Un grupo internacional de investigadores confirmó el descubrimiento de una red de caminos antiguos de más de 350 kilómetros en el suroeste de la Amazonia.
Para llegar a estos resultados, los investigadores utilizaron imágenes satelitales de un área de más de 134,400 kilómetros cuadrados, lo que permitió detectar 955 caminos, la mayoría de ellos construidos en líneas rectas y de menos de 500 metros.
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“A pesar de que, por lo general, cada tramo es corto, la longitud total de 350 kilómetros, junto con la presencia de perfiles tallados y bordes elevados, dan fe de una obra de gran envergadura. Estas características atestiguan un diseño deliberado y una ingeniería experta. Sin embargo, no todas las carreteras son de la misma época, ya que se construyeron y funcionaron en contextos temporales y culturales diferentes”, se lee en el estudio, publicado en la revista Latin American Antiquity.
Según la datación por radiocarbono, que consiste en datar objetos de acuerdo con la decadencia del carbono para determinar la antigüedad de un objeto, los científicos sugirieron que la construcción de caminos comenzó en el estado brasileño de Acre entre los años 763 y 399 a. C. Estos se extendieron a los estados brasileños de Amazonas y Rondônia, así como a Pando y Beni, en el norte de Bolivia.
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El hallazgo da nuevas pistas sobre el conocimiento acerca de los sistemas de caminos de hace cientos de años en el continente. Por ejemplo, se sabe que el Imperio Inca desarrolló un sistema de carreteras que permitía el movimiento de ejércitos, mercancías y mensajes en las montañas de los Andes. En particular, en el caso de la región amazónica, se tienen recuentos historiográficos que apuntaban a la existencia de caminos antiguos.
En ese sentido, una de las conclusiones de los autores es la relación que estos caminos tendrían con sitios ceremoniales. “Dado que muchas carreteras seguían los puntos cardinales, es posible que las observaciones de los fenómenos celestes influyeran en su diseño. Las carreteras estrechas que cubren mayores distancias entre distintos lugares indican un mayor grado de interacción en toda la región”, indicaron en el artículo.
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Por su parte, estos caminos también tendrían usos más cotidianos, pues también conducen a ríos y tierras circundantes.
Los autores advirtieron que existen las autopistas, las pistas de conducción fuera de carretera y los caminos ganaderos que se entrecruzan con vías milenarias y, entre otras, se labran grandes extensiones de terreno para el cultivo de productos comerciales. “El riesgo de que desaparezca un patrimonio arqueológico único es inminente, a menos que se adopten medidas de protección rápidas y definitivas”, concluyeron los científicos.
*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.
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