15 Oct 2014 - 4:25 a. m.

Ahora sí, a proteger bosques

Colombia tiene una doble avanzada para hacer frente al calentamiento global: acuerdos con ocho grandes sectores (ya han firmado seis).

Élber Gutiérrez

En medio de la efervescencia del debate sobre la necesidad de un acuerdo mundial que fije reglas comunes para desacelerar el calentamiento global, Colombia comienza a buscar alianzas en temas de mitigación y adaptación, algunas de ellas con los países desarrollados que están interesados en apoyar la conservación de bosques, como Noruega y Alemania.

Un paso importante, pero que de poco servirá si no está articulado con esfuerzos privados, públicos (nacionales y locales) y con una agenda global sobre la cual aún quedan interrogantes en cuanto a lo que está dispuesto a aportar cada país para evitar anunciadas tragedias como la del desplazamiento forzado, que en los próximos 50 años será mayor por efecto del cambio climático que de los conflictos armados. Gabriel Vallejo, ministro de Medio Ambiente, habló con El Espectador sobre el tema, a propósito del encuentro de alto nivel convocado por la iniciativa Bibo, liderada por El Espectador y WWF, en el que él mismo explicará cómo está el país en la materia.

Según Vallejo, el trabajo interno se está haciendo a través de planes de concertación que comprometen a ocho sectores del país. El externo, a su turno, no se limita a la preparación de la Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, que se desarrollará este año en Perú (la COP 20), sino que se extiende a acuerdos como el que se acaba de suscribir con Alemania y Noruega por US$65 millones para la protección de la Amazonia. Y otro que está a punto de firmarse con el Reino Unido.

¿Cuál es la meta de Colombia en la COP-20?

Buscamos que en Lima se logre el mayor número de avances de cara a la Cumbre de París (2015), que los acuerdos sean jurídicamente vinculantes, que se incorporen compromisos claros de mitigación y adaptación, y de organización de los medios de orientación y adaptación. Queremos un borrador concreto y aterrizado de ese acuerdo para París. Y que se avance en la capitalización del Fondo Verde del Clima.

¿Por qué no arranca ese fondo?

Este será un tema prioritario en Perú, y el objetivo es que se defina de manera concreta cómo se van a desembolsar esos recursos, cuál será la metodología de trabajo y cuáles los programas y proyectos a priorizar.

¿Y cómo aspirar a acuerdos internacionales si ni siquiera hay consenso entre los sectores estratégicos del país sobre el camino a seguir para frenar el calentamiento global?

Hemos aprobado más de seis planes de acción sectoriales en el país: transporte, minero, energético, vivienda, hidrocarburos y aguas residuales. Estamos concertando con la industria, que es un tema complejo. Hemos construido escenarios de estos gases de efecto invernadero con una proyección hasta 2040 y tenemos una ruta de trabajo. Aspiramos a que en marzo de 2015 tengamos ese tema muy aterrizado de cara a lo que queremos presentar en París 2015. Pero para esta reunión de Lima llevamos una propuesta concreta sectorial.

¿Y cuál es la meta de Colombia a 2040 en materia de gases de efecto invernadero?

Hemos implementado estrategias como los planes sectoriales, pero también la de desarrollo con baja emisión de carbono, que lidera el Ministerio. Tenemos el Plan Nacional de Cambio Climático y ya hemos logrado avances muy importantes con la estrategia de reducción de emisiones, deforestación y degradación de ecosistemas.

¿El acuerdo con Noruega y Alemania?

Sí, acabamos de cerrar un acuerdo de US$65 millones para la protección de la Amazonia, pero también estamos a punto de firmar con el Reino Unido. Además de tener una cifra en este tema de la reducción, lo cual es bastante arriesgado, queremos trabajar en los planes sectoriales.

¿En qué consiste el acuerdo con Noruega?

Noruega y Alemania apoyan la recuperación de esa deforestación. Acaban de hacer un aporte a Perú de casi US$300 millones, con base en los resultados obtenidos: esto es lo que se ha deforestado y cuánto se reforesta. La semana anterior estuvieron en el país y de lo único que estamos pendientes es de llegar a un acuerdo sobre cuál es el esquema de medición. Reino Unido no tiene esa visión de pagar contra resultados, sino que entrega los recursos y hace seguimiento.

¿Entonces sí están coordinados con la Cancillería?

Es el mejor aliado nuestro para desarrollar actividades en torno a la búsqueda de ayuda internacional, especialmente en este tema del cambio climático.
Hay sectores que creen que los bonos de carbono son una licencia para causar daños al ecosistema...

No. Los bonos buscan cómo pagar por servicios ambientales, para mantener un ecosistema, un páramo. Si usted causa daño le cobran y si daña más le cobro más. Es un mecanismo sancionatorio que ayuda mucho. Si aún con la norma, con los pagos, la situación es difícil, imagínese si no existieran.

¿Usted también cree que el ‘fracking’ no contamina aguas ni genera sismicidad?

Como usted sabe yo llegué al Ministerio hace un mes y dos semanas. Los términos para la exploración de yacimientos no convencionales estaban definidos por la anterior ministra, estaba firmada la resolución. Con esto quiero decir que he encontrado un trabajo serio, profesional, que no estamos improvisando. Aquí vinieron seis expertos internacionales de primer nivel, se visitaron países que desarrollan la actividad de fracking, países que no la desarrollaran y países que han declarado la moratoria y la han levantado como Reino Unido.

¿Eso significa que el ‘fracking’ contamina o no las aguas?

Lo que quiero mencionar es que cuando tomamos la decisión de desarrollar el licenciamiento ambiental para la exploración (no explotación) de yacimientos no convencionales tomamos precauciones para garantizar que el trabajo que se haga desde el punto de vista ambiental cumple con esas especificaciones. ¿Qué se hizo? Revisar en aquellos países donde hay sectores críticos del proceso. Esas críticas son desde el punto de vista técnico y se arreglaron desde la referencia. Las que hay desde el punto de vista práctico se podían arreglar, como la eliminación de las piscinas al aire libre de los líquidos.

¿Qué tan tranquilo lo deja el trabajo técnico hecho al respecto?

Aquí hay una reglamentación muy rigurosa y clara. Quiero que el país sepa que nos sentimos con la tranquilidad de haber hecho todos estos vínculos técnicamente bien, con la conciencia de que hemos tomado todas las precauciones no sólo para minimizar el riesgo, sino para hacer seguimiento a aquellos procesos cuando se soliciten las licencias ambientales de exploración en yacimientos no convencionales, para garantizar que se hagan de manera adecuada. Estamos organizando un gran foro en noviembre, en donde vamos a tener a cuatro de los más grandes expertos internacionales en la materia.

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