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Al cumplirse la primera semana de la 17ª Conferencia de las Partes (COP17) en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas en Erevan, Armenia, este lunes 26 de octubre, Hambardzum Matevosyan, presidente de la COP17 y ministro de Medio Ambiente de Armenia, hizo un balance de lo que fueron estos primeros días.
“La primera semana ha demostrado lo que puede lograr la cooperación multilateral”, dijo al iniciar su intervención. “Las partes han adoptado decisiones importantes sobre bioseguridad, especies exóticas invasoras, género, educación e intercambio de información,” continuó.
Luego, anunció los diversos compromisos financieros que adquirieron gobiernos, organizaciones filantrópicas e inversionistas, facilitados por la COP17, logrando una movilización total de más de USD 1.800 millones (dólares) “en apoyo a una acción decidida en favor de la biodiversidad”.
En esta línea, informó del compromiso de USD 500 millones destinados a la recuperación de especies y del objetivo de 300 millones de dólares anunciado por el Value Nature Fund. El 40% de esta movilización de recursos incluye financiación a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).
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También comunicó que en las últimas horas, el gobierno neerlandés había anunciado el compromiso de destinar hasta 500 millones de dólares a lo largo de la próxima década para apoyar el Tropical Forest Forever Facility (TFFF) –un fondo público-privado que fue lanzado formalmente por el gobierno brasileño en la COP30, en Belém, con el respaldo político de 66 países y la Unión Europea, incluidos cerca de 30 países con bosques tropicales de Latinoamérica, África y el sudeste asiático, que en conjunto, albergan alrededor del 90% de los bosques tropicales del mundo.
Finalmente, expresó que en el marco del GEF estaban consiguiendo 1,4 millones de dólares para la conservación y restauración del lago Sevan, el mayor cuerpo de agua de Armenia.
“Esta es nuestra forma de demostrar que debemos transformar los compromisos en recursos, acciones prácticas y resultados medibles en favor de la naturaleza”, dijo el ministro de Medio Ambiente.
Aunque hablar de financiamiento no es un tema nuevo, sí lo es la participación de ministros y viceministros de finanzas en las discusiones sobre la protección a la biodiversidad.
En la COP16 que tuvo lugar en Cali en octubre de 2024 se estuvo debatiendo el tema de los recursos financieros en las negociaciones sin llegar a ningún acuerdo, razón por la cual los negociadores acordaron reunirse en Roma, en febrero de 2025.
Allí, las partes acordaron una hoja de ruta para mover recursos y alcanzar el objetivo de conseguir al menos 200.000 millones de dólares anuales para 2030. Y por primera vez, se estableció el compromiso de generar un diálogo internacional entre ministros de Medio Ambiente y de Finanzas “con el fin de acelerar la movilización de recursos financieros destinados a la conservación, restauración y gestión sostenible de la biodiversidad”, según informó la iniciativa global Campaign for Nature.
Sobre los desafíos que están por delante, Matevosyan hizo un llamado a forjar un liderazgo político más sólido que respalde la implementación.
“La biodiversidad no puede seguir siendo responsabilidad exclusiva de los ministerios de medio ambiente” y dijo que debe integrarse en las decisiones que configuran las economías de los países y los presupuestos nacionales.
La participación de 140 ministros y viceministros de Finanzas y de Medio Ambiente esta semana representa un paso clave en esa dirección.
“La naturaleza no es un lujo que protegemos cuando las economías pueden permitírselo. La naturaleza es lo que hace posibles las economías. La llegada de ministros de finanzas a la COP17 envía una señal importante”, afirmó Inger Andersen, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). “La pérdida de biodiversidad no es simplemente un problema medioambiental. Es un problema económico, y las soluciones deben llegar al núcleo de la toma de decisiones económicas”.
El ministro Matevosyan instó a transformar la ambición global en cooperación práctica y demostrar que el compromiso político puede traducirse en acciones.
“Esta semana, el presidente de Armenia presentará cuatro iniciativas emblemáticas destinadas a abordar deficiencias críticas en la implementación: la protección de los ecosistemas de montaña y de agua dulce, el fomento de una conservación eficaz basada en áreas específicas, el fortalecimiento del seguimiento de la biodiversidad mediante el uso de tecnología, y la reforma de los incentivos perjudiciales, junto con la ampliación de los incentivos positivos,” anunció el ministro.
Asimismo, notificó el lanzamiento de la iniciativa “Amigos de la Meta 18”, enfocada en reducir los incentivos perjudiciales para la biodiversidad, con el objetivo de “establecer alianzas y mecanismos que generen resultados duraderos más allá de la COP17”.
Por último, se refirió a la propuesta “Vía de Ereván” que tiene como propósito vincular la evaluación del progreso con soluciones prácticas y una implementación acelerada del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (KMGBF, por sus siglas en inglés).
“La primera semana ha mostrado que la cooperación puede generar avances. La segunda semana debe demostrar que el compromiso político puede traducirse en acciones”, concluyó Matevosyan.
Al respecto, Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, señaló tres prioridades para transformar los compromisos en resultados: rendición de cuentas, alineación y aceleración, que se traducen en identificar deficiencias y orientar una acción más contundente, garantizar que los presupuestos públicos, la inversión privada, las políticas económicas y los incentivos financieros respalden —en lugar de socavar— los objetivos globales en materia de biodiversidad, y avanzar con mayor rapidez en la implementación de las 23 metas del Marco para el año 2030.
La COP17 ocurre en una etapa crucial de la implementación del KMGBF. Desde la adopción de este Marco en 2022, los países evalúan, por primera vez de manera conjunta, el progreso hacia sus 23 metas globales de biodiversidad para 2030, buscando moverse de los compromisos hacia resultados tangibles, así como valorar qué acciones acordadas se han implementado efectivamente.
*Periodista independiente
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