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Los museos conservan la memoria tangible de un pueblo, y esta debe ser lo más completa posible, evocando no sólo lo bueno sino también lo malo. Así, exponer el objeto que perteneció a un guerrillero no es glorificarlo: es decir que en Colombia existió guerrilla y que su presencia se debe recordar, por muchas razones.
Por eso tantos museos del mundo exhiben piezas que aluden a los episodios más cruentos del país. El revólver de John Dillinger, la camisa de Al Capone, los zapatos de un dictador. ¿Exponer esos objetos es decir que es bueno que haya dictadores o criminales? ¿Es una apología del delito? ¿O es decir que esa gente hace parte del pasado, y el deber de una entidad cultural es exhibirlos para mantener fresca en la memoria esa realidad, y que no le hace bien a nadie olvidarla o hacer de cuenta que no existió?
En el museo del Palacio Ducal de Venecia hay salas llenas de armas de guerra de siglos anteriores, incluyendo sables, arcabuces, espadas, dagas, armaduras e instrumentos de tortura. Igual sucede en el Louvre de París, el Metropolitan de Nueva York y el British Museum de Londres. Exhibir un potro de tortura no sugiere que es bueno torturar. Sugiere que nuestro pasado estuvo plagado de horrores, y que es nuestro deber, como ciudadanos, nunca olvidar la mayor lección de la historia: que nadie está exento de la barbarie. La civilización tarda siglos en construirse, pero ésta es frágil y se puede deshacer en segundos. Así ocurrió en Alemania, que pasó de ser quizá el mayor centro cultural de Europa a ser la cuna del nazismo, y en pocos años.
También es cierto que en el Museo Nacional algunos intentaron convertir muestras en propaganda política. Ahí es cuando hace falta una curaduría profesional, para que las obras expuestas cumplan un papel pedagógico e instructivo. Pero ese criterio debe ser cultural, hecho por expertos del museo y no por burócratas del gobierno. Los curadores deben mostrar artículos del pasado de manera balanceada para ofrecer lecciones y enseñanzas. No para lavarle la cara a nadie. Pero de ahí a retirar objetos que representan la lucha por la igualdad sexual, el Acuerdo de Paz o la Constitución del 91 y tanto más, hay un abismo.
La decisión de emprender una campaña contra los museos no es nueva. Cada líder populista de derecha está atacando los pilares del wokismo, como lo han hecho Trump, Bukele y Milei. Esto es lo que Abelardo llama “la contrarrevolución cultural”. Sin embargo, cuando un gobierno les teme a las expresiones culturales al punto de censurarlas, eso no habla mal de ellas sino del gobierno. Es una torpeza del Ejecutivo forzar el retiro de las piezas del Museo Nacional que no le gustan por razones ideológicas. El resultado es que la ausencia de las piezas es una presencia más notoria ahora que cuando estaban expuestas.
Lo cierto es que esta película ya la hemos visto. Muchas, muchas veces. Comienzan con poco, aparentemente poco. Un afiche, una prenda, una foto. Pero no terminan ahí. Luego vienen por cuadros, libros, canciones y películas. La cultura que defienden es una sola. Las demás no son válidas. Son, inclusive, peligrosas. La purga es por nuestro bien, por conservar nuestra pureza cultural. Gracias, muy amables. Lástima que no paran ahí: nunca paran ahí. Luego vienen por quien piensa distinto, y ahí cabemos todos.
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Maria Clemencia(10942)•Hace 19 minutosTotalmente de acuerdo. El espectaculo de ADLE y su comparsa, es un anti-gobierno de una nación., pero se les olvida, "no gana el que más corra, gana el que lo sepa hacer"
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Falcon(13720)•Hace 20 minutosPonerle cuidado al Museo del Oro.
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DONALDO(67774)•Hace 45 minutosJuan, hacerle entender eso al diestro analfabetismo, es como echarle margaritas a un chancho.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 1 hora2) Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío, Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.” ¿Tenemos lo que nos merecemos? ¡Muy probable! Tenemos un neo-falangista, neo-nazi quien se pasea muy orondo pistola al cinto, entre bolsas de cadáveres, su pequeño cuerpo nos recuerda a Joseph Goebbels, este último un poco más alto. Sus gestos de chafarote anacrónico y su: ¡Firmes por la plata!, lo pintan de cuerpo entero.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 1 hora1) Hay un poema atribuido a Bertold Brecht. El pastor Martin Niemöller fue el verdadero autor resaltando la apatía del pueblo alemán ante la crueldad nazi: “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
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Olegario(51538)•Hace 1 horaCierto. También debería hacer parte de nuestra memoria histórica la toalla que siempre llevaba consigo el criminal Tirofijo.
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DONALDO(67774)•Hace 41 minutosFíjate que sí, apreciado Olegario. Es lo que ha producido nuestra dolorida patria. Tirofijo era un humilde vendedor de queso, hasta que la Violencia lo obligó a jugar a los tiros.
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ELIZABETH(23598)•Hace 4 horasY hasta ahora toma conciencia don Juan Carlos del peligro que significa este gobierno para los colombianos. “Luego vienen por quien piensa distinto, y ahí cabemos todos.”, ese ha sido el único objetivo de ADLE desde que estaba en campaña y se le dejo posesionarse el 7 de agosto. Una toma de conciencia tarde, demasiado tarde.
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ELIZABETH(23598)•Hace 12 minutosGracias leunamuno
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leunamuno(9808)•Hace 2 horasGusto volverla a leer, ELIZABETH.
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