A tasar agua y energía para afrontar el fenómeno de El Niño

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Según el Ideam El Niño llegará para el resto del año y los primeros meses del 2015.

Tras el reciente anuncio del Ideam de la llegada del fenómeno de El Niño a Colombia, los llamados por parte del Gobierno no se han hecho esperar respecto al uso racional de la energía y los recursos hídricos.

En cuanto a la severidad del fenómeno, Óscar Mesa Sánchez, adscrito al Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional en Medellín, aseguró que lo anunciado por el Ideam es una advertencia sobre las condiciones hidrológicas y climáticas para el resto del año y los primeros meses del 2015, con motivo del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO por las siglas internacionales).

Por el momento, tiene lugar en el océano Pacífico Tropical y, de acuerdo a los antecedentes y resultados de los modelos disponibles, tendrá su pico en diciembre. El pronóstico está basado en las observaciones y modelos de las diferentes agencias extranjeras de monitoreo climático.

No obstante, no todas las manifestaciones de El Niño han tenido el mismo impacto en el país, pues la intensidad varía de un año a otro.

Con respecto al de este año, por ejemplo, “nadie sabe qué tan intenso será o su impacto sobre Colombia. La advertencia, que parte de una predicción estadística, indica que se puede esperar tiempo más seco y caliente. Aunque este pronóstico fuera exacto, no significa que no vaya a llover, sino que disminuyen los totales. Pero además cabe la posibilidad de un impacto más débil”, señaló el investigador.

En su opinión, las consecuencias tienden a empeorar, ya que “la variabilidad hidrológica es uno de los impactos esperados del cambio climático, lo que se reflejará en mayores sequías e inundaciones. A esto hay que sumarle el incremento de la demanda por aumento de población y crecimiento económico”.

La principal preocupación de Colombia frente a este fenómeno es la posible disminución de los caudales de los ríos. Esta situación podría afectar la generación de energía del país, la cual es producida en un 67% por hidroeléctricas.

Justamente, una de las campañas impulsadas desde el Ministerio de Minas y Energía propone que los colombianos tomen conciencia del impacto ambiental que genera el derroche de recursos y la importancia del manejo eficiente de los mismos.

Un ejemplo muestra que, con el consumo racional de una familia promedio, se podría ahorrar alrededor del 30% de agua y energía, lo que se vería reflejado en una disminución del valor de los servicios públicos.

Al respecto, el profesor Mesa Sánchez hizo varias recomendaciones con las que se podría optimizar el uso de estos recursos.

La principal es el consumo responsable. Su aplicación es tan sencilla como apagar las luces en los sitios donde no se requiere, “tomar duchas cortas, cerrar la llave del agua mientras uno se cepilla o enjabona, apagar electrodomésticos innecesariamente encendidos y evitar el lavado de calles, patios y aceras, con mangueras”.

En materia de medidas relativas al ahorro energético, estas incluyen el empleo de bombillos, electrodomésticos, grifos, duchas e inodoros eficientes, que tengan sistemas de apagado y encendido automático. Si bien, al principio esto requiere una inversión alta, en el tiempo, se compensará con el ahorro.

Ante esto, el docente, experto en cambio climático, dijo que diferentes entidades del gobierno deberían aprovechar para hacer campañas en este sentido, informando y dando oportunidades de financiación para estos equipamientos.

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