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Bogotá abre licitación de la PTAR Canoas: paso clave para descontaminar el río Bogotá

Finalmente se anunció el inicio del proceso para contratar la construcción de la planta de tratamiento más grande del país y una de las más grandes de Latinoamérica. La obra busca reducir los vertimientos de aguas residuales que todavía llegan sin tratamiento al río Bogotá.

Redacción Bogotá
Obras de adecuación de esta estación cuya finalidad es la de bombear el 70% de las aguas negras de Bogotá y transportarla a la PTAR Canoas.
La planta elevadora es un de los componentes clave de todo el sistema de saneamiento básico de la Ptar Canoas. Sin embargo, sin la planta de tratamiento, no cumple su función.
Foto: Óscar Pérez

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Después de décadas de anuncios, retrasos y dificultades para asegurar su financiación, Bogotá dio este martes 27 de octubre un paso clave para la recuperación del río Bogotá. El alcalde Carlos Fernando Galán anunció la apertura de la licitación para construir la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Canoas, una obra que busca resolver una de las mayores deudas ambientales de la capital: el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento al afluente.

El proyecto, que estará ubicado en Soacha, será la planta de tratamiento de aguas residuales más grande de Colombia. Una vez entre en funcionamiento, recibirá cerca del 70 % de las aguas residuales generadas en Bogotá y la totalidad de las provenientes del casco urbano de Soacha. Junto con la PTAR Salitre, permitirá tratar aproximadamente el 95 % de las aguas residuales de ambos territorios.

El anuncio marca el comienzo de una nueva etapa para una infraestructura que lleva más de dos décadas en los planes de saneamiento de la región, pero cuya ejecución ha enfrentado obstáculos financieros, técnicos y administrativos. “Hoy damos un gran paso para saldar una deuda histórica con el medio ambiente y avanzar en la recuperación del río Bogotá”, afirmó Galán al anunciar la apertura del proceso.

Durante su intervención, el mandatario explicó que la importancia de Canoas está en completar el sistema de saneamiento que Bogotá comenzó a desarrollar con la PTAR Salitre. Actualmente, esa planta trata alrededor del 30 % de las aguas residuales de la capital. Sin embargo, las descargas provenientes de buena parte del centro y sur de la ciudad, así como del casco urbano de Soacha, continúan llegando al río Bogotá sin pasar por un proceso de depuración. “Toda el agua residual de la calle 26 hacia el sur y del casco urbano de Soacha hoy llega al río Bogotá sin tratamiento. Así llega hoy al río Bogotá”, señaló el alcalde.

Para Galán, la construcción de Canoas permitirá cerrar esa brecha y completar el esquema de tratamiento previsto para la capital y el municipio vecino. El mandatario también destacó que el proyecto es resultado de la articulación entre el Acueducto de Bogotá, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Gobernación, el Distrito, el Gobierno Nacional y la banca multilateral. La coordinación entre estas entidades ha sido uno de los principales desafíos de la iniciativa, debido tanto a la magnitud de los recursos necesarios como a las responsabilidades compartidas en la recuperación del río.

Acueducto
Así luciría la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales PTAR Canoas, que tendrá una capacidad de tratamiento de 16 metros cúbicos por segundo, lo que equivale a una piscina olímpica cada dos segundos.
Foto: Acueducto

¿Qué cambiará con la PTAR Canoas?

La planta está diseñada para tratar un caudal promedio de 16 metros cúbicos por segundo, equivalente a cerca de 498 millones de metros cúbicos de aguas residuales al año. Su infraestructura recibirá las descargas de las cuencas del Fucha, Tunjuelo y El Tintal, además de las aguas residuales del casco urbano de Soacha. Con ello, se espera reducir significativamente la carga contaminante que llega al río Bogotá, especialmente en los tramos que reciben las descargas domésticas de millones de habitantes. La obra beneficiará directamente a más de 7,3 millones de personas y tendrá efectos ambientales que se extenderán hacia la cuenca media y baja del afluente.

Su impacto, además, no se limitará a Bogotá y Cundinamarca. La reducción de los vertimientos también contribuirá a la recuperación de ecosistemas conectados con el río Magdalena, al que desembocan las aguas del río Bogotá. No obstante, la apertura de la licitación no significa que la descontaminación sea inmediata. La recuperación dependerá de la construcción, puesta en funcionamiento y operación sostenida de la infraestructura, así como de otras medidas de saneamiento y control de vertimientos en la cuenca.

Una obra que ha esperado más de 20 años

Como lo ha documentado El Espectador, la PTAR Canoas ha atravesado un largo camino de dificultades financieras y administrativas que han aplazado su construcción. Uno de los principales obstáculos estuvo relacionado con la obtención de recursos para financiar la obra. Tras varias negociaciones, el Acueducto redujo de USD 600 millones a USD 100 millones el monto del crédito para el que buscaba una garantía de la Nación. Finalmente, el Ministerio de Hacienda emitió un concepto favorable para gestionar ese empréstito con el Banco Mundial, una decisión que permitió avanzar en la estructuración financiera del proyecto.

En su momento, la gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), Natasha Avendaño, explicó a este diario que la garantía soberana mejoraba las condiciones del crédito al que podía acceder la empresa. El proyecto también responde a una obligación judicial. En 2014, el Consejo de Estado profirió una sentencia que ordenó la recuperación integral del río Bogotá y distribuyó responsabilidades entre entidades nacionales, departamentales y municipales. Desde entonces, Canoas se consolidó como una de las obras fundamentales para cumplir ese propósito.

¿Cuánto costará y cuándo estaría lista?

De acuerdo con la estructuración financiera divulgada previamente por el Acueducto y reportada por este diario, la construcción de la PTAR Canoas tiene un costo estimado de $6 billones. Los aportes están distribuidos entre la CAR, con el 46,59 %; el Distrito, con el 31,99 %; la EAAB, con el 19,67 %; y la Gobernación de Cundinamarca, con el 1,75 %. A esto se suma la aprobación, en septiembre de 2026, de vigencias futuras por $22 billones para respaldar compromisos relacionados con la construcción y operación del proyecto hasta 2050. Esta cifra corresponde a un horizonte presupuestal más amplio y no debe confundirse con el costo estimado de construcción.

En cuanto a los tiempos, el cronograma contemplaba una etapa de preparación previa a las obras y cerca de cinco años de construcción, con la expectativa de que la planta entrara en operación en 2032. Sin embargo, esa fecha dependerá del desarrollo de la licitación, la adjudicación del contrato y el cumplimiento de los plazos de ejecución. Con la apertura del proceso anunciada por Galán, el siguiente paso será seleccionar a la empresa o consorcio encargado de construir y operar la infraestructura.

El río Bogotá sigue recibiendo una carga contaminante creciente

La urgencia de avanzar con Canoas también se refleja en los indicadores ambientales del río. Como lo reportó recientemente El Espectador, un balance de la Secretaría Distrital de Ambiente reveló que entre 2021 y 2025 la carga anual de Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO5), indicador utilizado para medir la contaminación orgánica, pasó de 70.259 a 100.285 toneladas, un incremento cercano al 43 %.

El aumento evidencia que el afluente continúa recibiendo grandes cantidades de materia orgánica, cuya descomposición consume el oxígeno necesario para la vida acuática. Otros indicadores muestran comportamientos distintos. Los sólidos suspendidos totales disminuyeron de 119.098 toneladas en 2021 a 104.656 en 2025, aunque con variaciones durante ese periodo.

El informe también señala que parte de la industria ha reducido sus cargas contaminantes, pero estos avances todavía no compensan el volumen de aguas residuales domésticas que llega al sistema hídrico. En otras palabras, la recuperación del río sigue condicionada por una infraestructura de saneamiento que aún no está completa.

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El reto no termina con la construcción de Canoas

La puesta en marcha de la planta será determinante para Bogotá y Soacha, pero no resolverá por sí sola los problemas de tratamiento de aguas residuales en todo Cundinamarca. En septiembre, este diario informó sobre una alerta de la Contraloría departamental que identificó 27 plantas de tratamiento con capacidad insuficiente, entre las 61 reportadas por las entidades vigiladas.

La cifra equivale al 44,3 % de las instalaciones incluidas en el balance. El organismo aclaró que esto no significa necesariamente que las plantas estén fuera de funcionamiento, sino que su infraestructura podría no ser suficiente para atender la demanda actual. La advertencia abarca diferentes cuencas del departamento y evidencia que la recuperación ambiental depende tanto de grandes proyectos como Canoas como del funcionamiento adecuado de los sistemas de tratamiento municipales.

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A ello se suman las obligaciones pendientes de distintas entidades frente a la sentencia de descontaminación del río Bogotá, entre ellas la reducción de vertimientos y la ejecución de proyectos de saneamiento. Por ahora, la apertura de la licitación constituye un avance en una obra que Bogotá lleva décadas esperando. El desafío será convertir el anuncio en un contrato adjudicado, una planta construida y, finalmente, una reducción efectiva de la contaminación que llega al río.

La siguiente etapa estará en manos del Acueducto y de las entidades que participan en el proyecto, que deberán garantizar el desarrollo del proceso contractual y el cumplimiento de los tiempos previstos para su entrada en operación.

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Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador/.

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Comentarios
  • UJUD(9371)•27 de octubre de 2026 – 14:32
    Amanecerá y veremos…
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