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Desde la Reserva Natural La Piedra del Cóndor, ubicada en el páramo de El Almorzadero en Santander, científicos y conservacionistas reportaron nuevos detalles sobre el avistamiento de un nido activo de cóndor, y en particular de una cría hembra a la que los investigadores llamaron Lulú.
Como contamos en esta nota a principios de año, la historia del estudio de este nido comenzó el 26 de diciembre de 2025, cuando Carlos Grimaldos, zootecnista y líder de monitoreo del cóndor andino para la Fundación Parque Jaime Duque, vio a un macho que se paró en una piedra, y que segundos después entró a una cueva y desapareció de su vista. “Había algo que no cuadraba”, pensó Grimaldos, pues el individuo llegó tarde (sobre las 11 de la mañana) y no volvió a salir. Había dos opciones probables: que estuviera incubando o en periodo de crianza.
En contexto: Investigadores logran ver, como nunca antes en Colombia, a una cría de cóndor
A finales de enero de 2026, los investigadores realizaron un sobrevuelo con un dron que permitió confirmar la presencia del nido. Las imágenes permitieron ver a un polluelo muy pequeño.
Ahora, tras varios meses de observaciones, los científicos reportan que se ha avanzado en el estudio de los comportamientos de los padres, de la crianza y de cómo se turnan para alimentar a Lulú. Hace unos meses, Grimaldos contaba en esta nota que el macho es el que está más pendiente de la cría, que de hecho, a la que no es fácil observarla por la forma del nido. Las veces que lo han visto es cuando llegan los padres a darle comida y sale a “la puerta” del nido. Esas pequeñas observaciones le permitieron ver el avance de la cría y cómo se preparaba para su primer vuelo.
Ahora, los investigadores reportan que se documentó la aparición de las primeras plumas y cómo ejercitó sus alas para realizar su primer vuelo. “También registramos cómo ya empezó a volar junto a sus padres y cómo ya hace parte de la banda de cóndores que se encuentran en esta parte de Colombia. Estamos felices de que ella siga explorando y conociendo su territorio. Invitamos a que sigamos conservando a nuestra insignia, ya que es la que cuida, protege y limpia nuestros páramos”, indicó Grimaldos, en un video divulgado por la Fundación Parque Jaime Duque.
Las poblaciones de cóndor andino han sufrido un alarmante descenso en las últimas décadas a lo largo de su distribución, que abarca a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. La principal amenaza que enfrenta son los conflictos con las comunidades humanas, que erróneamente han creído que los cóndores atacan a su ganado.
Por esto, uno de los ejes en el marco del proyecto de conservación de la especie que lleva a cabo el Parque Jaime Duque se enfoca en el trabajo con los habitantes, en este caso del páramo El Almorzadero. A ellos se les ha explicado que los cóndores no atacan a sus vacas, ovejas o cabras, a menos que sean animales enfermos o estén muy pequeños, pues la función que tiene el cóndor es limpiar los ecosistemas.
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