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Más preguntas para Marco Rubio

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió al vicepresidente electo de Colombia, José Manuel Restrepo, este miércoles.
"Hoy estamos asistiendo a una reedición ampliada al planeta del gran garrote, como lo muestra la Doctrina de Seguridad de Trump": Pascual Amézquita.
Foto: Archivo Particular

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En respuesta al editorial del 15 de septiembre de 2026, titulado "Preguntas sobre la relación con Rubio y EE. UU.".

El desaire —por decir lo menos— enrostrado con la continuación del arancel del 12,5 % y la nueva descertificación, a pesar de ser Colombia, según el secretario Rubio, el mejor aliado de la región, suma más preguntas al Gobierno de Estados Unidos de las que plantea el editorial de El Espectador.

Ante los crecientes líos derivados de la crisis de 2008 y del auge de China, en Washington fue tomando fuerza la política trumpista frente a la globalización, en sus inicios erróneamente interpretada como aislacionista, ahora francamente intervencionista.

Lo que realmente está en juego es la mejor forma como Estados Unidos lucha contra la amenaza de un mundo multipolar o, peor aún, bipolar, que empezó a configurarse con la caída del Muro de Berlín y los hechos concomitantes. La política hasta Obama fue mantener el equilibrio entre las imposiciones ineludibles del mundo globalizado en el ámbito económico, expresadas en el irreversible entrelazamiento planetario debido a las cadenas globales de suministro (CGS), y el debilitamiento de la base industrial estadounidense, que está hundiendo toda la economía. Como se sabe, una de las causas fundamentales de la desindustrialización del país son los bajos salarios de sus competidores asiáticos, así que los esfuerzos de Obama por atraer a las empresas “a casa” no fueron muy fructíferos.

En la esfera política internacional, la globalización de la producción estuvo acompañada por una institucionalidad planetaria que se suponía garantizaría el liderazgo de Washington, así le implicara ceder una parte de su soberanía a esas instituciones. Era el costo para mantener andando las CGS.

Pero el gobierno de Trump 1, recogiendo indicaciones de centros de pensamiento conservadores (Cato y Heritage Foundation), planteó que el costo era muy alto para su país y para sus negocios familiares. Así empezó su ataque contra la institucionalidad transnacional, con el argumento de que había sido creada por envidia al modo de vida americano y que obstaculizaba su libertad máxima: el derecho a hacer negocios, impedido por acuerdos como los climáticos o los de la nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio. ¿Colombia ha sido un obstáculo para sus negocios?

Esa especie de paréntesis que habría significado el gobierno de Biden fue poco efectivo en contener la tendencia, que retomó Trump 2. Pero se enfrenta a su cuadratura del círculo: ¿cómo hacer que el planeta cumpla los deseos de los empresarios norteamericanos si está desmantelando los acuerdos y normas multilaterales?

Aparece de nuevo la ilusión de un país aislacionista, pero realmente Estados Unidos nunca ha sido aislacionista. Los extremos entre los cuales se ha movido han sido si en sus relaciones prima la fuerza de los negocios o la fuerza de las armas. Por circunstancias que se explican por las particularidades de cada momento, usan más una o la otra. Por ejemplo, en los albores del siglo XX primó para Latinoamérica la fuerza del gran garrote de Theodore Roosevelt. En el período de entreguerras, la fuerza del comercio del sobrino, Franklin Delano, a través de tratados comerciales amparados por la política del Buen Vecino.

Pues bien, hoy estamos asistiendo a una reedición ampliada al planeta del gran garrote, como lo muestra la Doctrina de Seguridad de Trump, expuesta sin ambages en Múnich por el vicepresidente Vance el año pasado y por la Casa Blanca a través del bombardeo de lanchas, en anuncio de lo que se viene con el Escudo de las Américas.

¿Por eso, a pesar de toda la pleitesía de De la Espriella con Rubio, la respuesta de Trump fue contundente? ¿No temen una reedición del feroz antiamericanismo de otras épocas?

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Comentarios
  • Héctor(15733)•Hace 1 minuto
    Me gustó este escrito, pensado y argumentado.
  • Chamí(1anyy)•Hace 13 minutos
    Muy buen Antieditorial! Completamente de acuerdo. Si de verdad Rubio sabe tanto sobre Colombia, conoce plenamente sus valores estratégicos y riquezas minerales que interesan a US y que el actual súbdito, a veces cowboy con arma al cinto, le entregará sin que las exijan…

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