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Decenas de miles de estudiantes de bachillerato, acompañados de sus padres, profesores y sindicatos, salieron a las calles este martes para reclamar mejores condiciones en Francia bajo una estricta vigilancia policial. Las autoridades no consiguen calmar unas protestas marcadas por choques violentos.
Desde finales de septiembre, los alumnos bloquearon cientos de liceos, donde estudian jóvenes de entre 15 y 18 años en el último ciclo de la educación secundaria, para denunciar el no reemplazo de profesores ausentes y horarios sobrecargados, así como aulas deterioradas e incapaces de soportar el aumento de las temperaturas.
A la espera de la manifestación en París, donde las autoridades esperan en la tarde hasta 40.000 personas, unas 86.000 ya empezaron a recorrer las calles de Marsella, Lyon y Nantes para pedir más medios para la educación y denunciar la actuación policial de las últimas semanas, según cifras oficiales.
Las clases se suspendieron "total o parcialmente" este martes en casi 900 de los 3.700 institutos en Francia, según el ministerio de Educación.
"Hoy me manifiesto porque tengo miedo por mi futuro y quiero reivindicar mis derechos", explicó a AFP Selma, de 15 años, en Marsella. En Nantes, la pancarta de cabecera de la marcha rezaba: "Escuelas sin dinero, país sin futuro".
"Los jóvenes tienen razón de movilizarse" para exigir "clases menos abarrotadas y condiciones de enseñanza dignas", dijo a AFP Emmanuelle Artiguebieille, una madre que preveía manifestarse en Estrasburgo, en el noreste de Francia.
"Nuestro lugar, como padres, es estar a su lado, para ayudar a rebajar la tensión", aseguró.
En Rennes, un grupo de padres se acostó en el asfalto frente a la policía antidisturbios. Horas antes, en el centro de París, cientos de adolescentes habían levantado barricadas con contenedores de basura y carritos de supermercado frente a la puerta de su liceo, según reportó The Guardian.
Pérdidas de dientes y hasta de una mano
El gobierno se encuentra bajo presión por su respuesta represiva. Desde el inicio del movimiento, que se saldó con 24 centros educativos incendiados o saqueados, el gobierno afirma que 215 estudiantes resultaron heridos, así como 85 miembros del personal docente y 715 policías.
Un joven de 15 años perdió una mano el lunes después que, según una fuente sindical policial, recogiera una granada de dispersión lanzada por agentes antidisturbios en Lens, en el norte de Francia, mientras que otros estudiantes perdieron la visión de un ojo o dientes en las cargas de las fuerzas de seguridad.
La madre del joven que perdió una mano le contó a The Guardian que apenas puede comer con pitillo en el hospital. La policía abrió diez investigaciones internas por presunta brutalidad.
A pesar de esto, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que las intervenciones policiales se llevan a cabo con la "máxima proporcionalidad".
Su par de Educación Nacional, Édouard Geffray, subrayó que la "prioridad absoluta" del gobierno es "proteger" a los alumnos, y lamentó la "tragedia" del joven que perdió la mano.
Varios sindicatos y organizaciones de derechos humanos acusaron a la policía de emplear una fuerza desproporcionada contra las manifestantes, entre ellos Amnistía Internacional que llamó el lunes a "poner fin a la represión policial desproporcionada".
La Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos (CNCDH) expresó su "profunda preocupación" y llamó al gobierno "a la máxima moderación en el uso de la fuerza y en la apertura de procesos judiciales" a estudiantes.
La policía abrió 10 investigaciones internas a agentes por acusaciones de brutalidad, mientras que más de 5.000 personas, el 87% de ellas menores, fueron detenidas, según las autoridades.
Además de buscar soluciones al problema de la falta de profesores y la renovación de edificios, el primer ministro, el centroderechista Sébastien Lecornu, propuso una ley para obligar a pagar las reparaciones a los responsables de daños a la propiedad pública.
Las protestas llegan meses antes de la elección presidencial de 2027, que lidera la ultraderechista Marine Le Pen en los sondos, y cuando el gobierno busca aprobar unos presupuestos con un fuerte ajuste fiscal para reducir los elevados déficit y deuda públicos, en un contexto de preocupación en los mercados.
El gobierno del presidente Emmanuel Macron acusa además al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) de estar detrás de las protestas. Su líder y candidato presidencial, Jean-Luc Mélenchon, expresó su apoyo a los manifestantes, aunque llamó a usar métodos no violentos.
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