4 Sep 2013 - 10:00 p. m.

A bordo de un taxi ecológico

Veinticinco años después de conducir carros movidos por combustibles fósiles, este bogotano será uno de los primeros taxistas colombianos en hacer el tránsito a los vehículos eléctricos.

Redacción Vivir

Sentado detrás de la cabrilla del taxi, Euclides Cruz ha visto durante los últimos 25 años cómo crece Bogotá, reemplaza árboles por avenidas y se atiborra de carros. Trabaja de noche porque se cansó del tráfico, la intolerancia y la contaminación. “Sumercé se asfixia en un trancón de esos, hay días en que el humo ahoga”, dice el bogotano que mañana sacará a rodar uno de los primeros 18 taxis eléctricos de la capital.

“Vendí este carro y otro que tenía en sociedad para completar la plata de la cuota inicial del ‘ecológico’, que vale casi $90 millones. No le temo a este proyecto, sé que todo va a salir bien, que Bogotá y sus taxistas vamos a llamar la atención del mundo”, asegura Euclides mientras su mirada, la sonrisa y el movimiento de las manos sólo hablan de esperanza y optimismo.

El día en que se dedicó al transporte (cuando los taxis no eran amarillos sino negros), el joven de 26 años se inauguró a bordo de un Fiat Polski que más tarde reemplazó por un Chevette. “Qué buen carro era ese”, recuerda con nostalgia el conductor que en 2002 terminó en un accidente de tránsito en el que su vehículo quedó reducido a nada. “No fue culpa mía”, aclara, “he sido víctima de los descuidos de otros”. Euclides se recuperó, a los meses se compró un Daewoo Racer y con los años el Hyundai Atos desde el que ahora habla. El mismo que conducirá esta noche por última vez.

Hace seis meses, cuando se encontró el taxi eléctrico exhibido cerca de la Av. NQS en Bogotá, y lo vio amplio y elegante, supo que sería suyo. “Es que yo tengo el perfil porque a mí me gusta cuidar mis cosas, estar a la vanguardia, aprender de lo último y conversar con la gente. A los pasajeros les preocupa el tema ambiental, yo lo noto. Y a los que les cuento que me metí en el negocio de los ecológicos se sienten orgullosos, me hacen sentir importante. Es que uno no puede venir a este mundo y pasar de agache; algo hay que hacer para aportar”.

Aunque a simple vista el carro eléctrico cuesta mucho más que un taxi que se mueve con gasolina, Euclides se sentó a echar números y concluyó que lo que ahorrará en filtros de aire, cambios de aceite, sincronizaciones y otros gastos de mantenimiento, compensará en un par de años la inversión inicial.

“Si este Atos de 1.000 c.c. funcionara con gasolina, tendría que tanquearlo con $50.000 pesos diarios para recorrer 300 kilómetros. Pero funciona a gas, así que el mismo recorrido lo hago por $30.000. Usted dirá que la diferencia con el eléctrico no es mucha, teniendo en cuenta que esos carros, completamente cargados, recorrerán los mismos 300 kilómetros por $31.500 pesos, pero es que esos vehículos son de alta gama, pesan el doble que un Atos, son grandes, cómodos, y su potencia es equivalente a la de una camioneta 4.000 c.c.”, explica el conductor.

Las operaciones matemáticas le dieron la razón a Wang Chanfu, presidente de BYD, la fábrica que produjo los taxis y los envió desde China. Él asegura que con la reducción todos los gastos de operación (incluyendo gasolina, cambio de aceite y repuestos) pasaría de $18’000.000 anuales a $6’000.000.

“Los vehículos eléctricos, a diferencia de los vehículos convencionales que operan con diésel y gasolina, no generan contaminación atmosférica ni auditiva y su eficiencia energética es superior. La ventaja adicional con respecto a otros países es que estos vehículos se abastecen de una energía que, en el caso de Colombia, es limpia pues no proviene de combustibles fósiles sino del agua”, resaltó la viceministra de Ambiente, Adriana Soto.

Incluso, para el director del programa de movilidad eléctrica de Codensa, Andrés Harker, la alta capacidad de generación de energía hidroeléctrica que tiene Colombia podría garantizar plenamente la llegada de muchísimos vehículos de este tipo, teniendo en cuenta que el 80% de la energía eléctrica que se utiliza en el país se extrae de represas.

“Gracias a sus recursos hidrográficos, este país es una de las pocas naciones que tienen la capacidad de generar tanta energía proveniente del agua. Mientras Colombia tan sólo ha explotado el 15% de su potencial hidroeléctrico, vemos cómo el sector del transporte consume el 40% de la energía del país y se mueve sólo con combustible que proviene de fuentes fósiles. ¿Imagina que en lugar de esto una gran cantidad de carros funcionaran con energía que proviene del agua, que trae muy bajas emisiones para el medio ambiente y además es mucho más económica?”, pregunta Harker.

La energía que moverá el nuevo taxi de Euclides Cruz viaja por la red eléctrica del país desde más de 30 grandes embalses, hasta llegar a los dos primeros puntos de recarga (“electrolineras”) instalados y administrados por Codensa en el Parque Tercer Milenio y la calle 26 con 78 (ver gráfico). Cargar el 100% de cada batería tomará dos horas, que en su caso Euclides separará en la madrugada, mientras se toma un descanso. “En principio voy a seguir trabajando en las noches, porque es en ese turno en el que tengo a mis contactos y compañeros. Luego me mudaré al día. Sé que este nuevo carro va a atraer turistas y, como estudié inglés en el Meyer, voy a poder practicar y atender mejor a mis pasajeros”.

Aunque para muchos la idea de que en Colombia se masifiquen los carros eléctricos sigue siendo utopía, la Alcaldía de Bogotá ha querido convertir a la capital en pionera en la implementación de esta tecnología.

Luego de inscribir a Bogotá en el grupo C40, la red de capitales comprometidas con la implementación de medidas para afrontar el cambio climático (liderada por el expresidente estadounidense Bill Clinton), donde está junto a ciudades como Buenos Aires, Chicago, Copenhague, Delhi, Hong Kong y São Paulo, el alcalde, Gustavo Petro, firmó en 2011 el decreto 677 con el que promovió la llegada de estos cincuenta vehículos de servicio público para Bogotá y además se comprometió a estudiar la posibilidad de instalar buses eléctricos de transporte público.

“No podemos condenar a nuestros niños y niñas a vivir en una ciudad que por décadas ha sido contaminada por tecnologías obsoletas”, ha dicho el alcalde de Bogotá.

Pero la llegada de autos eléctricos a Colombia no sólo se limita al sector del transporte público. Empresas Públicas de Medellín (EPM) importó a finales de 2012 diez automóviles eléctricos para movilizar a funcionarios de la compañía y promover en la capital antioqueña el uso de energías más limpias para el transporte.

“Nos interesa que la gente se acerque a los vehículos para resolver dudas y hablarles de las ventajas económicas y ambientales. Que podamos, por ejemplo, desmitificar la idea de que estos vehículos no son tan potentes como los que utilizan gasolina. Desde EPM también estamos trabajando en la futura implementación de taxis eléctricos para Medellín”, cuenta el subdirector de investigación y desarrollo de energía, Jorge Ignacio Vélez.

Euclides no oculta la felicidad de ser parte del primer grupo de taxistas colombianos que harán el tránsito del combustible fósil a la energía eléctrica. Confía en que las empresas, la Alcaldía y el gremio de transportadores le va a quedar bien al país, “finalmente, este oficio es mi vida, el taxi me ha dado todo lo que tengo: la universidad de mi hija, mi casa, mi comida, todo se lo debo al transporte” concluye.

Comparte:
X