4 Nov 2020 - 4:48 p. m.

Acuerdo de París: ¿quedó hecho trizas por culpa de EE.UU?

Dos exnegociadoras de Colombia comentan las implicaciones que tiene la salida de Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, del acuerdo para frenar el calentamiento global.
Pablo Correa

Pablo Correa

Editor Vivir

Siempre estuvo claro que meter a Estados Unidos en un acuerdo mundial para frenar el calentamiento global era más enredado que un un bulto de anzuelos. Tanto así, que el camino que condujo a la firma del Acuerdo de París en 2015 se planeó teniendo en cuenta que en cualquier momento los republicanos regresarían a la Casa Blanca a deshacer lo que había firmado Barack Obama. Una cláusula prohibía a los firmantes salirse antes de tres años y una adicional: tenían que avisar de su salida con un año de anticipación. Un cálculo pensado justo en las elecciones que están en marcha en Estados Unidos.

En efecto, como lo vaticinaban los ajedrecistas políticos, apenas Donald Trump puso un pie en la Casa Blanca en 2016 comenzó a vociferar en contra de los compromisos adquiridos por EE.UU. El 1 de junio de 2017, menos de cinco meses después de llegar al poder, Trump movió las fichas para abandonar el acuerdo firmado por 195 naciones en el que cada una fijó voluntariamente sus compromisos para evitar un incremento por encima de 2o C en la temperatura media del planeta. La solicitud de salida oficial de Estados Unidos se formalizó el 4 de noviembre de 2019 y, como lo establecían las normas, se hizo oficial exactamente un año después, hoy, justo en medio de unas acaloradas, complicadas e inciertas elecciones para la Casa Blanca.

Dos exnegociadoras del equipo diplomático de Colombia durante el Acuerdo de París explican qué impacto puede tener la salida de Estados Unidos. Isabel Cavelier era en 2015 ministra consejera en la Misión de Colombia ante la ONU y ahora es asesora de Misión 2020. Andrea Guerrero, en 2015 era Directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales de la Cancillería de Colombia y jefe del equipo de negociación técnica de Colombia para el Acuerdo de París, ahora dirige la organización Transforma y es asesora de la Misión 2020.

¿La salida de EEUU hace trizas el acuerdo de París?

Isabel Cavelier: No, para nada. La salida aísla aún más a Estados Unidos. Es claro que el resto del mundo avanza con paso firme hacia una economía sin carbono. El anuncio unilateral de China de alcanzar la carbono neutralidad antes de 2060 e iniciar el declive definitivo de emisiones antes de 2030 es una señal inequívoca. Japón y Corea del Sur le siguen los pasos. Coaliciones de estados y actores no estatales en el propio Estados Unidos siguen comprometidos con el Acuerdo de París y sus metas.

Andrea Guerrero: "No, para nada. Hemos visto muestras muy importantes -incluso antes de las elecciones de EE.UU. lo cual es una señal política fuerte- del resto de las grandes economías mundiales comprometiéndose a uno de los objetivos cruciales del Acuerdo de París, lograr la carbono-neutralidad antes del 2050. También muchos países preparándose para renovar y mejorar sus compromisos este año o el próximo debido a demoras por la pandemia, lo cual respalda el mecanismo de incremento de ambición cada cinco años que está en el corazón del Acuerdo. La Unión Europea, China, Japón, Reino Unido, Nueva Zelandia, Canadá y muchos otros están demostrando que seguirán con o sin EE.UU.

¿Cuál es el efecto más preocupante de esta decisión?

Isabel Cavelier: Los obstáculos que el gobierno federal intenta imponer a la decidida acción sub-nacional que muchos estados están emprendiendo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Estados Unidos es el segundo mayor emisor de estos gases y su falta de compromiso federal le pone hasta cierto punto el freno de mano a esa ambición que muchos dentro de ese país tienen por seguir adelante en su trayectoria de descarbonización. En términos geopolíticos, este no es otro Protocolo de Kioto, el acuerdo internacional firmado en 1997 que tenía por objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Recordemos que París es un tratado en vigor, y que todos los países - incluido EEUU- asumieron compromisos jurídicamente vinculantes. La salida de EEUU del acuerdo en nada cambia los compromisos de todos los demás, ni su determinación política.

Andrea Guerrero: El efecto no se puede dimensionar hasta que sepamos su permanencia. Si gana Biden, él ya anunció que una de sus primeras decisiones al tomar el poder en enero sería comunicar la reincorporación de EE.UU. al Acuerdo de París. Una salida de sólo unos pocos meses no hará una gran diferencia. Una salida por varios años o permanente sí puede generar un vacío importante, pero también al no estar EE.UU. en las negociaciones puede subir la ambición en este proceso con respecto a las decisiones pendientes hacia la Conferencia de las Partes #26 que se dará a finales del próximo año en Reino Unido sobre todo en temas de financiación para acción frente al cambio climático. El vacío se sentiría más en los compromisos de reducción de emisiones del país, pero también esto se puede ver compensado con los compromisos y acciones de los estados, ciudades y sector privado que vemos aumentar día a día.

¿Qué caminos se abren para hacer frente al cambio climático sin EEUU?

Isabel Cavelier: Estados Unidos se está auto-imponiendo una enorme desventaja comparativa. El resto del mundo avanzará en la trayectoria de las tecnologías limpias. Ya vemos señales de otros grandes bloques como la Unión Europea a propósito de la adopción de medidas comerciales vinculadas a la intensidad de carbono de productos que lleguen a ese mercado (en Junio de 2021 estarán considerando propuestas técnicas para un modelo de ajuste de aranceles basado en intensidad de carbono). Y dado que la mayoría de sus ciudadanos, empresas y gobiernos sub-nacionales siguen comprometidos con la transición en línea con el Acuerdo de París, se abrirán aún más este tipo de caminos de acción local.

Andrea Guerrero: Como lo mencioné antes, el mundo no está esperando a EE.UU. para seguir adelante y acelerar su transición hacia una economía baja en carbono. Por otra parte, que el gobierno central tenga una posición sobre cambio climático puede facilitar o dificultar un poco el avance, pues pueden flexibilizar medidas de control de poluciónen algunos sectores. Pero los estados en EE.UU. tienen mucho poder sobre este tipo de asuntos también y hay muchos muy progresivos en cambio climático. California, por ejemplo, tiene estándares y metas sumamente ambiciosas, y hay muchos otros. También se tienen que tomar en cuenta las presiones de mercado y consumidores, que están haciendo que muchas compañías tomen medidas para reducir drásticamente sus emisiones sin importar si se los está exigiendo el gobierno central o no. Otro ejemplo interesante es que pese a la posición de apoyo del gobierno Trump al sector de carbón, durante su gobierno se han cerrado más plantas de generación eléctrica a base de carbón que durante el segundo término del Presidente Obama y no hay ninguna planta de este tipo en planeación o construcción en este momento.

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