al FMI, también dices que durante Petro la deuda se disparó y fue contratada a un interés del triple. Es como que tú pagaras la deuda a Bancolombia, porque odias los bancos, y te vas adonde un gota-a-gota y le pides prestada más plata. Ese fue el legado de Petro…
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Olegario(51538)•Hace 21 horasEl “milagro” económico del que se ufanan los petristas como don Mario (196): gasto público desbordado a punta de adquirir más deuda con intereses elevados. Vamos a ver hasta cuándo aguanta el calzón.
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Mario Giraldo(196)•Hace 19 horasOlegario, a que llamas desbordado? entiendo que ABE incluye en su presupuesto de ‘"Austeridad" un gasto publico de 30 billones MAYOR al de Petro. La deuda nueva de Petro fue menos de 50 billones y la adquirió después de pagar los 50 billones de la deuda de Duque y pagar los 8 billones del deficit de gasolina. Petro entrego la mejor economía que hemos tenido en 40 años ….. disfrútala…un saludo afectuoso.
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Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)•Hace 20 horasNo entendió la columna ? Ya deje es paz a Petro baile feliz con su abelardito. Deje en paz al progresismo palurdito de 7 suelas
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