26 Mar 2017 - 1:40 p. m.

Así está el clima unas horas antes de la consulta popular que definirá el futuro de la minería en Colombia

Los habitantes de un pequeño municipio del Tolima podrían frenar el proyecto de explotación de oro más grande del mundo.

Juan Miguel Hernández Bonilla @Juanmiguel94

La escena es real. Ante la pregunta de si están de acuerdo o no con ejecutar proyectos mineros en su municipio, tres mujeres se sonrojan, titubean. La recepcionista, la camarera y la dueña de un hotel en el centro de Cajamarca guardan silencio. No saben qué decir. La jefe, por fin, afirma que la cosa no es como parece, que hay mucha desinformación y que la mina es sinónimo de desarrollo, de progreso. Está a favor de la abstención. No hay duda. Las otras dos jóvenes se miran entre sí, avergonzadas. Se ríen, bajan la cabeza y cuando la dueña del hotel se aleja, reconocen que van a votar por el NO a la minería y pasito, en secreto, dicen que su deber es participar en la defensa de la tierra, del agua y de la vida.  

La imagen, además de conmovedora, es contundente. Demuestra que Cajamarca está profundamente dividida. En una esquina están los poderosos: La multinacional más importante en explotación de oro del mundo, el alcalde electo hace menos de un mes, el cura, la mayoría de los concejales, los pequeños colonos que le vendieron su tierra a Anglo Gold Ashanti, los empleados de la mina, las familias de los empleados de la mina y uno que otro despistado. En la otra están, los trabajadores, la gente del común: Meseras, Cocineras, vendedores, campesinos, boticarios, comerciantes. Todos los consultados, sin excepción, van a decir NO al proyecto de explotación minera más ambicioso en la historia reciente de Colombia. 

Sin embargo, a pesar de que la voluntad popular es evidente, el resultado de la consulta sigue siendo incierto. A pocas horas del cierre de la votación, los líderes del comité ambiental están preocupados. Denuncian amenazas sistemáticas contra su integridad, estigmatización, irregularidades en el proceso de elección de los jurados de votación y posible compra de votos.

“Se viene desarrollando una campaña de señalamiento y desprestigio del proceso. El comité de la abstención, creado por Anglo Gold, quiere hacerle creer a le gente que votar en la consulta es traer a las FARC de nuevo, es apoyar la izquierda, es apoyar a Gustavo Petro, es volver a la guerra en Cajamarca”, aseguró Robinson Mejía, líder del comité ambiental y representante del equipo promotor electoral del no.

Frente a esto, Carlos Enciso, gerente de operación corporativa de Anglo Gold Ashanti en Colombia, aseguró que la compañía respeta la jornada electoral y reconoce que la consulta popular es un mecanismo de participación legítimo que esperan se desarrolle con total tranquilidad. No obstante, Enciso se basa en un reciente fallo del Consejo de Estado para afirmar que, independientemente del resultado del proceso electoral, la multinacional seguirá adelante con la fase de exploración de la mina. “Los efectos legales de la consulta son a futuro, no retroactivos y por lo tanto, los derechos adquiridos de empresas o personas naturales deben respetarse y se tendrán que mantener”.

A pesar de la posición de la empresa, los ciudadanos del casco urbano del municipio y los habitantes de las 16 veredas de la zona saben la importancia y la trascendencia nacional de la decisión que tienen en sus manos. “El futuro de Cajamarca y del país está juego en la consulta popular de hoy, vamos a decidir sobre la calidad de vida y la salud de nuestros hijos”, afirman Gloria y Carmenza, cocineras de “El mirador”, un pequeño restaurante a la orilla de la carretera. 

Sus palabras, que se repiten todo el tiempo por el pueblo, reafirman que, como diría Simone de Beauvoir, “la opresión no es tan fuerte si no tiene cómplices entre los propios oprimidos”. La conciencia del territorio que han adquirido los habitantes de Cajamarca es sorprendente y admirable. Parece que la indiferencia electoral que invade las grandes ciudades del país no tiene espacio en esta región del Tolima. Y es que aquí, en Cajamarca, no se está escogiendo al político de turno, se está escogiendo el camino que el municipio tomara en el futuro para su sostenibilidad y su desarrollo.

Las dos opciones son claras. La abstención defiende y promueve la locomotora mineroenergética, la extracción de recursos naturales, el desarrollo de la infraestructura a gran escala y la inversión extranjera. El NO defiende y promueve la conservación del medio ambiente, la protección de los páramos y de los ríos, la conservación de las especies endémicas y la soberanía alimentaria. Por eso, hoy el país tiene los ojos puestos en Cajamarca, lo que esta tarde decidan los tolimenses podrá marcar el rumbo de la política pública de los próximos años en Colombia. 

Comparte:
X