Ante la crisis ambiental que vive la Amazonia, “la fe nos une para hacer de los bosques tropicales una espiritualidad compartida”. Esa es una de las premisas que se presentó este viernes, 13 de junio, durante el lanzamiento del nuevo capítulo en Bogotá de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI Colombia). La apuesta busca sumar comunidades y líderes de la capital a este movimiento para defender la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas.
“La instalación que estamos celebrando no es un acto simbólico, es un compromiso con la vida, una alianza por la paz climática”, dijo Blanca Lucía Echeverry, coordinadora nacional de IRI Colombia, durante el evento. “Hoy Bogotá se convierte en el epicentro de un llamado urgente y sagrado: proteger a la Amazonia desde la fe, la conciencia y la acción colectiva”.
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En la jornada estuvieron presentes la Conferencia Episcopal de Colombia, la Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol), la Red Eclesial Panamazónica (REPAM Colombia), el Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Interreligioso de Colombia. Participaron autoridades de las iglesias católica, evangélica, ortodoxa griega, siro-ortodoxa de Antioquía, bautista y metodista, así como representantes del judaísmo y de tradiciones budistas como la Comunidad Soto Zen de Japón.
Este capítulo marca el inicio de un trabajo para acercar a Bogotá con la Amazonia y entender los impactos de problemáticas como la deforestación sobre la ciudad, por ejemplo, en términos de seguridad hídrica. De ese modo, en la capital se promoverán espacios de formación que incluirán, además de académicos y organizaciones sociales, a grupos religiosos locales para generar propuestas en torno al cuidado y la gobernanza del medio ambiente.
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El proyecto en Bogotá también buscará influir en las autoridades distritales, legislativas y nacionales para que se adopten y se cumplan políticas públicas a favor de la región amazónica y los pueblos ancestrales.
Unión entre religión y naturaleza
Echeverry cuenta que la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales nació en el Centro Nobel de la Paz en Oslo, Noruega, en 2017. Al hablar sobre el medio ambiente, dice, no se había tenido tan presente a un sector de la sociedad: el religioso. Es por eso que, basándose en un principio de cuidar la creación, se creó este proyecto para poner a dialogar la espiritualidad con la ciencia.
“Los líderes religiosos tienen una capacidad de movilización e influencia para transformar a las personas y que se relacionen de manera distinta con la naturaleza. Todos los seres humanos compartimos una responsabilidad ética y moral de cuidar la Amazonia”, asegura Echeverry.
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La Iniciativa está presente en Indonesia, República Democrática del Congo, Perú, Brasil y Colombia. En nuestro país se instauró en 2018, un momento desde el cual se determinó que su trabajo estaría enfocado en los principales lugares en los que la Amazonia colombiana se enfrenta a grandes amenazas. De acuerdo con Echeverry, allí, en los rincones más lejanos, adonde muchas veces ni siquiera llega el Estado, suele haber un líder religioso que puede ser un portavoz.
La organización ha llegado a los departamentos que componen el arco de deforestación. A Meta, al municipio de La Macarena; a Putumayo, a Puerto Asís, Puerto Guzmán y Puerto Leguízamo; a Caquetá, a San Vicente del Caguán, Solano, Curillo, Cartagena del Chairá y Puerto Rico, y a los cuatro municipios de Guaviare: El Retorno, Miraflores, Calamar y San José del Guaviare.
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En total, incluyendo el lanzamiento de este viernes, la iniciativa ha instalado 43 capítulos para movilizar a la sociedad. “Nos hacía falta esta capital diversa, esta ciudad de credos, universidades, medios de comunicación y lugares de decisión. Bogotá tiene un deber y la oportunidad de convertirse en un centro estratégico de incidencia, conciencia y conexión con la selva”, agrega Echeverry.
En unos días, IRI Colombia instalará otros tres capítulos en el casco urbano de Villa Garzón y los corregimientos de Puerto Umbría y La Castellana, en Putumayo, y en julio establecerá uno nuevo en La Macarena, en Meta. También se tiene planeado que las autoridades religiosas de Bogotá vayan a la Amazonia a conocer, de primera mano, lo que se vive en los territorios.
El pastor John Jairo Escobar es uno de los líderes que hacen parte de IRI Colombia, en el capítulo de Puerto Rico, en Caquetá. Allí, desde los púlpitos ha transmitido el mensaje de proteger la selva amazónica. Aunque cuenta que ha sido un reto, en el municipio se ha generado conciencia y se ha abierto el diálogo.
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“Creo que es una labor que nos une a todos, a la iglesia, pero también a la sociedad civil. Podemos ir ganando espacio, territorios. Es un trabajo de años, de mucho tiempo, pero poco a poco se va logrando”. Para el pastor, la consolidación del capítulo IRI en la capital del país es estratégica, pues llama la atención sobre la responsabilidad de Bogotá con la Amazonia.
Francisco Duque, obispo de la Iglesia anglicana y miembro del consejo asesor de IRI Colombia, despedía hace unas semanas al papa Francisco en El Espectador. En ese momento, hizo eco de una de las preguntas planteadas por el líder de la Iglesia católica: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”.
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Para la coordinadora Echeverry, puede que haya una respuesta en las iglesias, los credos y comunidades de fe que tienen el potencial para que la espiritualidad se transforme en acciones. La autoridad moral de los líderes religiosos se puede poner al servicio de la defensa de los bosques tropicales, concluye.
*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.
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