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Banco Mundial aprueba otros USD 200 millones para Colombia tras el terremoto

El Banco Mundial aprobó USD 200 millones adicionales para apoyar la recuperación tras el terremoto del 10 de agosto. El nuevo financiamiento se suma a otros USD 200 millones desembolsados en agosto para atender la emergencia.

25 de septiembre de 2026 – 09:51 a. m.
Terremoto en Colombia
Con el Banco Mundial, el Gobierno busca avanzar en una agenda de cooperación técnica para fortalecer las políticas de empleo, formalización y capacidad institucional.

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El terremoto del 10 de agosto ya había obligado a Colombia a echar mano de una línea de crédito contingente del Banco Mundial. Ahora, mientras el país avanza hacia la recuperación de las zonas afectadas, el organismo aprobó USD 200 millones adicionales para ampliar el respaldo financiero destinado a atender las consecuencias del desastre.

El anuncio fue hecho este jueves 24 de septiembre por el organismo internacional. Se trata de una operación distinta al desembolso de USD 200 millones que el organismo realizó el 14 de agosto, cuatro días después del sismo. En esa primera operación se activó la línea contingente que Colombia tenía disponible para responder rápidamente ante una catástrofe.

El nuevo financiamiento busca apoyar las necesidades de reconstrucción y ampliar el respaldo presupuestario del Gobierno para atender a las poblaciones afectadas. El Banco Mundial no detalló en su anuncio cuánto de estos recursos irá a vivienda, vías, hospitales u otros sectores específicos.

Una línea diseñada para una emergencia

La herramienta utilizada en agosto es un Cat DDO, una línea de financiamiento contingente que puede desembolsarse cuando ocurre un desastre natural o una emergencia de salud pública. Su propósito es darle liquidez rápida al Gobierno cuando todavía está comenzando a calcularse la magnitud de los daños.

Colombia había aprobado esta operación con el banco en febrero de 2025. El primer desembolso se produjo después del terremoto.

Cuando este diario contó esa operación el 14 de agosto, el organismo explicó que los USD 200 millones serían utilizados para respaldar la respuesta inmediata. También puso en marcha una Evaluación Global Rápida de Daños por Terremotos, conocida como GRADE, para producir una primera estimación de las pérdidas económicas y ayudar a establecer prioridades para la atención y la reconstrucción.

En ese momento, el Gobierno también había anunciado que buscaría activar un crédito de hasta USD 450 millones con el Banco Mundial. Esa cifra era el monto máximo anunciado entonces por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, aunque aún no está claro si las recientes operaciones hacen parte de esa solicitud anterior.

“Este financiamiento adicional del Banco Mundial es una muestra de confianza en Colombia y en la capacidad del Gobierno para responder con responsabilidad en momentos difíciles”, dijo Gómez. El ministro agregó que los recursos permitirán “atender a las familias afectadas por el terremoto”.

Para Juan Martínez Álvarez, representante residente del Banco Mundial en Colombia, el financiamiento busca movilizar rápidamente apoyo presupuestario para las necesidades de reconstrucción y fortalecer los mecanismos con los que el país administra y financia el riesgo de desastres.

El tamaño de la cuenta todavía no está cerrado

El nuevo crédito llega mientras todavía se dimensionan las consecuencias del terremoto, que afectó a 497 municipios de 16 departamentos. Según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en septiembre, se reportan 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 111 desaparecidas, mientras más de 466.345 personas habían resultado afectadas.

Los daños materiales también eran amplios: más de 36.327 viviendas destruidas y 201.939 averiadas. Había 759 edificios colapsados, además de daños en 4.316 centros educativos, 6.118 centros comunitarios y 397 centros de salud. Vías, puentes, acueductos y aeropuertos también quedaron afectados.

Las primeras estimaciones apuntaban a daños superiores a COP 30 billones. La cifra, además de preliminar, no equivale necesariamente a lo que costará reconstruir todo lo destruido o averiado. Una cosa es valorar las pérdidas y otra calcular cuánto cuesta devolver viviendas, carreteras, hospitales, escuelas y servicios a condiciones funcionales, o construirlos de nuevo bajo otros estándares.

Ahí aparece la utilidad de la nueva financiación. El Banco Mundial dice que el dinero busca ampliar la capacidad de respuesta financiera de Colombia y apoyar las necesidades de recuperación, mientras continúan los esfuerzos para establecer con mayor precisión qué se perdió y qué deberá reconstruirse.

A esto se suma el brazo del sector empresarial, con aportes que ya superan los COP 2 billones, mientras se coordinan otra serie de ayudas y alivios.

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El organismo también recordó que Colombia ya ha utilizado este tipo de mecanismo frente a crisis anteriores, entre ellas el fenómeno de La Niña y la pandemia de COVID-19.

Los USD 200 millones aprobados ahora, por tanto, llegan a una emergencia cuya dimensión económica todavía se está calculando. El primer desembolso sirvió para responder a la urgencia inmediata. La nueva operación amplía el margen financiero para una etapa distinta: la recuperación de un país que todavía no termina de establecer cuánto costará volver a poner en pie lo que el terremoto dejó abajo.

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Comentarios
  • Ccdaw(0kmc6)•25 de septiembre de 2026 – 10:10
    Hay dinero y no hay plan, luego ganarán los amiguetes.

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