
¿Se acabó el dólar barato? Esta semana la montaña rusa del dólar registró una pendiente bastante pronunciada. El lunes, la cotización de la divisa quedó en COP 3.203 y cerró el viernes en COP 3.344, lo que se traduce en una escalada de COP 141, así como una variación de 4,40 %.
Según Daniel Londoño Tapia, quien es el Country Manager de Global66, la jornada se resume en un rebote que devolvió al dólar a niveles que no se veían desde el 9 de julio.
“La Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de COP 3.151,73 a COP 3.329,61, un alza de COP 177,88 (5,64%) en cinco ruedas. La mayor parte del movimiento llegó en la segunda mitad de la semana, con dos sesiones seguidas de fluctuaciones cercanas a COP 100, entre las más amplias del año”, explicó el analista.
Aunque el billete verde ha ganado terreno en lo que va de septiembre (una variación cercana al 4 %), todavía sigue debilitado si se tiene en cuenta su variación anual, que ha sido del -11,38 %, lo que se traduce en más de COP 427.
¿Por qué subió esta semana?
Jonnathan Torres, banquero de inversiones de Values AAA, explica que esto podría deberse a un rebote técnico estructural, es decir, un repunte de la tasa de cambio después de un periodo de fuertes caídas, asociado a una corrección del mercado y a un cambio temporal en las condiciones que venían presionando el precio del dólar a la baja.
Pero este comportamiento también se podría explicar por la presión sobre las tasas, lo que ha generado un mayor nivel de cautela entre los inversionistas, así como las tensiones geopolíticas y monetarias que se registran en el globo.
Londoño le hace eco a las tasas, detallando que el repunte que se registró en la Reserva Federal, sumado a los que se esperarían en lo que resta del año, explicarían por qué los mercados están reaccionando con tanta cautela.
“El PMI compuesto preliminar de septiembre marcó su lectura más alta en más de cinco años, y el jueves John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, dijo que es razonable esperar otra alza antes de fin de año”, puntualizó.
El experto también señaló que las previsiones pasaron de asignar cerca de 53% de probabilidad a un incremento en octubre a casi 78% en un solo día. Al cierre de la semana pasada la curva ya descontaba una tasa de 4,50 % a 4,75 % para mediados de 2027, 75 puntos básicos por encima del nivel actual que se le restarían al diferencial a favor del peso. El bono del Tesoro a 10 años llegó a cerca de 5,2 %, su nivel más alto desde 2007, y el DXY quedó cerca de máximos de dos meses.
Un segundo propulsor del dólar esta semana fue el petróleo que, esta vez, jugó en contra. En los primeros días, el barril de referencia Brent cayó por debajo de los USD 100, cuando Irán ofreció abrir Ormuz en siete días, mientras que Estados Unidos daba pasos para levantar el bloqueo naval.
Para la mitad de la semana este panorama dio un fuerte giro, llegando a tocar el barril los USD 108,23, después de que los hutíes dispararan misiles contra Yanbu, el puerto petrolero saudita en el mar Rojo. La referencia Brent cerró la semana en US$106,60, en medio de reportes de que Teherán le habría dado a Washington una semana para levantar el bloqueo.
Torres también considera que los eventos globales de alto perfil que se dieron esta semana (como las reuniones en el marco de la Asamblea General de la ONU y las tensiones comerciales) también influyeron en el comportamiento del dólar, pues los inversores habrían recogido sus ganancias y migrado hacia activos refugio, como el billete verde.
“La incertidumbre y riesgo fiscal es uno de los factores que influye en este comportamiento, los analistas vigilan el debate del presupuesto general 2027 y los recortes del gasto, este temor presiona a la baja de los bonos de deuda pública empujando el dólar al alza. Por otro lado, la volatilidad de precios del dólar afecta los flujos de divisas hacia el país”, concluyó.
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