
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Quedarse con una llanta pinchada es una situación que exige actuar con rapidez, pero también con prudencia. Instalar la llanta de repuesto permite continuar el recorrido hasta un lugar seguro o llegar a un taller de servicio. Sin embargo, esto no significa que el vehículo pueda seguir circulando como si tuviera sus cuatro llantas convencionales.
Carlos Cruz, gerente comercial de Hankook Colombia, explica que la primera decisión debe ser identificar qué tipo de repuesto se está utilizando. Una llanta temporal, conocida popularmente como “donut”, tiene restricciones específicas de velocidad, distancia y desempeño. Una llanta de tamaño completo puede ofrecer mayores posibilidades, pero solo si coincide con las demás y se encuentra en buenas condiciones.
Según Cruz, cuando se utiliza una llanta de repuesto temporal, la velocidad máxima recomendada es de 80 km/h. “Este límite no es una sugerencia para mantener como velocidad normal, es el máximo que no se debe superar”, señala.
La razón está en la construcción del repuesto. Estas llantas suelen ser más livianas, tienen una banda de rodamiento más estrecha y no están diseñadas para ofrecer el mismo nivel de estabilidad, tracción y resistencia que una llanta convencional. “Por eso, si el vehículo lleva una llanta temporal, lo recomendable es conducir con suavidad, evitar maniobras bruscas y reducir aún más la velocidad cuando hay lluvia, curvas, pendientes o deterioro de la vía”, sostiene Cruz.
Le puede interesar: ¿Cada cuánto se debe engrasar la cadena de una moto?
Los riesgos de exceder los límites
Desde Hankook Colombia señalan que conducir demasiado rápido o durante mucho tiempo con una llanta temporal puede provocar:
Reventón o falla de la llanta: el calor y la carga pueden superar la capacidad del repuesto.
Pérdida de control: la menor superficie de contacto y la diferencia de comportamiento pueden aumentar la distancia de frenado y reducir la estabilidad.
Desgaste irregular: las otras llantas pueden trabajar a ritmos diferentes y deteriorarse de forma desigual.
Daños en la transmisión: el riesgo es especialmente importante en vehículos AWD o 4WD cuando cambia el diámetro de rodadura.
Mayor probabilidad de accidente: la combinación de menor agarre, cambios en la respuesta del vehículo y una eventual falla del repuesto reduce el margen de seguridad.

Le recomendamos leer: ¿Es malo manejar con el tanque de gasolina lleno? Esto dicen los expertos
La recomendación del experto
Carlos Cruz recomienda revisar mensualmente la presión de la llanta de repuesto, aunque permanezca guardada, e inspeccionarla antes de instalarla. Asimismo, aconseja conducir únicamente lo necesario para llegar a un lugar seguro, respetar el límite indicado en el costado de la llanta o en el manual y reemplazarla cuanto antes.
“Una llanta de repuesto permite resolver una emergencia, pero no reemplaza la responsabilidad de reparar o cambiar la llanta convencional. La conducción más segura es la que lleva el vehículo al servicio técnico sin convertir una solución temporal en una condición permanente”, concluye Cruz.