11 Aug 2015 - 9:18 p. m.

'A once millones de colombianos podría faltarles agua'

Ómar Franco advierte que el país desaprovecha sus recurso hídrico al no saber administrarlo, anuncia que 200 toneladas de mercurio terminan en los ríos cada año y toca otros puntos claves de la investigación.

Redacción Vivir

En el imaginario colectivo colombiano, cuando las palabras “Colombia” y “agua” se unen en unen en una conversación, inmediatamente aparecen dos palabras como complemento: “potencia mundial” y aunque es cierto que nuestro país tiene un rendimiento hídrico promedio que equivale a seis veces la media del mundo y a tres veces la de Latinoamérica, la verdad es que Colombia nunca ha realizado una gestión inteligente de este recurso.

Esa falta de acciones dirigidas a administrar de manera eficiente las cuencas explica por qué en esta nación-potencia-hídrica más de la mitad de la gente no toma agua potable, al menos tres millones de campesinos viven sin acueducto y tan solo el 15,1% de ellos ingiere agua en buen estado.

En Colombia, 11 millones y medio de habitantes (de los 45 millones que tiene el país) viven con el riesgo de sufrir desabastecimiento de agua en épocas secas, especialmente en municipios como Chiquinquirá, Paipa, Floresta, Soracá, Manzanares, Yopal, Neiva, Maicao, Santa Marta, Buga y Palmira.

Por eso, aterrizar la idea de que Colombia es potencia hídrica es también saber que el 70% de la población vive sobre la cuenca de los ríos Magdalena y Cauca. Afluentes que solo representan el 13,5 % de toda la reserva de agua del país. Ríos sobre los que existe muchísima presión, más que la pueden soportar.

El resto del “potencial hídrico” se encuentra principalmente en zonas apartadas, el 37% en la Amazonia, el 26,3% en la Orinoquia, el 14,1% en el Pacífico y el 9,1 en la región Caribe. Aguas sobre las que se toman pocas decisiones de aprovechamiento sostenible.

“No basta con seguir alimentando en nuestros hijos el imaginario de que somos una potencia hídrica mundial, tenemos que hablar en cómo vamos a administrar ese recurso”, dice el director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam), Ómar Franco, mientras se prepara para hablar del Estudio Nacional del Agua (ENA) 2014, que presentó este martes en Bogotá.

¿Cómo pasar del diagnóstico a la acción en las zonas donde el desabastecimiento de agua puede convertirse en un lío constante?

Tiene que haber un cambio en la cultura del uso del agua, principalmente en la región que se abastece de la cuenca Magdalena-Cauca y la región Caribe, donde vive la mayoría de gente y se concentran las principales actividades productivas, pero además son zonas donde se concentran los ecosistemas que producen el recurso y que deben protegerse, como páramos y bosques altoandinos. Se necesitan procesos serios de educación y cultura en el uso del agua. En el caso de los agricultores, que son el sector que más agua demanda (con el 46,6% de todo el recurso disponible), se necesitan compromisos concretos. Los empresarios tienen que revisar sus sistemas de riego y buscar estrategias para hacer un uso del agua más responsable. Con los agricultores ya estamos trabajando en la generación mensual de un boletín agroclimático para que conozcan el comportamiento del clima y cuáles son las recomendaciones para cada sector. Es la primera vez que ocurre esto en Colombia.

El Estudio de Agua alerta que al año se vierten 205 toneladas de mercurio a los ríos del país, ¿qué zonas preocupan?

Tres en particular: todo el Bajo Cauca antioqueño, el departamento del Chocó y Nariño. La minería ilegal está avanzando hacia distintas zonas del país y somos conscientes de que esta cifra puede ser mucho más alta. Este es un tema donde hay mucho por hacer, porque esta cifra es bastante significativa.

¿Por qué debe preocuparnos que al año nuestros ríos transporten 300 millones de toneladas de sedimentos, producto de la erosión de los suelos, deforestación, minería y otras actividades?

Esta producción de sedimentos impide que las cauces de los ríos tengan condiciones normales y hace que pierdan la posibilidad de autorregularse, lo que va a generar muchos más desbordamientos, muchas más inundaciones y eso es algo que tiene que llamar la atención.

¿Cómo así que ahora los sectores productivos del país podrán calcular cuál es la huella hídrica?

El concepto de huella hídrica se basa en conocer cuánta agua se requiere para la producción de un bien o la prestación de un servicio. Colombia está liderando un ejercicio para que cada sector pueda calcular la cantidad de agua que usa y cómo puede hacer una mejor gestión de ella, todo esto a partir de los datos del ENA. Es la primera vez que este cálculo se realiza a partir de un estudio tan completo como este, y esperamos que los datos sean utilizados por el sector agrícola e industrial de manera urgente para que planifiquen su uso sostenible del agua.

El Estudio indica que al año 756.945 toneladas de materia orgánica y 918.670 toneladas de sustancias químicas terminan en los ríos. ¿Este no es un panorama alarmante?

Es preocupante. Esta contaminación está haciendo que los ríos reduzcan su capacidad de oferta hídrica, aumentando el nivel de vulnerabilidad de las poblaciones que abastecen. En el caso de la capital, por ejemplo, el río Bogotá pasa cerca de la ciudad, pero mucha de esa agua no puede utilizarse para regar cultivos, por la carga orgánica. Todos los centros urbanos tienen que asumir su responsabilidad, las ciudades tienen abastecimiento de agua asegurado, pero tienen que priorizar la construcción de sistemas de tratamiento de agua residual que permitan la recuperación de los ríos para que estos puedan volver a ser utilizados para agricultura e inclusive para el consumo humano. Los municipios tendrán que ayudar a los más pequeños a construir plantas de tratamiento, pues son sistemas costosos que difícilmente podrá asumir una población sin recursos.
 

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