3 Dec 2015 - 4:10 a. m.

Antioquia se une en torno al agua

A pesar de que en noviembre las lluvias han incrementado, de acuerdo con los pronósticos del Ideam, El Niño estará en el país probablemente hasta marzo del próximo año.

Carolina García, Viviana Londoño, María Mónica Monsalve S.

“Se trata de la sequía más grande que la región ha enfrentado en los últimos 40 años”. Así de grave llegó a considerarse la situación en Antioquia hace algunos meses, cuando las lluvias empezaron a escasear y los efectos del fenómeno de El Niño se hicieron más evidentes, no sólo en la región, sino en diferentes partes del país.

Las alarmas empezaron a sonar desde mediados del año y en menos de tres meses, 20 municipios del departamento ya tenían problemas de desabastecimiento de agua. Los niveles de los embalses más importantes de la región, que no solo generan energía para el departamento, sino cerca del 30 % que requiere el país, empezaron a bajar y los rumores sobre un posible racionamiento aumentaron.

A pesar de que en noviembre las lluvias han incrementado, como suele ocurrir durante este período del año, de acuerdo con los pronósticos del Ideam, El Niño estará en el país probablemente hasta marzo del próximo año. Por esto, en el primer Encuentro por el Agua, realizado en Medellín, se reunieron distintos actores para dar un diagnóstico sobre la situación del agua en Antioquia y generar propuestas para asegurar su disponibilidad, calidad y conservación.

De acuerdo con los resultados, en el departamento han sido evidente los avances, pero aún queda un camino largo por recorrer, sobre todo en materia de información y de instrumentos de financiación. De acuerdo con el profesor José Adrián Ríos, de la Universidad Pontificia Bolivariana, “muchas de las falencias de la región tienen que ver con que no tenemos información certera de los movimientos de agua que se dan alrededor de la cuencas. Se requiere un sistema de información robusto y actualizado, que tenga en cuenta la evolución de los datos. Así se obtendrán resultados más ajustados a la realidad”. Al igual que Ríos, la mayoría de los asistentes al encuentro coincidieron en que hay debilidades en la información, tanto a nivel local como regional.

En zonas como el Oriente antioqueño se ha avanzado en la formulación de Planes de Ordenamiento de Cuencas Hidrográficas (Pomcas) para buena parte del territorio. Sin embargo, en otras zonas de Antioquia hay vacíos evidentes que no permiten un análisis riguroso. Por eso, la propuesta más clara del encuentro fue llevar una solicitud al respecto al Consejo Nacional del Agua, con el fin de generar estrategias para lograr que todo los actores tengan la misma información y mayores posibilidades de acceso a los datos.

Mejor coordinación

Aunque en los encuentros de años pasados una de las barreras que manifestaban los actores era la falta de coordinación interinstitucional, en esta ocasión quedó claro que en Antioquia se están dando procesos de integración y que se están generando sinergias para lograr resultados más efectivos.

También se destacaron algunos instrumentos de gestión para conservar el recurso hídrico en Antioquia. Ejemplo de esto es el proyecto Banco 2, liderado por la Corporación Autónoma Regional de los Ríos Negro y Nare (Cornare), a través del cual centenares de campesinos están recibiendo pagos por servicios ambientales y se está logrando la conservación de cerca de 13.000 hectáreas de bosque. También se mencionó la iniciativa Cuenca Verde, que reúne diferentes empresas del sector privado que están invirtiendo recursos para la protección de las cuencas que abastecen los embalses que proveen de agua a los municipios del Valle de Aburrá.

Para Carlos Cadavid, representante del Centro Nacional de Producción Más Limpia, el sector productivo ha venido entendiendo cada vez más que su gestión va más allá de los permisos de concesión y vertimientos y que debe estar conectada con el territorio. “La solución no es desplazar a la industria y la agricultura. Es importante crear conciencia y demostrar la importancia de generar instrumentos para la gestión del agua”. En este sentido, Carlos Alberto Franco, representante de Asocars resaltó la importancia de que los sectores productivos se integren a los procesos que vienen adelantando las corporaciones ambientales. El papel del sector productivo también fue destacado por parte Pablo Montes de WWF, quien resaltó la necesidad de que las organizaciones trabajen para tener una mayor capacidad de respuesta y adaptación, y en pensar en otras formas de mitigar los riesgos.

El encuentro también permitió hablar de educación, de conservación y de la necesidad de generar mayor conciencia sobre los impactos relacionados con el aprovechamiento del recurso hídrico.

Catalina Herrera, del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA), agregó que “falta que los sectores vean el agua como un bien común. Falta conciencia y empoderamiento de la comunidad y autoridades ambientales”. Y a su posición se suma Juan Camilo Múnera también del CTA: “El uso del agua en nuestras actividades humanas debe compatibilizarse con el sustento de los ecosistemas que igualmente dependen de este valioso recurso; para ello, resulta vital la protección de los bosques en las cabeceras de las cuencas donde se encuentran los nacimientos y en las zonas de ribera de arroyos, quebradas y ríos”Generar mayores mecanismos frente a los fenómenos del cambio climático fue otro de los aportes clave durante el encuentro. Oscar Mesa, de la Universidad Nacional insistió en que el agua tiene muchas dimensiones y no se debe perder de vista el cambio climático. Debido a que estamos, según él, ante algo de dimensión grave, es necesario un panel de científicos que puedan trabajar el tema, como se ha hecho a nivel global.

Una de las grandes conclusiones del encuentro en Medellín, como lo señaló el director de Isagén, Luis Alfonso Rico, es que el ordenamiento territorial debería tener como eje articulador al agua y que la gobernanza del agua está en las regiones: “Si bien se necesitan políticas y directrices de orden nacional, las decisiones de cómo usamos el recurso, cómo lo protegemos en la práctica, se toman en los territorios. ¿Cómo debe ser esa gobernanza? ¿Cómo hacer para conciliar los intereses nacionales con los regionales? ¿Qué papel cumplirán los sectores? Espacios como los Encuentros del Agua están empezando a dar pistas sobre las respuestas. Y para darles forma será clave el papel que cumpla el Consejo Nacional del Agua.

 

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