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Esta cosa insípida, gris, blanda…

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Así decía Baldomero Sanín Cano, uno de los más grandes ensayistas de nuestro país: “Esta cosa insípida, gris, blanda y desarticulada que es la vida política de Colombia en los últimos treinta años, está admirablemente vertida por la poesía insuperable, por el humor penetrante y sano de Luis C. López”. Y lo decía en 1928, en el prólogo al libro Por el atajo del Tuerto, que más que tuerto era bisojo, bizco. Un siglo después la cosa sigue insípida, gris, blanda y desarticulada, pero tengo la suerte –por cautela y cobardía– de haberme propuesto no hablar de esa cosa insípida, gris, blanda y desarticulada, para concentrarme en otra cosa sabrosa, luminosa, dura y articulada: la poesía.

Los dos poetas colombianos que yo más admiro son al mismo tiempo serios y humoristas. Pocas cosas tan serias como el humor cuando la mirada sensible de un poeta ve y desnuda la cara y el cuerpo real de la nación. Estos dos poetas fueron contemporáneos, pero, que yo sepa, nunca se conocieron. Se trata de León de Greiff (o Leo le Gris, Matías Aldecoa, Sergio Stepansky y muchos otros yoes), nacido en 1895, y de Luis Carlos López, nacido en 1879, el sublime cartagenero, que algunos de ustedes recordarán por su soneto “A mi ciudad nativa”, que termina diciendo que la Heroica le inspira “ese cariño/ que uno le tiene a sus zapatos viejos”. Verdadero y risueño; es como decir que a mí Medellín me gusta tanto como mi camisa arrugada. En cuanto a sus paisanos, el Tuerto los veía como “una caterva de vencejos”.

Es curioso, pero De Greiff veía a sus contemporáneos políticos bogotanos también como pájaros: “gansos de capitolio”, “pingüinos peripatéticos”, y a los comerciantes de la Villa de la Candelaria los situaba en un ambiente de “chismes, catolicismo,/ y una total inopia en los cerebros,/ cual si todo se fincara en la riqueza,/ en menjurjes bursátiles/ y en el mayor volumen de la panza”. Retratos inolvidables de estos poetas que jamás escribieron odas a la patria. Parecían inútiles, vagos e inofensivos, pero pintaron perfectamente esa cosa de ayer, “insípida, gris, blanda y desarticulada”, tan distinta a la de hoy que en cambio es “desarticulada, blanda, gris e insípida”.

No hacen falta hoy, en 2026, poetas como esos que en 1917 o en 1928 escribieron su Libro de signos o su Por el atajo. Hay, entre los mayores, voces como las de Piedad Bonnett, William Ospina o Juan Manuel Roca, tres poetas que mantienen viva la antigua voz de la poesía colombiana. Su seriedad, su risa, y no solo la poética-política, sino la poética a secas.

Para que la importancia de todo esto no se olvide acaban de presentarse, en la Fiesta del Libro de Medellín, en tres “paralelepípedos de papel, cartón y tinta” (como definía los libros Umberto Eco), sendas obras de León de Greiff, para conmemorar los cincuenta años de su muerte. Por un lado, la Universidad Nacional editó sus Relatos y sus Sonetos completos, en ediciones que dejó preparadas su hijo Hjalmar. Conviene a los poetas tener descendientes cultos y no enteramente dedicados al comercio, la política, los chismes o el catolicismo. Y por otro lado se publicó en Medellín un Álbum de León de Greiff, que, bajo el título de Juego mi vida, hace del poeta una biografía a través de fotos, documentos y ensayos. Las fotos y documentos provienen de muchas fuentes y la edición (en la que participan varios autores) estuvo a cargo de Jerónimo Pizarro, experto en otro poeta máximo, Fernando Pessoa.

Sería hora de hacerle un homenaje parecido al otro gran poeta de la primera mitad del siglo XX, el Tuerto López, ese que un día, viendo pasar a un rezandero desde la ventana, escribió: “Canijo, cuello de ganso,/ cruza leyendo un misal./ Dueño absoluto del manso/ pueblo intonso, pueblo asnal./ Ciñendo rica sotana/ de paño, le importa un higo/ la miseria del redil./ Y yo, desde mi ventana/ limpiando un fusil, me digo: …”. Y no les cuento lo que el yo poético se dice desde allí, porque en una de esas alguien podría acusar al manso Tuerto de incitación a la violencia.

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Comentarios
  • Oscar(23792)•Hace 2 horas
    borregos , mansos, atembaos, pusilánimes escondidos en plumas insulsas ante el avance fascista…
  • Alvaro(45909)•Hace 6 horas
    gracias Hèctor, no caigas en política
  • Alain(38739)•Hace 12 horas
    Que bueno Héctor, muchas gracias.
  • jose efrain(lr3j3)•27 de septiembre de 2026 – 20:34
    Sigue siendo Colombia cosa insipidad, griz , desarticulada y una godarria espantosamente fachista.
  • Mario Giraldo(196)•27 de septiembre de 2026 – 17:32
    Muchos incluyendo a los editores de EE también dejaron de hablar de política después de la posesión presidencial. Ellos no por cobardía sino por mera avaricia y colusión.
  • leunamuno(9808)•27 de septiembre de 2026 – 17:18
    La cobardía y la buena vida de los cobardes fue lo que le abrió paso a este fascismo que nos amenaza sin el menor pudor.
  • Felipe(94028)•27 de septiembre de 2026 – 16:54
    En Colombia no se pueden expresar libremente ideas políticas bajo riesgo de ser insultado o asesinado. Este país, que consagra la libertad de expresión en sus leyes, garantiza la muerte del que se expresa libremente. El articulista ha decidido no opinar para evitar ser linchado. País de mierd que perdona la vida al mudo.
  • Gildardo(fbds6)•27 de septiembre de 2026 – 16:36
    Tan bueno que no escriba de política porque se pifia. Muy ameno su relato. Zapatero a tus zapatos.
  • Yesid(xq8m1)•27 de septiembre de 2026 – 15:59
    (1)Las hurracas que posan en los árboles de la desinformación en Colombia, esas que instrumentalizaban detalles insignificantes, verdades a medias, promovían el odio, etc., contra el primer gobierno popular de este país graznando incesantemente, hoy callan y evaden los hechos desastrosos del hoy ilegítimo. Es tan aplastante e innegable la serie de sucesos que afectan el buen rumbo del país, que evitan los abundantes y delicados temas que amenazan su institucionalidad. Lo indefendible noargumenta
  • Yesid(xq8m1)•27 de septiembre de 2026 – 15:57
    (2)Una gran montaña de anormalidades cubre y ahoga todos los niveles de graznidos, desde los menos avezados hasta los más adornados, mimetizados torpemente en ciertos niveles de cultura. Ya no pueden, siquiera, posar mitómanos perversos ni de prestos aduladores pues la realidad es tan cruda que evidenciaría su bien paga y acomodada postura.
  • Yesid(xq8m1)•27 de septiembre de 2026 – 15:57
    (3)El mundo atravesando definitivos y abismales cambios en su estructura de poder y nuestro país en manos de los peores lacayos de su historia creando el caos para que el matón-hegemón occidental que se desmorona, nos trague buscando su salvación, que es nuestra completa y definitiva debacle. Ese es el tipo de “re-acomodo” al que conducen a Colombia en el nuevo orden mundial, sin dignidad y negando la posibilidad de mejores horizontes.
  • Jose Francisco(kx2at)•27 de septiembre de 2026 – 11:55
    También son mis dos poetas favoritos y me sé de memoria algunas líneas.
  • Asskicker(14727)•27 de septiembre de 2026 – 11:07
    Muy bueno ! El viejito tenia agazapado un insurrecto
  • baltasar(622)•27 de septiembre de 2026 – 10:53
    Héctor: si ha futuro todavía existen escritores como García Márquez en Colombia,harán novelas que recibirán el Premio Nobel de Literatura ,de las andanzas del emergente Gran Dictador Abelardo de la Espriella y como un aventurero norteamericano ,con perfil de Pecos Bill en alianza con los villanos y cipayos senadores ,lograron el colapso como país a este bella Colombia,inapropiadamente declarada así por el terrorista de Petro.
  • Luis Felipe(27888)•27 de septiembre de 2026 – 10:39
    Buena columna. Una sutil y ácida crítica a nuestra actualidad apoyándose en dos excelentes poetas, críticos de la cotidianidad que ofrecía el país en que vivieron. Qué dirían e nuestro insulso, insípido y atroz presente?
  • William(16260)•27 de septiembre de 2026 – 10:09
    El Tuerto López, fue un genio, su poesía era cómica, inteligente y real. Mil felicitaciones por esta maravillosa columna.
  • Gines de Pasamonte(86371)•27 de septiembre de 2026 – 09:51
    ¿Qué hago con este fúsil? Remata el “tuerto López su poema: “Tarde de verano”; casualmente me apropio de su “pueblo intonso pueblo asnal” en mis comentarios para citar a este rebaño, a la mesnada colombiana. Un regalo para el espíritu leer los ensayos de don Baldomero Sanin Cano quien mantuvo una profunda y duradera amistad con otro vate inmortal de nuestro país: Guillermo Valencia. No olvidemos que a finales de octubre comienza nuevamente la Feria Internacional del Libro en mi ciudad, Cali.
  • DONALDO(67774)•27 de septiembre de 2026 – 09:25
    Jajaja. Final apoteósico. Humor y poesía, el más feliz concubinato. El Tuerto López es cada día más joven.
  • jaad(mmi7o)•27 de septiembre de 2026 – 09:00
    Muy buena columna, como siempre.
  • Atenas(06773)•27 de septiembre de 2026 – 08:21
    Literaria/ bien confeccionada esta amena columna de Hector Abad, q’ no quepa duda de eso, él se las trae. Y como inquieto soy, bien sé qué fue lo q’ no quiso decir al remate del verso del Tuerto López, Tarde de Verano, q’ finaliza de modo más profano q’ lo q’ da a entender el escritor columnista: “….Y, yo, desde mi ventana, limpiando un fusil, me digo:-Qué hago con este fusil?”. Y admito q’ dejé su texto de último xq’ gusto de ocuparme 1º en cosas pragmáticas con sentido de lo concreto. Atenas
  • Caliche(62305)•27 de septiembre de 2026 – 07:45
    Héctor, gracias. Agregue a su lista a otro cartagenero que emplea el humor en su poesía: Rómulo Bustos. ¡Está vivo!
  • gabriel(bnali)•27 de septiembre de 2026 – 07:44
    Maravillosa columna.
  • Danny(51xx5)•27 de septiembre de 2026 – 07:01
    Genial aunque en general no entiendo la poesia o nunca aorendi a leer versos extensos

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