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Adiós a Piero

Laura Galindo
Murió Piero: sus canciones más emblemáticas y sus contundentes mensajes
“Piero fue una de esas voces valientes que sostuvo a Argentina cuando la dictadura se empeñaba en tirarla al piso”: Laura Galindo.

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Alguna vez, llegué a pensar que Piero tuvo la culpa de que yo me hiciera pianista. Y digo la culpa porque, aunque no me arrepiento, ya estoy jubilada y sin ganas de volver a ejercer. Uno de los primeros discos que me aprendí de memoria fue La sinfonía inconclusa en La mar. Desde Shorty Malone, hasta el El trencito del oeste, pasando y quedándome horas enteras en el “pulpito a ocho manos que aporreaba un par de pianos”. Eso quería yo: aporrear pianos y ensayar sinfonías.

Conforme crecí, me aprendí el resto de sus canciones: Pedro nadie, Llegando llegaste, Soy pan, soy paz, soy más. Y poco a poco, de tanto repetirlas y cantarlas, las fui entendiendo. Hablaban de lo que no se podía hablar, de ser rebelde, demócrata y creyente del amor. Piero fue una de esas voces valientes que, abrazado a su guitarra, sostuvo a Argentina cuando la dictadura se empeñaba en tirarla al piso.

Hace casi diez años, tuve la dicha de entrevistarlo y preguntarle todo lo que quise. Por ejemplo, por qué había hecho un disco para niños después de escribir Coplas de mi país o Para el pueblo lo que es del pueblo. “Cuando te ponen una pared, solo tenéis dos caminos”, me dijo, “o te morís de tristeza, o cantás hasta que alguien se olvide la puerta abierta”. Para 1973, Piero estaba en las listas negras de la dictadura; sus canciones, prohibidas por los federales que controlaban la radio, y su nombre en los informes de inteligencia. Lo querían callar. O desaparecer. Conoció, entonces, a Alejandro Mayol, un exsacerdote que se sentaba en los pasillos a componer para los niños. A ese “dios que hoy nos hace cosquillas” se unió “Johny Cartucho que casi no cuenta el cuento y con su instrumento pudo escapar”. La sinfonía inconclusa en La mar fue la puerta abierta.

Me contó, también, que estuvo a 10 minutos de que los federales lo montaran en uno de los Ford Falcon que usaban para capturar opositores del régimen. “De esos sin patente, a los que cuando te subían, nadie nunca volvía a saber vos”. Logró escaparse porque antes de que llegaran a su puerta, un amigo le avisó de la redada. Empacó lo que pudo en una maleta y salió huyendo del país. “Por solo diez minutos fui el torero que agita el paño y grita: ¡Olé!”.

Cuando nos estábamos despidiendo, no me aguanté las ganas de contarle mi historia con el piano y el pulpito a ocho manos. “Yo comencé con los teclados clásicos y me la volaron”, dijo riéndose. Cuando Piero tenía trece años, padecía con escalas y ejercicios técnicos, poco o nada le interesaba ser músico. Pero alguien le mostró la guitarra y solo de oído encontró los acordes de Zamba de mi esperanza. Fingió que estaba enfermo, que tenía un surmenage, y logró que lo internaran en la enfermería con una guitarra. Diez días después se sabía 10 canciones. “Era música de contado y me sacudió el alma. ¿Te la sacudió a vos, el piano?”. Sí, siempre, respondí.

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Adiós a Piero. Y gracias eternas.

@LauraGalindoM

Laura Galindo

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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Comentarios
  • Tayrona(31467)•Hace 1 hora
    Gracias Piero por enseñarnos y concientizarnos a tantos. Descansa en Paz. Tu música nunca será olvidada.
  • SÓTERO(26571)•Hace 2 horas
    Paz en la tumba de ese gran maestro.
  • Javier(dizd8)•Hace 3 horas
    En un Ford Falcon deberían empacar, para siempre, a ese energúmeno que infecta estos foros. La envidia no lo deja dormir. Don Fidel, ya es suficiente. Saque a ese engendro, como pedo de bruja, su sola presencia altera el juicio del santo Job. Fuera con ese amargado. Su nombre, antanas o antenas, el crédito de Amagá.
  • Gines de Pasamonte(86371)•Hace 4 horas
    Ya que hablas de óbitos y de pianistas, se nos fue mario fernando prado, quien aporreaba pianos, mediocre periodista de este diario y del diario El País de mi ciudad. En mis jaculatorias le pido al Señor que reciba a prado con la misma alegría con la que se lo enviamos. ¡Plop! Piero NUNCA fue de mis afectos, aunque reconozco que dejó huella en nuestro país, más me duele la muerte de uno grande: el tenor VICTOR HUGO AYALA. ¡Paz en la tumba de los tres!
  • Atenas(06773)•Hace 5 horas
    ¡¡Ah, muy tenaz es q’ tan temprano comience a trabajar la tijera de la censura de este medio cuando con argumentos se deja en la calle a una sicaria opinadora como esta lacaya petrista!! Atenas
  • Ernesto Pavel(38649)•Hace 5 horas
    Excelente. Adelante con la cultura, así les duela a los de pensamiento estrecho.
  • Tulio Claudio(70717)•Hace 5 horas
    Piero y Victor Hugo Ayala, dos escenarios, dos historias, dos gigantes… me lo creo, me parece, "Hablemos de los dos", y de "Los americanos"
  • Dunkel Damn(84992)•Hace 7 horas
    Gracias ornsu homenaje, Laura. También empecé a tocar en guitarra sus canciones y aún las recuerdo eventualmente.
  • DONALDO(67774)•Hace 7 horas
    ¡Qué buen homenaje, Laura! Tu alma y corazón se reflejan en esta oración profana.
  • gloria ines(68162)•Hace 7 horas
    Es un gusto leerla siempre, refresca su voz limpia y fresca,
  • Atenas(06773)•Hace 7 horas
    Y tambien adiós a vos rastrera opinadora carente de la dignidad q’ es regla general del grueso de las mujeres q’ se hacen valer por sí mismas, por lo q’ son, representan, y q’ no admiten rebajarse a besar las suelas del jefecito, matón de mujeres, misógino y corrupto a morir según las pesquisas q’ se les están haciendo y quien disponía a su antojo de los recursos y contratos- hechos a la medida de sus compinches- de RTVC, con tu silencio cómplice a objeto de mantener ese simple empleito. Atenas
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