
Ya con la victoria electoral para Luiz Inácio Lula da Silva, queda la oportunidad de comenzar a pensar en lo que vendrá de aquí en adelante. En especial si se considera en el panorama el hecho de que Flávio Bolsonaro no reconoció el resultado y eso deja un halo de duda sobre la tranquilidad que pueda existir mientras ocurre la transición entre gobiernos del mandatario de 80 años.
Y es que los antecedentes no son menores. Hace cuatro años Jair Bolsonaro, padre de Flávio, hizo lo propio y eso terminó con los desmanes de enero de 2023 en el contexto de la posesión de Lula, en un intento de los seguidores bolsonaristas de tomarse el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Palacio de Planalto en Brasilia.
Por esta razón es que Bolsonaro fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación y liderazgo en la conspiración golpista, convirtiéndose en el primer expresidente del país sentenciado por estos cargos. A la postre, por eso mismo es que Flávio terminó siendo el candidato este año.
Sin embargo, las resistencias de los Bolsonaro han sido completamente diferentes. Jair logró mantener su reclamo hasta enero y la movilización social que impulsó fue considerable. Flávio, en este caso, protestó ante la medida de alargar dos horas más la jornada de votación después de que su campaña había apoyado la medida durante el día alegando el trasfondo del juez del Supremo Cristiano Zanin, quien fue abogado de Lula, aunque fue sorteado al azar para hacer parte del tribunal. “Nunca voy a saber si en un estado sin urnas reabiertas puede recibir votos”, dice Bolsonaro. Avisó que no reconoce los resultados y pedirá la anulación de las elecciones.
Hasta ahora se ve solo en su reclamo, pues por lo menos sus vecinos regionales, gran parte de ellos aliados ideológicos, reconocieron o incluso felicitaron a Lula: Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile), Abelardo de la Espriella (Colombia), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Keiko Fujimori (Perú), Yamandú Orsi (Uruguay) y Delcy Rodríguez (Venezuela). Todavía Javier Milei no lo ha hecho, y vale la pena resaltar que De la Espriella no lo felicitó, pero sí reconoció su victoria. Donald Trump dijo que le pareció “otra elección amañada”, pero no negó el resultado.
Con todo, las preguntas sobre la gobernabilidad y lo que viene van por otro lado y es un área en el que Lula ya está curtido después de tres gobiernos a su espalda: negociar y lograr acuerdos. Lula tiene experiencia negociando coaliciones en un sistema partidista fragmentado, pero el ambiente de polarización podría dificultar los acuerdos. Y es que de más de 128 millones de personas que votaron el domingo, la diferencia entre ambos candidatos fue de 4.430.191 votos, casi 3,6 puntos porcentuales solamente. Tobías Belgrano, consultor político y analista internacional argentino, no duda al resaltar que precisamente la experiencia de Lula es una ventaja, lo describe como un político lo suficientemente hábil para enfrentar la división de las cámaras.
“Lula es muy hábil, ha sido presidente de Brasil tres veces, alguien muy capaz. Se notó en los debates su capacidad política y de salir airoso. Muchos hicieron un paralelismo con Joe Biden, que a pesar de ser un político experimentado, en el debate (contra Trump en 2024) fue triste de ver”, explica. Sin embargo, no deja de ser un trabajo complejo el que tiene por delante. “Es un gran armador político y es muy capaz de armar coaliciones en un país como Brasil, donde hay tantos partidos políticos y donde los actores políticos cambian mucho de partido todo el tiempo muy rápido. Esa situación para Lula sería más complicada y creo que encontrará más trabas allí”, complementa.
Es un Congreso de mayorías bolsonaristas y con prioridades en la sociedad brasileña que requieren una atención urgente como la economía y seguridad. Ya de por sí el real brasileño fue la moneda que más cayó en el mundo un día después del resultado. Frente a esto, justamente Belgrano advierte del riesgo de una devaluación profunda. “Hay una situación muy grave de endeudamiento de las familias. Brasil podría enfrentar una potencial devaluación después de las elecciones. También hay un déficit fiscal que el Gobierno prometió convertir en superávit el año que viene: pasar del déficit actual del 0,5 % a un superávit del 0,5 % o del 0,9 %, si no me equivoco. Para lograrlo, tendrá que aplicar ajustes al gasto público. Con las acusaciones de fraude, esos recortes podrían generar un gran descontento social”, advierte.
El panorama está dispuesto y, hasta ahora, el resultado se mantiene. Lula tendrá que demostrar que así como mostró la capacidad de revertir las elecciones, tiene la capacidad de gobernar en medio de todo este panorama sin desembocar en una crisis social.
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Fernando(6ytmj)•Hace 9 horasHaber sacado de la pobreza decenas de millones de personas es ya de por si un logro muy importante de Lula. Ya pasó el riesgo mayor que era un posible triunfo de la ultra derecha Bolsonarista, dispuesta como Milei y abelardo a entregar los recursos a grandes corporaciones y a destrozar el estado para poder manejarlo mejor. Era la entronización del poder corrupto a gran escala. El susto ya pasó por fortuna.
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Eduardo(34409)•Hace 13 horasDurante los años de gobierno en los cuales Lula Dasilva ha estado al frente de su nación , ha conseguido hacer buenos gobiernos y los opositores lo han apoyado, así que Brazil seguirá siendo la potencia que ha sido por muchos años. Gracias LUIS IGNACIO LULA DASILVA América Latina, el Caribe y buena parte del planeta, respiramos profunda y tranquilamente, lo dijo bien: BRAZIL NO ES EL PATIO TRASERO DE NADIE. BIEN DICHO.