22 Sep 2015 - 10:10 p. m.

“Así como nosotros lloramos, la Tierra también llora”

Este es el mensaje de una niña de 12 años, quien, además de contar sus experiencias cuidando el medio ambiente, hace un llamado para que protejamos nuestros ecosistemas.

Redacción Medio Ambiente

En el barrio Chico Sur -ubicado en la localidad de Usme- se encuentra la Fundación Ataraxia, que se dedica a las artes escénicas, enfocándose principalmente en el teatro. Esta fundación, que tiene integrantes desde los 4 hasta los 19 años, busca a través del arte incentivar y promover el cuidado y protección del medio ambiente.

En este proceso han desarrollado diferentes proyectos que les permite enseñar a los niños y jóvenes a reciclar, a reutilizar estos materiales y a crear objetos a partir de elementos que ya no utilizan o que para muchos son considerados como basura.

Asimismo, le recalcan a cada estudiante lo importante que significan las acciones que realizamos a diario, que, de una u otra forma, pueden afectar nuestro ambiente. Las lecciones “empiezan con el simple hecho de recoger un papel de la calle y botarlo” en el lugar adecuado, cuenta Yolima Fernanda Vega Carrillo, una niña de 12 años que hace parte de la fundación.

“Siempre nos han enseñado a no botar papeles, a seguir reciclando. Todo para ayudar al medio ambiente”, relata Yolima, quien explica que con algunos materiales hacen “diferentes trabajos como bolsos con jeans que ya no usamos o con tapas de cerveza. También hacemos alcancías con botellas de plástico”.

Yolima también relató, durante la Primera Cumbre de Infancia y Adolescencia frente al Cambio Climático que se realizó en el Teatro El Parque, que con Ataraxia lograron recuperar una zona verde que durante años era usado como el botadero de basura del barrio y de otros sectores aledaños a Chicó Sur.

Lo primero que hicieron fue recoger todos los desechos y dejarlos en un lugar adecuado, luego, con la ayuda de diferentes organizaciones, consiguieron llantas para pintarlas y adecuarlas al espacio para convertirlo en un lugar de recreación y diversión para pasar en familia. En este proceso, que tardó más de tres meses, los vecinos de lugar colaboraron con algunos objetos, mano de obra e incluso con comida para los niños y jóvenes que entre risas y alegría iban transformando poco a poco este espacio.

Pero esto no es todo. “Jeimmy Sánchez, profesora de Ataraxia, nos enseña modales, a ser respetuosos y responsables con todo lo que realizamos”. “Otra cosa buena de la fundación es que también nos dan clases de guitarra y otras cosas”, todo sin pagar un solo peso, asegura Yolima con una sonrisa en su rostro.

Para los niños que integran esta fundación es de vital importancia cuidar los ecosistemas, de hecho, siempre intentan llevar un mensaje a todas las personas para que se den cuenta del daño que se le ha ocasionado al planeta, pero, además, para que se realicen más acciones que permitan controlar y evitar que esto siga pasando.

“Es que si no cuidamos el medio ambiente, quién lo hace. Creo que es como muchas cosas; así como nosotros lloramos, la Tierra también llora” y es porque no la cuidamos, no la protegemos, afirma, sin dudar, Yolima.

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